El lunes 28 de marzo, activistas de la organización Greenpeace protestaron clausurando las obras del tramo 5 del Tren Maya, que cubre la zona de Cancún a Tulum. La protesta tuvo como objetivo mostrar la inconformidad y preocupación por el daño ambiental que la obra tendrá en los ecosistemas, por lo que se exigió su detención.
Tal y como se ha comentado desde antes del inicio de la obra, la construcción del Tren Maya causará y está causando deforestación, desequilibrio en los ecosistemas y reducción de mantos acuíferos; recientemente encontrándose que, el suelo del tramo 5 es peligroso no es apto para la construcción.
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A pesar de ello, el gobierno al momento no ha confirmado la detención de las obras, lo cual alerta a más de una organización, ya que los daños en la zona serían irreparables. Esta zona es hogar de especies en peligro de extinción y que, de haber un desequilibrio en el ecosistema no se podrían adaptar para sobrevivir.
De la misma forma, esta semana los activistas de Greenpeace dieron a conocer que una parte del tramo 5, se planea construir sobre la caverna “Angry Wasp”, acción sumamente peligrosa ya que corre en riesgo de que colapse; además, cerca de la zona se encuentran ríos subterráneos y más cavernas que puede que no sostengan el peso de la maquinaria y del tren.
A esto, la organización por el medio ambiente Wildlife Center explicó que el acuífero subterráneo del que depende la biodiversidad, la agricultura, y toda la vida humana será afectado, ya que los ecosistemas como cuevas, ríos subterráneos y cenotes, son el sustento de la zona.
Además de ello, en cuestión de deforestación, desde abril de 2019 a marzo de 2022, fechas que abarcan la construcción del tren, el Global Forest Watch ha emitido 8 mil 827 alertas por deforestación en Quintana Roo.
Si bien, este tipo de obras corresponde a un objetivo de desarrollo sostenible, Industria, innovación e infraestructura, que sustentan muchas de las obras que se desarrollarán a nivel nacional; en este caso, se pone en riesgo objetivos como Vida de ecosistemas terrestres o Acción por el clima.
Poner en estas condiciones el crecimiento económico y desarrollo de infraestructura sobre el daño al medio ambiente y la destrucción de ecosistemas en la región es una decisión que resultará contraproducente no sólo a largo plazo; que si bien generará empleos de forma inmediata, provocará la movilización de pueblos indígenas cuando el agua sea contaminada por las obras del proyecto.
Organizaciones nacionales e internacionales, colectivos, activistas, científicos han reiterado más de una vez lo peligroso que es apostar por una obra que propicie que la zona se quede sin recursos naturales, que apueste por crecimiento económico hoy, pero en un escenario adverso sin recursos naturales mañana.
A pesar de la negativa a la construcción del tren no sólo de organizaciones, sino también de pueblos indígenas, el gobierno federal sigue comprometido por terminar las obras, lo que resulta incoherente ante un gobierno que presume ser de puertas abiertas y escuchar diferentes voces antes de tomar decisiones.
Sin embargo, a ojos de quien se beneficiarán económicamente de un tren de los cuales no serán partícipes de las consecuencias, es un proyecto relevante que tiene que llevarse a cabo no importando la destrucción de ecosistemas.
Durante esta gestión, una vez más se observa la necedad del gobierno federal a seguir con un proyecto que lejos de traer bienestar económico, traerá consecuencias graves e irreversibles al medio ambiente. Y donde nuevamente la necedad vuelve a ser el motor de la construcción.