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      La matriz energética de México

      Viernes, Mayo 6, 2022
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      Es necesario aumentar la participación de las energías renovables en la producción eléctrica
      Arquitecto urbanista y Master en Desarrollo Urbano por la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Titular de Gestión Ambiental de la Coordinación General de Desarrollo Sustentable BUAP. Secretario Técnico de la Red de Sustentabilidad Ambiental de la ANUIES, y docente investigador por más de 30 años. 
      La matriz energética de México

      Según reporte de avances de Energías Limpias en la Matriz Energética del segundo semestre 2018, publicado por la Secretaría de Energía (SENER), el 68 % de la matriz energética de México corresponde a energías no renovables o fósiles, encabezada por el gas natural, seguido del carbón, posteriormente el combustóleo y por último el diésel, y, el otro 32 % del total de energía generada corresponde a tecnologías limpias, o mejor dicho renovables, las cuales se distribuyen de la siguiente manera: el 16.5 % es proveniente de las hidroeléctricas, 5.7 % eólicas, fotovoltaica 2.2 %, 1.2 % geotérmicas, y la energía por biomasa que representan solamente el 1.5 % de la energía total.

      De acuerdo a datos más recientes sobre generación de electricidad en México por fuente en 2020, publicadas por la British Petroleum, Statistical Review of World Energy, 2021; el porcentaje de la generación de energía proveniente de energías no renovables o fósiles asciende al 75 % de la matriz energética de México: un 58 % corresponde al gas natural, el 11 % al petróleo y por último un 6% al carbón. Y el otro 25 % de la matriz energética corresponden a energías renovables en un 12 % incluyendo energía eólica, geotérmica, solar y biomasa, un 9 % la hidroenergía, y finalmente un 4 % a la energía nuclear.

      Lo que da muestra que la producción de energía tiene una creciente demanda y dependencia del gas natural, petróleo y carbón, pero México no es un país autosuficiente en la producción de estos combustibles de origen fósil. Dependiendo fundamentalmente de EE. UU. para el suministro de gas y carbón.

      Como se puede observar, México es un país cuyo desarrollo ha sido altamente dependiente de los hidrocarburos, aspecto este preocupante, situación que se refleja en su matriz energética, la cual no ha variado en lo sustancial en las últimas décadas. Viéndose esto reflejado en la generación de gases de efecto invernadero (GEI), pues el 64 % del total de emisiones de GEI, corresponden al consumo de combustibles fósiles, fundamentalmente en la movilidad y la generación de energía.

      Pero debemos recordar que México tiene una riqueza sobresaliente en recursos solares y eólicos, y, con factores meteorológicos (nubosidad, viento, radiación solar) muy predecibles, lo que hace que estas energías puedan presentar un crecimiento importante. La energía solar en México lleva creciendo sostenidamente en los últimos años, siendo los estados de Jalisco, Nuevo León y Estado de México, los estados con mayor capacidad instalada.

      En el caso de México, la energía hidráulica es la energía limpia más utilizada. De acuerdo con datos del Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (PRODESEN) 2017–2031, la energía hidráulica representaba el 16.5 % de la capacidad instalada del país en 2018: aunque la energía hidráulica ha ido bajando correspondiendo a sólo el 9 % de la matriz energética de México en el 2020. Actualmente hay 101 presas de generación, tanto del sector público como del privado. Las cinco centrales hidroeléctricas más grandes se localizan tres en Chiapas, una en Michoacán y una en Nayarit, donde la escasez de agua son temas preocupantes.

      En cuanto a la energía eólica, en los últimos años se construyó el 98 % de la capacidad instalada del país, representando ya el 6 % de la capacidad total de México y posicionándose como la segunda tecnología limpia más importante.

      La energía geotérmica ha mantenido una capacidad constante a lo largo de los años. Actualmente México cuenta con cuatro campos geotérmicos en explotación (Cerro Prieto, las Tres Vírgenes, Los Azufres y los Humeros), siendo uno de ellos el Cerro Prieto (Tijuana) que es el generador de energía número uno a nivel nacional y el tercero más grande en el mundo. Lo que convierte a la energía geotérmica como una opción con mucho potencial en México. Tijuana es una de las ciudades que se abastece en su totalidad de energía geotérmica; es la falla de San Andrés el mecanismo físico que suministra energía a esa región. En Puebla, se encuentra Los Humeros y en Michoacán está el yacimiento Los Azufres.

      Si hablamos de energía por biomasa, en México hay una cartera importante de proyectos que involucran la generación de energía considerando residuos, siendo una opción con mucho potencial en México.

      Una parte importante en el avance de este tipo de proyectos que permitan la generación de energía a través de renovables o ingenierías limpias, tienen que ver con el apoyo e incentivo de los gobiernos, no solo económicos, sino también legales y tecnológicos. Gran parte de los avances que ha tenido México en materia de energías renovables, tienen que ver con la Reforma Energética de 2013 en México. Fue una reforma constitucional, vigente, digo vigente porque como es sabido la iniciativa de reforma presentada este año, que consideraba cambios a la 'Ley de la Industria Eléctrica', no fue aprobada por mayoría calificada en la Cámara de Diputados, y consideraba fundamentalmente hacer una regresión de la matriz energética.

      La reforma energética vigente (2013) buscaba entre otros aspectos, el fomentar la utilización de energías renovables en la generación eléctrica, mediante la sustitución de las centrales eléctricas más contaminantes con tecnologías limpias, dando cabida a las inversiones privadas en la generación de energías e introducirlas a la red eléctrica del país; logrando una importante capacidad instalada, de 2013 a la fecha, de energías eólica y solar, y permitir introducirlas al mercado nacional.

      Todo ello, en la búsqueda de ir avanzando hacia una matriz mucho más verde, más limpia en la generación de energía eléctrica a mediano y largo plazo. Estableciéndose como meta pasar del 70 % a una participación máxima de 65 % de combustibles fósiles en la generación de energía eléctrica para el año 2024, al 60 % en el 2035 y al 50 % en el 2050. Estas metas buscan la participación de las energías renovables en la producción eléctrica en forma importante para reducir las emisiones de dióxido de carbono. Para ello, no es suficiente la energía eólica y solar, sino que también es necesaria la hidroeléctrica, así como otras energías renovables. Toda generación de energía tiene impacto ambiental, presenta ventajas y desventajas. Tanto para producir energía eólica con aerogeneradores, como para obtener energía solar con paneles es necesario fabricar esos equipos y sus repuestos, proceso en el cual también se emite dióxido de carbono.

      Hace falta una planeación estratégica que proyecte un crecimiento sostenible de la matriz energética y para ello es preciso impulsar energías renovables, libres de contaminación, con altos factores de planta (carga base). Se debe tener una estrategia integral para combinar distintos tipos de energías renovables y más limpias, con el fin de satisfacer la creciente demanda energética, tendiendo a un uso más racional y eficiente de la energía, minimizando los impactos ambientales negativos y maximizando los positivos, logrando disminuir la emisión de dióxido de carbono (CO2) gracias al uso de las energías renovables.

      @diego.riva.735

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