De inicio, por lo menos, aplaudo la declaración del gobierno del estado, en el sentido de dar continuidad al Programa de Escuelas de Tiempo Completo (PETC); sin embargo, habría que pensar en lo que significa y podría significar. No es que sea bueno o malo lo declarado, el punto es, ¿qué es lo que implica o a qué se refiere? Aquí, solo tres consideraciones: vigencia del pacto federal, repensar el programa en sí mismo, y contextualizar la educación a la pretensión educativa del actual gobierno.
Como es sabido, el estado de Puebla forma parte de un pacto federal, que le obliga al cumplimiento de compromisos por el bien de la nación; pero también, le otorga la atribución de realizar lo necesario para armonizar los preceptos constitucionales a las realidades contextuales de la entidad. En educación, asumir un modelo propio o el simple establecimiento de orientaciones “diferentes” a las nacionales, es posible; alcanzando, incluso al nivel municipal de gobierno.
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Es común que cada entidad, simplemente adapte y adopte lo establecido desde el centro de la Federación, un ejemplo, es la Ley General de Educación. Esta administración a su llegada en 2019, estableció pretensiones, que, si bien están alineadas al proyecto nacional del partido en el gobierno, estableció principios que resultan peculiares y dan cierta identidad de intento estatal por establecer procederes y destinos diferentes para Puebla, en materia educativa.
Hoy, ante la decisión federal de reorientar los recursos del PETC, la administración estatal tiene ante sí, una magnífica oportunidad para refrescar esa pretensión inicial de ser diferentes; declarar la permanencia del programa es buen inicio pues garantiza el recurso para un esfuerzo que, en su última versión, atendió a poco más de 93,000 estudiantes, distribuidos 660 escuelas, con un presupuesto de un poco más de los 177 millones de pesos.
Considero que, derivada de esta voluntad, se está ante la obligación de aprovechar la oportunidad de repensar el programa, y sobre la base de una evaluación concienzuda, definir los ajustes necesarios para refrescarlo y ajustarlo a las nuevas realidades; de pasadita, alinearlo a lo declarado como orientadores de la educación en Puebla, en esta administración.
Se repite continuamente en el discurso oficial, la preocupación de impulsar la formación integral de quienes acuden a nuestras escuelas, formar en temas torales como, la prevención de las violencias, el cuidado del medio ambiente y la sustentabilidad, así como fortalecer la cultura física y la experiencia de vivir las artes, sin olvidar el impulso y revalorización de lenguas y culturas regionales; hoy se presenta esa oportunidad histórica de hacer la diferencia.
Lo que suceda, no lo sé. Hay muchas variables que intervienen en el aprovechar o no la oportunidad; sin embargo, concluyo como inicié: aplaudo la declaración; espero sea mucho más que eso.