Luego de un alejamiento de los medios por decisión propia y para despejar un poco las ideas de mi cabeza por diversas circunstancias, estamos aquí de vuelta estimados lectores para de nueva cuenta tratar los temas de seguridad que tanto me apasionan y tanto interesan a la comunidad global.
Antes que nada, darle las gracias a quienes hacen posible que los policías tengamos una voz viva en los medios, a ellos a quienes nos dan esa oportunidad a mi y a otros muchos que levantamos la voz por los que no pueden, gracias…muchas gracias.
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Luego, felicitar a todos los compañeros policías, militares y civiles quienes tenemos la dicha de ser padres por este pasado día 19 de junio, esperando que lo hayan festejado donde quiera que se encuentren.
En esta ocasión como en muchas otras trataremos el tema de nuestra Puebla capital con respecto a las declaraciones del edil del municipio, Eduardo Rivera Pérez al contabilizar los logros que se han estado teniendo en los últimos doscientos y tantos días de su mandato al frente del gobierno municipal, que habrá que reconocer, esta haciendo un buen esfuerzo.
En lo que a un servidor compete, me enfocaré específicamente a lo que a seguridad se refiere, y es que en ese tema y luego de asegurar que se ha empezado a disminuir el fenómeno delincuencial, cabe hacer mención de algunas precisiones:
Primero, que es difícil el resolver la seguridad de nuestra capital de golpe y porrazo, luego de más o menos nueve años de que se inició la descomposición de la misma, principiando como ya lo he mencionado en infinidad de veces, a partir de la llegada de Amadeo Lara Terrón, el imberbe y aspirante a policía, desempacado en aquel entonces del Estado de México, quien en mucho dañó a nuestro cuerpo de seguridad y sólo dio un golpe, pero a las mentiras que él se inventaba, desajustó la maquinara que funcionaba -y lo hacía bien- de nuestra policía municipal.
Segundo. Luego de una fallida gestión de este tipo, que sólo vino a conocer Puebla y a beneficiarse de los poblanos, llegó el disfrazado de policía coleccionista de ropa fina y fan de su arreglo personal, Santizo, que dejó en manos de no se quién la seguridad del municipio, y que provocó que se siguiera destruyendo nuestra seguridad, a beneficio de, como el primero de los mencionados, de sus negocios y su bolsillo. En aquella época se criticó y advirtió al respecto del daño que podía hacer y que a la postre hizo en nuestros cuerpos de seguridad.
Tercero, y a la llegada de la impresentable, pequeña e inútil Lulú, así como a sus asesores veleta, entre ellos, el sediciente “Ingeniero” Ruiseco, mismo que un día es experto en seguridad y otro en mercadotecnia y al siguiente en problemática del COVIT (vaya espécimen), quienes se beneficiaron entre otras cosas, en destruir todo un sistema de cámaras (sólo por poner un ejemplo) que existía en nuestra capital, sólo para volver a comprarlo con sus propios proveedores bajo la complaciente mirada de una aprendiz de presidente municipal, que nunca dio pie con bola, y en una de esas con el apoyo de Vázquez Rossainz quien siempre la protegió a rajatabla junto con un amigo inseparable de ella que por haber caído en desgracia ni para mencionarlo.
Cuarto. Total que al final de todo el daño que la tal Claudia y la Pequeña Lulú hicieron a nuestra comunidad, pero no a sus bolsillos, llega de nueva cuenta Eduardo Rivera Pérez a la presidencia municipal de Puebla capital, y esta vez, al menos con la esperanza de un servidor, de que no trajera ni a Amadeo ni a su tocayo Lalo, quienes no tienen nada de conocimiento operativo, ahora nos ofrece una propuesta de nueva cuenta femenina, con una experiencia operativa, que al menos pocos sabían y yo no me acordaba, toda vez que la actual secretaria de Seguridad Pública, inicia su vida en el tema que se comenta, en la época del Procurador General de Justicia, Carlos Alberto Julián y Nacer.
Lo anterior sucede allá por los noventa cuando el hoy Doctor Julián y Nacer inicia un proyecto sin precedente, que a la postre, entre sus ideas y las coincidencias de las tesis de uno de los lujos jurídicos del país, el Dr. Jesús Martínez Garnelo, impulsa cambios en lo que se denominaba en esos momentos Policía Judicial, para ser llamada posteriormente, “Policía Ministerial” tema incluido en la tesis doctoral del Dr. Garnelo de unas 1600 páginas (tres volúmenes) de investigación pura, y que el Dr. Julián y Nacer idea y forma un grupo de jóvenes abogados, y aspirantes a serlo de un grupo denominados “Investigadores Ministeriales”, jóvenes responsables y comprometidos que ni eran Judiciales ni Ministerios Públicos, pero que sin embargo, en el desarrollo diario de su trabajo se arriesgaban y hacían la investigación del Ministerio Público y entraban en la operatividad de los elementos de la Policía Judicial sin más armas que su fuerza de la juventud y el ansia de involucrarse en la administración de justicia.
Y es precisamente, de estas filas que egresa la hoy secretaria de Seguridad Pública, la Mtra. Consuelo Cruz Galindo para iniciar con una exitosa carrera que hoy la posiciona en la secretaría del ramo en el municipio, a diferencia de su impresentable antecesora. Por lo pronto habrá, como se está haciendo desde hace más de 200 días, que tomar el toro por los cuernos y entrarle al problema para intentar dar a la ciudadanía la tranquilidad que hace tiempo, años diría yo, que no se tiene.
Por otro lado, darles a los elementos integrantes de la Policía Municipal ese apoyo y certeza laboral que se ha perdido y que, entre las filas, incluso gracias a la inútil Lulú, se tienen elementos formados “en línea y a distancia” sin un gramo de experiencia real.
La realidad es, que a como están las cosas, todos y cada uno de los integrantes de la comunidad poblana en toda su extensión, habremos de poner nuestro grano de arena a fin de mejorar la seguridad en nuestra comunidad y hacer de nuestra entidad, la Puebla tranquila, pujante y valiente que siempre hemos tenido…
¿O no?
Juzgue Usted