Históricamente ésta ha sido la postura de los dictadores, ya que con ella se desecha por completo la más remota noción de lo que conocemos como democracia, donde el diálogo, el debate y el DERECHO a pensar diferente y disentir está garantizado por la Ley.
"Conmigo o contra mí”, a "favor o en contra de mi proyecto, que es del Pueblo”, son características innegables y no debatibles de un régimen absolutista y mayormente represor. Es la "raya" del tigre la que caracteriza a este animal. Si las tiene es un tigre, punto.
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No cabe más que ideología manipuladora y verborrea populista para disfrazar esta narrativa de transformación de la patria, de mejores condiciones para "el pueblo”. Mismo caso, "pueblo”, "nación", "orgullo”, "traición”, son siempre conceptos utilizados por los dictadores o populistas, porque a través de esos elementos se "hacen uno" con aquellos que tienen esperanza, se convierten en "su voz" y en la representación de lo que "puede ser”.
Dividir al país llamando "traidores a la patria" a quienes piensan diferente a ti, es inmoral, es absurdo y ni siquiera legal. Existen en la ley las condiciones que deben prevalecer para cometer "traición a la patria", y entre ellas debiera incluirse a los gobernantes que dividen peligrosamente a un país con discursos de odio, clasismo y aberraciones ideológicas.
El clasismo siempre lo incrementa el populista porque es la base de su poder, hasta que ya no hay más que una sola clase a la que hablarle: todos pobres y jodidos.
Lo dramático y lo que los menos favorecidos parecen no comprender, es que ese ideal socialista que promueve el populista es una absoluta utopía, porque bajo este sistema, los que en un principio hablan de desigualdad y pronuncian discursos clasistas, enfrentando a los pueblos, después se convierten en los que ocupan la parte alta de la pirámide. Una lógica de atacar al rico para acabar con él y tú volverte el nuevo poseedor de esos privilegios.
Y los pobres siguen y seguirán pobres, ahora con una nueva clase alta, que utiliza por lo general al Ejército para conservar su nuevo estatus quo.
La historia es muy clara, sólo los que se benefician de este tipo de regímenes son los que los aclaman y defienden de manera casi dogmática. La gente pensante nunca apoyará el populismo mesiánico.
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