En política todo comunica, por ello, el presidente Andrés Manuel López Obrador, como el gran comunicador que es, no podía dejar pasar el 21 de marzo, natalicio de Benito Juárez y fecha en que da inicio la primavera, para realizar la inauguración de uno de sus proyectos estrella: el nuevo aeropuerto metropolitano, Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
Este evento de inmediato despertó reacciones en redes sociales, muchos de estos comentarios relacionados con la venta informal dentro del nuevo aeropuerto, comentarios que de inmediato fueron capitalizados por el mandatario señalando como clasista y racista a la oposición.
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Y es que, si no dejamos de concentrarnos en los mensajes de odio, en los mensajes que justamente polarizan, nos dividen y tanto daño le han hecho al país, seguiremos apoyando la retórica que el gobierno federal quiere inyectar en el imaginario social, que la oposición sólo se fija en temas superficiales, clasistas, racistas y que despreciamos nuestras raíces.
Es momento de concentrarnos en temas técnicos que nos afectan verdaderamente. Estamos hablando de un aeropuerto internacional que se inauguró sin estar terminado, de instalaciones poco funcionales, que se encuentra a 45 minutos de la Ciudad de México sin tráfico, lo cual, no arregla el problema de movilidad aérea que se esperaba mejorar, estamos hablando de la ampliación de una base militar que según investigaciones de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, fue construida por “dedazo” y en una total opacidad, ya que los mandos militares que estuvieron al frente de la construcción del aeropuerto de Santa Lucía asignaron, prácticamente el 100 por ciento de los contratos sin licitación, muchos de ellos a proveedores sin experiencia o que carecían de infraestructura o instalaciones.
Los invito a que elevemos nuestro nivel de discusión. Qué bueno que se apoye la cultura mexicana, pero en espacios dignos, con la infraestructura adecuada y las medidas de protección civil que un aeropuerto internacional demanda. Debemos exigir que se transparenten la aplicación de los recursos, proveedores, que se aclaren temas como adjudicaciones directas a empresas de reciente creación y sin experiencia por $1,523 millones; que justifiquen la contratación del proveedor ligado a empresa fantasma que lavó dinero en Venezuela. Estos temas son los que debe demandar la oposición, una oposición que busque integrar y conciliar intereses, una oposición que deje de fortalecer la narrativa del Presidente y que se nos invite a reflexionar sobre lo realmente importante.