Bastó una lamentable guerra en Ucrania, una "consulta popular", la marcha del 8M y una violencia absurda en el Estadio Corregidora, sumada a las subsecuentes acciones y declaraciones dadas por las autoridades estatales, federales y de la Federación Mexicana de Futbol, para que ya nadie hable de la pandemia. Pero tampoco se habla de la falta de medicamentos para niños con cáncer ni de otros asuntos relevantes en la agenda nacional, como la violencia, los desaparecidos y los feminicidios.
Los ciclos de información son así. Pero resulta importante destacar que aún no se vacuna a la población en su totalidad con las dosis respectivas, los niños todavía no la reciben, y que existe la posibilidad de nuevas variantes, como recientemente vivimos la Ómicron.
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Todos deseamos regresar a la normalidad “normal”, no a la "nueva normalidad" que a esta generación nos tocó vivir. Aún resulta increíble recordar el 2020 con calles vacías, negocios cerrados, pánico y hospitales haciendo frente con lo que podían, para detener una pandemia no vista desde 1918.
La guerra en Ucrania ha despertado la solidaridad de prácticamente todo el planeta. La votación en las Naciones Unidas para condenar la invasión de Rusia a Ucrania fue más que clara: 141 contra Putin y 5 a favor. Venezuela no se presentó, China se abstuvo y Cuba también.
En México, varios gobernadores se expresan solidariamente a favor del pueblo de Ucrania, iluminan edificios públicos como muestra de apoyo fraternal, mientras en sus propios estados a diario hay matanzas que se comparan en número, al sumar los datos que arroja la violencia en el país, con los muertos que al momento ha dejado la guerra.
Pero el protagonismo, la grilla y el marketing en redes sociales están a la orden del día, debido a los comicios que tenemos en puerta este 2022, incluida la consulta para revocación de mandato del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Al pueblo pan y circo
Sandra Cuevas avienta pelotas rojas con billetes de 500 pesos pegados, desde la terraza de las oficinas de la alcaldía que encabeza, al más puro estilo de los emperadores romanos. Un acto grotesco, insultante, ilegal e inmoral que debiera como mínimo costarle el puesto. Pero en México nos preocupa Ucrania y somos solidarios con su pueblo. Así de absurda la vida nacional.
La violencia en el Estadio Corregidora no tiene antecedentes en México. Se vieron no peleas, no una "riña”, sino intentos de homicidio, deshumanización, odio, rencor y maldad. Lo que pasó en Querétaro es un síntoma de lo que vivimos hoy como sociedad: polarización, confrontación, fifís contra chairos, conservadores contra liberales, culpar al pasado por todo, aunque las decisiones se toman hoy, los "buenos" de hoy contra los "malos" de ayer, gobierno contra "adversarios”, gobierno contra "periodistas”, gobiernos contra empresarios.
La lógica de "estás conmigo o estás contra mí" genera este tipo de reacciones en las sociedades. Sume usted a eso la pobreza, la enorme desigualdad y la fuerza que tiene el crimen organizado en nuestro país reclutando jóvenes y niños, y da como resultado el odio, la violencia y las atrocidades ocurridas en el estadio de Querétaro.
Lo visto es un síntoma de la enfermedad que vivimos como sociedad y es una situación en la que nadie gana.
Así que no se preocupe usted por la pandemia, las vacunas, medicinas, escuelas de tiempo completo para los niños y estancias infantiles, entre muchas otras cosas, eso no importa. Siga subiendo posts en Twitter, Instagram y TikTok solidarizándose con el pueblo de Ucrania.
Al fin que eso de que "la caridad empieza por casa" está subestimada.
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