¿Qué es la evaluación? ¿Cómo evalúas tu práctica docente? ¿Qué tipo de evaluación utilizas? ¿De qué estrategias de evaluación haces uso en tu ejercicio como docente?
Para dar una respuesta a la primera pregunta retomaré lo mencionado en el plan de estudios 2011, donde se enfatiza que la evaluación es un proceso que permite obtener evidencias, elaborar juicios y brindar retroalimentación sobre los logros de aprendizaje de los alumnos a lo largo de su formación. Por tal motivo, la evaluación es parte fundamental de la enseñanza y aprendizaje. Es decir, el enfoque formativo enriquece las aportaciones de la evaluación educativa al indicar que el centro de la evaluación son los aprendizajes y no los alumnos, esto es, se evalúa el desempeño y no la persona; con ello la evaluación deja de ser una medida de sanción.
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La evaluación tiene como propósito contribuir en la mejora de los aprendizajes, regular el proceso de enseñanza y aprendizaje, así como también, adaptar o ajustar las condiciones pedagógicas, es decir, las estrategias, actividades, planificaciones en función de las necesidades de los alumnos. Con este enfoque, la evaluación favorece el seguimiento al desarrollo del aprendizaje de los educandos como resultado de la experiencia, la enseñanza o la observación.
Por consiguiente, ¿Cómo evalúas tu práctica docente? Contestar esta interrogante no es tan sencillo. Cuando desempeñas tu trabajo en el aula a veces das por hecho que tus estudiantes ya han aprendido un determinado tema, incluso sueles olvidar esta parte importante de evaluar la propia práctica docente. Por esa razón, de acuerdo a la experiencia obtenida, me he propuesto en los últimos años recurrir a mis alumnos y pedirles realicen una reflexión del curso, algunas interrogantes son las siguientes:
¿Cómo te ha parecido el curso de la materia? ¿Qué propones para mejorar? ¿Qué actividades o estrategias se pueden incluir para hacer más atractiva la clase? ¿Qué es lo que no te ha gustado del curso?
En algunas ocasiones realizaba este tipo de preguntas cuando finalizaba un trimestre o el ciclo escolar. Implementarlo me ayudaba mucho a mejorar mi práctica docente y a reflexionar sobre lo que no estaba atendiendo en el proceso de aprendizaje de mis alumnos.
Asimismo, los cursos obtenidos dentro y fuera de mi institución educativa han sido vitales para darme cuenta de lo importante que es transformar nuestra práctica docente, ya que en el aula tenemos a jóvenes con distintos estilos de aprendizaje y esto conlleva al docente a tener que actualizarse constantemente.
Con la pandemia de COVID-19 cambiaron muchos aspectos en el ámbito educativo. Actualmente el tema de la evaluación es un proceso complicado de analizar, por ejemplo, mi institución educativa optó por el sistema híbrido y los resultados no son tan favorables, hay muchas ausencias tanto de forma virtual como presencial. Por ese lado, se recurre a diversas estrategias que faciliten la evaluación de los aprendizajes, partir de situaciones reales vinculados al contexto del alumno.
En mi caso utilizo la heteroevaluación y la autoevaluación considero los productos y proyectos de mis alumnos para contribuir en la mejora de los aprendizajes, además de tomar en cuenta la retroalimentación.
Una de las estrategias de evaluación que también utilizó es el portafolio, una herramienta muy valiosa que me permite mostrar un panorama más amplio sobre el desempeño de mis alumnos, a través de los productos y evidencias que elaboraron durante un trimestre o el ciclo escolar. Aquí me percato de su proceso de aprendizaje, de sus habilidades y actitudes.
Además, los organizadores gráficos, mapas mentales o cognitivos también son un instrumento de evaluación que utilizó en el aula, el cual me ayuda a identificar los aspectos, características e ideas que seleccionó y ordenó el alumno sobre un tema.
Fuente:
(SEP, 2012). El enfoque formativo de la evaluación 1, serie Herramientas para la Evaluación en Educación Básica, DGDC, México, pp. 19-23.