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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La Primavera de Botticelli como objeto de protesta

La Primavera y los ambientalistas, un movimiento que va de la mano

Elvia de la Barquera

Egresada de Antropología UDLAP, Bellas Artes Universidad de Barcelona y Doctorada en Espacio Público: Arte-Sociedad UB. Artista, investigadora, docente y Crítica de Arte con publicaciones varias

Viernes, Julio 29, 2022

El 29 de mayo, el Museo de Louvre fue escenario de un performance en el que un hombre disfrazado de viejecita arroja y embarra un pastel enmerengado sobre una obra icónica en la Historia del Arte occidental: la Mona Lisa. El objetivo fue llamar la atención, ser escuchado, demandando que pensemos en la tierra, en nuestro planeta que está siendo destruido.

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En el mismo tenor, en el Museo de Uffizzi de Florencia, el movimiento ambientalista Ultima Generazione (Última Generación) realizó otro performance con los mismos objetivos: replantearnos nuestro comportamiento y compromiso hacia la tierra, y cuestionar el uso indiscriminado de energías obtenidas de residuos orgánicos, como el petróleo, el gas y el carbón.

En esta ocasión dos jóvenes pusieron pegamento en sus manos y se adhirieron al cristal que cubre la pintura La Primavera o El Nacimiento de la Primavera de Sandro Botticelli. Es vidente que no sucedió ninguna destrucción patrimonial, pero visto desde el frente, en un museo donde hay un límite de distancia entre la obra y el espectador, causó furor entre las autoridades y guardias de seguridad, consiguiendo su objetivo de llamar la atención.

https://bit.ly/3Q4RwoF

La Primavera de Sandro Botticelli es una de las obras más representativas del Renacimiento, término que se le aplica hasta el siglo XIX a este movimiento artístico de los siglos XV-XVI, que marca el inicio a la modernidad y al humanismo en el pensamiento, en el desarrollo científico y tecnológico, pautado por la filosofía y el arte. Renascinta del l’Antichita fue un modelo de innovación inspirado en el mundo clásico y sus valores, generando cambios en la mentalidad del quattrocento (siglo XV).

Botticelli pinta esta obra hacia 1480 para la Villa di Castello de Lorenzo de’Medici. Es una pintura que evidentemente rompe con la tradición de la temática religiosa, loando la belleza y la perfección, y su fugacidad. De la tradición clásica, el artista representa a Zéfiro que con ayuda del viento fecunda a Flora, naciendo, así, la Primavera. También se representan las Tres Gracias, quienes danzan mientras Mercurio trata de disipar las nubes. Al centro Venus –en un nivel superior- domina la escena y está a punta de flecha de Puti o Cupido vendado de los ojos. Venus es el símbolo de la nueva civilización humanista, promotora de la paz y de la belleza en el mundo, y representa la naturaleza espiritual del amor humanista y platónico.

https://manelbayo.com/proposta-el-despertar-de-la-primavera/

Así, una obra que se refiere a la naturaleza, a la tierra y sus cualidades, al mundo espiritual y a la civilización, al hombre y a las deidades, no puede ser mejor depositaria para un llamado de atención a la población mundial sobre el cuidado que deberíamos conferir a nuestro planeta.

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