Cartas a Gracia
Aún no concluiría la transición de los planes de estudio 2011 a los elaborados en el 2017. Tampoco se olvidarían los desaguisados cometidos por Max Arriaga, director general de Materiales Educativos de la SEP, cuando, por diferentes vías incluidas reseñas de sesiones que sostuviera Delfina Gómez Álvarez, titular del despacho educativo federal con senadores y senadoras de la fracción parlamentaria del partido Morena (versión estenográfica de la mesa de trabajo con la maestra Delfina Gómez Álvarez, secretaria de Educación Pública, en la VIII Reunión Plenaria del Grupo Parlamentario de Morena del Senado de la República), notas de periódicos y revistas especializadas incluidos los boletines SEP no. 26 (28-1-22) y SEP no. 24 (31-1-22) en los que, de manera institucional se notificaría el inicio del “análisis del plan y programas de estudio para el diseño de los Libros de Texto Gratuitos de Educación Básica” y la realización de la primera “asamblea” donde se rendiría cuentas del avance realizado ese mismo día en Coatzacoalcos, Veracruz.
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La participación de Delfina en la VIII Reunión Plenaria del Grupo Parlamentario mencionado, Gracia, sería más prolífica que su intervención que con motivo de la glosa por el Tercer Informe de Gobierno sostuviera el 21 de noviembre del 2021, ante la Comisión de Educación de la Cámara de Senadores. A sus correligionarias y correligionarios informaría, entre muchos otros rubros, sobre el inicio de las sesiones de análisis de referencia […] para la elaboración de los nuevos libros de texto de educación básica y, consecuentemente, la responsable de ejecutar las políticas públicas en materia educativa, dejaría claro que “ya se cuenta con la propuesta que tenemos de Planes y Programas” en cuya elaboración habrían participado “gente experta, de universidades y de algunos maestros frente a grupo”.
No obstante que reconociera la existencia de los nuevos planes y programas que coexistirán -al menos dos años- con los del 2013, elaborados en los años en los que Fernando González -yerno de Elba Esther Gordillo Morales- se desempeñara como subsecretario de Educación Básica, y los realizados en 2017 en las postrimerías de la era de Aurelio Nuño Mayer; Delfina informaría que (resultado de la gestión de Esteban Moctezuma) para la elaboración de los nuevos planes y programas, “desde el 2019 se han constituido diversos equipos de trabajo con 24 instituciones externas y dependencias gubernamentales, y con siete unidades de la SEP. Se han llevado a cabo mil 423 reuniones; se han generado siete documentos rectores y 119 documentos de trabajo.”
En la elaboración de los planes y programas que darían contenido a la Nueva Escuela Mexicana, Delfina destacaría a varias secretarías de Estado, lo mismo que a dependencias de Educación de diferentes entidades (4), entre las que no se encuentra la del estado de Puebla; al Conafe y al Conacyt; a “la Coordinación de Memoria Histórica y Cultural de México y la Coordinación Nacional de Protección Civil, los Institutos Nacionales de Educación para Adultos y también de las mujeres”, a la UPN y a la Universidad Autónoma Metropolitana, pero no así, a la Universidad Nacional Autónoma de México; sin mencionar a “ todas, porque sí son como tres hojas de los que han participado y que agradecemos mucho su participación”, afirmaría.
No obstante a los dislates de los que Max Arriaga habría sido señalado en un pasado reciente, incluido el de querer adoctrinar a las niñas, los niños y el de solicitar la participación “pro bono” de diseñadores gráficos, la titular de la oficina educativa pretendería arroparlo poniendo -planes y programas- en consideración de las autoridades educativas locales (fortalecer la elaboración y distribución) y de “otros actores para su análisis y discusión” e iniciar a las y los docentes a un “proceso de capacitación […] en los nuevos contenidos de Planes y Programas de Estudio 2022-2023”. Lo anterior, sin explicitar si los nuevos sustituirán a los viejos de golpe y porrazo o si bien, las niñas y los niños formados con los anteriores concluirán sus estudios de educación básica, apegándose a ellos.
A pesar de los propósitos y sólo un par de días después del encuentro con senadoras y senadores correligionarios, las autoridades educativas se habrían saltado la etapa en la que someterían planes y programas a “otros actores para su análisis y discusión” y en cambio se realizaría una Asamblea -de 32 entidades- en Veracruz; maestras y maestros reunidos en torno a Max Arriaga iniciarían el ya mencionado “análisis del plan y programas de estudio para el diseño de los Libros de Texto Gratuitos de Educación Básica”.
Sin embargo, a pesar del papel que juega la educación como parte de la superestructura y tomando en consideración que hasta el momento el gobierno no ha planteado la sustitución del modo de producción capitalista, propio de la formación social mexicana, sería deseable que los nuevos planes y programas de estudio sean útiles para la formación de la niñez mexicana y a todos los sectores que integran a la sociedad en la que convivimos; elaborándose con criterios científicos apegado a los fines y principios establecidos en el reformado Artículo 3º de la Constitución Política que nos rige, y dejen de lado los cambios en la terminología, (estudiante por aprendiente, o calidad por excelencia) que se incorporan a gusto de algunos burócratas.