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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Cuidar la mente para proteger el cuerpo

Se ha descubierto que el estrés está asociado con un mayor riesgo de contraer Covid-19

Fernando Manzanilla Prieto

Soy Fernando Manzanilla Prieto, desde hace 20 años la vida me ha dado el privilegio de servir a las familias poblanas. Mi mayor anhelo es que a mí Estado le vaya bien. 

Martes, Febrero 22, 2022

Desde hace algún tiempo, en este mismo espacio, he insistido en la importancia de cuidar la salud mental como un factor determinante del bienestar integral de las personas; sin embargo, hoy por hoy la investigación científica da sustento a estas aseveraciones y pone énfasis en la importancia de asumir que la vulnerabilidad a las enfermedades está íntimamente ligada a estos factores.

En este sentido, estudios recientes han demostrado repetidamente que factores como la soledad, el estrés, la cultura y la posición social predicen no sólo la salud mental sino también los resultados relevantes de COVID-19, como la inflamación, la protección inmunológica general, la probabilidad de infección viral después de la exposición al virus, la gravedad de los síntomas e incluso la eficacia de las vacunas.

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Al respecto, un estudio dirigido por la profesora Kavita Vedhara de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nottingham, junto con colegas del King's College London y la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda, encontró que las personas que experimentaron un mayor estrés, ansiedad y depresión al comienzo de la pandemia tenían un mayor riesgo de contraer Covid-19.

El propósito de esta investigación, recientemente publicada en la revista científica Annals of Behavioral Medicine, fue averiguar si las personas que experimentaron dificultades ligadas al bienestar psicológico y al aislamiento social durante la pandemia, tenían más riesgo de contraer y/o experimentar síntomas de Covid-19.

Es así que el equipo de expertos realizó un estudio observacional de casi mil 100 adultos, quienes completaron encuestas y autoinformaron la incidencia que presentaron de infección por Covid-19 y la experiencia de síntomas durante la pandemia.

Los resultados de este estudio arrojaron que una mayor angustia psicológica durante la fase inicial de la pandemia estuvo asociada de manera directa con los participantes que reportaron una infección por SARS-CoV-2, así como a una mayor cantidad de síntomas, los cuales incluso fueron más graves.

De acuerdo a la profesora Vedhara, la importancia de esta investigación estriba en que la misma da un giro al debate sobre los aspectos de salud mental de la pandemia, ya que los datos muestran que el aumento del estrés, la ansiedad y la depresión no son sólo consecuencias de vivir con la pandemia, sino también pueden ser factores que aumentan el riesgo de contraer el virus.

Hoy por hoy la pandemia no ha terminado y estudios como éste nos dan luz de que estragos como los del Covid prolongado o long covid, inician antes del propio virus, ya que empiezan con el estrés de lidiar con una etapa que no termina de acabar.

Es por ello que se vuelve prioritario apostar a la salud mental y de manera importante a combatir la angustia de la pandemia, pero también de la economía, trabajo, salud y de aspectos de la vida que nos tienen en incertidumbre. Es así que se vuelve vital conocer cuál es el papel de los factores mentales y sociales en la salud y cómo estos inciden en nuestras respuestas a las infecciones virales e incluso a las propias vacunas.

No sabemos si mañana termine la pandemia o inicie otra, lo cierto es que como decía el poeta griego Juvenal “mente sana en cuerpo sano”. Es por ello que para afrontar eficazmente el estrés de la pandemia y de la vida, comparto algunos consejos que podrían ser de utilidad.

El primero de ellos es practicar ejercicio ya que éste moviliza el organismo y mejora su funcionamiento y capacidad física. Por lo tanto, el cuerpo estará en condiciones más adecuadas para hacer frente a los desequilibrios emocionales, lo que aumenta la capacidad para el trabajo físico y mejora las funciones cardiovascular, respiratoria y metabólica.

Otra recomendación muy importante es tener una dieta adecuada, ya que los buenos hábitos alimenticios constituyen una medida para prevenir el estrés y mantener el correcto funcionamiento del organismo.

También es muy importante poner en práctica técnicas de relajación mental y meditación. Se ha comprobado que la meditación estimula cambios fisiológicos de gran valor para el organismo, ya que permiten centrar la atención en actividades que generen paz y desconectar de la actividad mental cotidiana del individuo, aquello que puede resultarle una fuente de estrés.

Tener buenas relaciones sociales con otros individuos, también sirve de fuente de ayuda psicológica o instrumental. Es muy positivo tener a personas con quienes se puedan compartir momentos agradables e incluso en quien confiar para compartir los temas más importantes de nuestro día a día.

Asimismo, la distracción y el buen humor se vuelven fundamentales para prevenir situaciones de ansiedad o para aliviarlas. Además de facilitar el desplazamiento de la atención de los problemas, contribuye a relativizar la importancia de los mismos.

Aunado a estas recomendaciones podemos ver que la supervivencia y la recuperación de una pandemia no se trata sólo de si se contrae el virus; también se ajusta a las complejas interacciones entre el virus, nosotros mismos, nuestro entorno social y mucho más.

Es por ello que no dejo de insistir que en esta pandemia hay mucho en nuestras manos para prevenir sus estragos. No debemos bajar la guardia en cuidar nuestro cuerpo, pero también nuestra mente y pensamientos, ya que como decía Viktor Frankl: “Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: la libertad, la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias.”

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