¿Que son los “policías bicéfalos”? Pues esos que la ciudadanía quiere cuando le conviene, policías a modo, de manera que cuando ellos (los ciudadanos) cometen una irregularidad de falta a los reglamentos, o de orden de la ley penal o de cualquier índole, con un simple grito: “no sabes con quién te metes “ u otro parecido, y los dejen salir, escapar, evadirse; pero por otro lado, si ellos son las víctimas, los afectados entonces, no el ciudadano, quisiera que en segundos quienes les dañaron su tranquilidad, fueran metidos de inmediato, en una lata cualquiera y se los comieran en ese mismo instante y desaparecerlos, a fin de hacer lo que en ese momento ellos llaman “justicia”.
Es una pena el ver recientemente en los medios electrónicos en esos tiktokeros, cuando un grupo de policía de San Andrés Cholula, Puebla, llega a hacer su trabajo de evitar en ese momento que el público tomara bebidas embriagantes en plena vía pública, y que los aparentes dueños del lugar, salieran a defender sus intereses; esto es, a los clientes que comprando en ese lugar les dejan pingües ganancias, y que bebieran donde se les pegara la gana, entonces sí, les llamaron a los policías abusivos, montoneros y en momentos hasta amenazas veladas de lincharlos.
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¿Qué hubiera sucedido si no se presentan? Entonces serían cobardes, corruptos, rateros, coludidos, o qué sé yo los términos que les dan; la cosa es, que de todas maneras el policía queda como el cohetero, y de los que los insultaron y sobajan, simple y sencillamente se marchan, con unas risotadas de burlas de los mismos a los que en su momento, les pedirán o ya les han pedido ayuda.
Una de las personas que se oye, al parecer femenina, les gritaba que por qué iban tantos para detener a un solo ciudadano infractor, ¿y si hubiese ido uno, eso sería lo justo?, entonces tal vez, sólo tal vez, la mayoría de personas los podría agredir, y hasta quitarles su equipo, sus armas, y hasta sus vidas, como ha sucedido incluso con nuestros soldados del glorioso Ejército Mexicano, quienes nunca saben decir que “no” cuando alguien pide ayuda y de servir a la patria se trata, incluso con la probabilidad de perder la vida, así pasa con nuestros policías de cualquier orden de gobierno.
¿Qué piensan estas personas cuando quieren que la ley se cumpla sólo “en los bueyes de mi compadre”? ¿Con qué calidad moral después pedirán auxilio cuando ellos mismos evitan que se cumpla la ley? ¿Qué es para ellos la proporcionalidad?
En el uso de la fuerza existen protocolos, reglamentos e incluso una Ley Nacional de Uso de la Fuerza de 44 artículos que habla de esa proporcionalidad, misma que ya está rebasada en varios de sus artículos.
¿A qué se refiere la proporcionalidad en el uso de la fuerza? ¿Acaso a que si te disparan con un arma calibre 22, tú debes hacerlo con lo mismo, a que si te ataca un delincuente o infractor sólo uno puede responder?
No estimados lectores. La proporcionalidad está mal empleada, o en el mejor de los casos está o mal explicada, o mal entendida o mal aplicada.
Ya lo dicen en muchas policías de orbe e investigadores del tema, y sólo como ejemplo pondré a consideración lo que la Real Policía Montada de Canadá dice al respecto:
“La fuerza por parte de las autoridades no debe ser proporcional. Debe ser mayor, esa es la que conduce al orden público; la fuerza proporcional invita al desafío permanente, porque deja a los antisociales en un falso empate en vez de una sanción real.”
Royal Canadian Mounted Police
La proporcionalidad que debemos entender, desde nuestro criterio personal, es el emplear la fuerza sin excesos y justo de la manera de hacer el menor daño posible, en beneficio del cumplimiento de la ley, de los Derechos Humanos y de quienes estamos obligados a defender, proteger y cuidar. La proporcionalidad debe de mirar a la colaboración de la creación justa y exacta de un respeto por nuestra ley y por nuestra sociedad, la proporcionalidad bien entendida, estoy seguro que eso nos llevará a la sana y correcta convivencia social.
Invitemos a nuestros legisladores, diputados y senadores que analicen a fondo nuestra ley y que se entienda y aplique de la manera correcta y no de una manera que lleve al reto entre los diferentes estratos sociales, que ya de por sí estamos en riesgo de perder nuestra tranquilidad de manera total. Que los legisladores, piensen y apliquen adecuadamente y los que no sepan, pues que estudien, y no sólo griten y levanten la mano, como comparsas de quienes los manejan (que no son los ciudadanos) y que además de verdad sean capaces de mejorar lo que ni ellos mismos entienden.
¿Cuantos San Andrés Cholula, Morelia y tantas partes de nuestro México amado se necesitan para entender y mejorar nuestros resultados? Seamos lógicos y colaboremos no sólo cuando nos conviene, sino siempre que sea necesario…
¿O no?
Juzgue Usted.