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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Cuántos más?

Las condiciones de trabajo de la prensa en México resultan sumamente peligrosas y adversas

Samantha Vásquez

Poblana, estudiante de Comunicación, fotógrafa, egresada del Bachillerato Internacional 5 de Mayo, y creadora del blog El Centinela Journal. Reportera de Fórmula 1 en Corner Mx. Amante de viajar, descubrir nuevos lugares, la lectura y la música.

Jueves, Marzo 17, 2022

El día miércoles el periodista Armando Linares fue asesinado en su domicilio, abatido a tiros. Linares se vuelve el octavo periodista asesinado en lo que va de 2022. Esto ocurriendo a tan sólo unos meses después del asesinato de su compañero del mismo medio, Roberto Toledo.

De acuerdo con Reporteros Sin Fronteras, en lo que va del año, en todo el mundo se han registrado 17 asesinatos de periodistas, de los cuales ocho son de México. Así, poniendo al país en el lugar número uno de países más mortíferos para ejercer el periodismo en lo que va del 2022, superando a países en conflicto como Irán o Siria.

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La cifra refleja la culminación de amenazas a la integridad de los periodistas, que también implican antes del asesinato: agresiones físicas, verbales, amenazas, hostigamiento judicial, actos de espionaje, destrucción de material periodístico, detenciones arbitrarias o secuestro.

Así, las condiciones de trabajo de la prensa en México resultan sumamente peligrosas y adversas. A lo largo del país se ven amenazados y amenazadas por aquellas personas que buscan acallar su voz y buscan que la información no llegue a la ciudadanía, logran el cometido primero de la prensa, incomodar.

Sin embargo, a pesar de lo importante de su labor y responsabilidad con la que a pesar de las amenazas siguen informando a la ciudadanía, para quienes agreden a la prensa resulta sencillo hacerlo bajo la justificación de que la labor de la prensa no es verídico o legítimo bajo el sesgo de una motivación a hacer daño a su imagen.

Este discurso, donde se estigmatiza la labor de quien cuestiona la gestión o acciones de funcionarios públicos se puede ver desde Palacio Nacional, donde constantemente desde el inicio de su mandato el presidente se ha encargado de descalificar a la cualquiera que quiera cuestionarlo o “tenga otros datos”.

A pesar de lo inocente que pueda parecer referirse en su discurso a aquellos que incomodan al poder como “fifís”, “adversarios” o “chayoteros”, el resultado de estas afirmaciones se refleja en las ocho personas que asesinaron debido a su labor.

Cuando desde el Poder Ejecutivo se legitima el descalificar a cualquiera con quien no se comparta opinión, o se haga uso ilegítimo del poder mostrando datos personales de periodistas, apelando al “derecho a réplica”, se precariza la labor periodística, donde el derecho a réplica no es un espacio para atacar y estigmatizar a quien ha cuestionado y exigido cuentas.

Junto al discurso incoherente donde se asegura que se protegerá a los y las periodistas pero se les estigmatiza, se encuentra el deficiente funcionamiento del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.

Si bien, Armando Linares no se encontraba dentro del Mecanismo de Protección para Periodistas, de acuerdo con Reporteros Sin Fronteras, una de las principales deficiencias que tiene el mecanismo, es la desconfianza generalizada al mismo. Esto, debido a que este está operado por agentes estatales (políticos, funcionarios, policía, etc.) los cuales son los principales agresores de la prensa.

Además de ello, la organización menciona que el mecanismo a pesar de que abre la puerta a tener un espacio únicamente para la protección y justicia, este, no tiene los suficientes recursos humanos y financieros para funcionar eficientemente, teniendo alrededor de 45 empleados para mil 500 beneficiarios.

Así, “las medidas de seguridad son implementadas muy tarde, los análisis de riesgo no siempre toman en cuenta las especificaciones de la labor periodísticas, las medidas de protección son inadecuadas. [...] Entre 2011 y 2020, al menos nueve periodistas fallecieron bajo la protección del mecanismo” afirmó Reporteros sin Fronteras.

Ahora bien, en conjunto, las condiciones laborales del periodismo en México, la constante estigmatización y legitimación de poder hacer daño a la prensa y un mecanismo de protección poco eficiente, dan como resultado el país más peligroso para ejercer el periodismo.

Lamentablemente las condiciones del periodismo en México dificultan el ejercicio de la profesión de manera adecuada, si bien fungen como un contrapeso para la democracia y no permiten que los funcionarios hagan su voluntad sin ser cuestionados, el riesgo de ser lastimados es muy alto. ¿Cuántos más son necesarios para poder tomar acción en el asunto?

Ninguna profesión y en especial la de los y las periodistas tendría que aceptar el riesgo por su vida como un aspecto inherente a su labor. Armando, Jorge Luis, Juan Carlos, Roberto, Heber, Lourdes, José Luis y Margarito, son por quienes la lucha por la libertad de expresión y la democracia en México sigue en pie.

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