Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Reflexiones sobre el Gobierno Municipal de Puebla

Un análisis sobre el Plan Municipal de Desarrollo de Claudia Rivera y los resultados de su gestión

José Pascual Urbano Carreto

Licenciado en Economía (BUAP) con estudios de Maestría y Doctorado en Economía (UNAM). Diplomado en Comercio Exterior (UDLAP). Docente en la BUAP. Secretario de Relaciones Exteriores del STAUAP y secretario General del SUNTUAP. Coordinador Administrativo del HU (BUAP). Miembro del Consejo General del Instituto Electoral del Estado de Puebla.

Miércoles, Enero 26, 2022

La elección de AMLO como Presidente de México fue contundente e impulsó fuertemente los triunfos de muchos de los candidatos de la coalición Juntos Haremos Historia (JHH). Entre esos exitosos eventos electorales se encuentra el contundente triunfo de Claudia Rivera para ser presidenta del municipio de Puebla, capital del estado. Dicho triunfo fue respaldado por la enorme aceptación de nuestro actual Presidente de la República, pero también fue apuntalado por una ola de simpatía que rodeó a la candidata por sus ofertas de campaña y por la forma en que la realizó. Presentó un plan de desarrollo cuyo objetivo fue resolver los principales problemas del municipio, al sentar las bases para reducir las enormes desigualdades en la vida de los poblanos, lograr consolidar la seguridad pública y la solución a problemas que añejamente sólo se han soslayado: el trabajo informal, los altos niveles de desocupación, deficiencias en los servicios y todos los problemas generados por altos niveles de corrupción acompañados por la indeseable impunidad generada por la captura del estado por intereses particulares que torno a situaciones que permitieron legalizar la voracidad, el abuso y el robo, con la anuencia de las instancias institucionales creadas por esos intereses para lograr la impunidad en las acciones ilícitas.

El plan integró un total de 26 programas que incorporan 646 líneas de acción, para cumplir con las metas descritas en cada uno de ellos. Cada dependencia responde a un programa particular, localizado dentro de alguno de los cinco ejes que se determinaron: 

Más artículos del autor

Eje 1. Ciudad incluyente centrada en las personas y la cultura
Eje 2. Ciudad sostenible ambientalmente, por un planeta más resiliente
Eje 3. Ciudad con desarrollo económico, prosperidad e innovación
Eje 4. Ciudad segura, participativa, por una cultura de paz
Eje 5. Ciudad con alianzas locales, por una gestión territorial incluyente.

La estructura de este documento presenta el marco jurídico en el que se sustenta el plan, la alineación con los instrumentos de planeación, seguida de la metodología que se llevó a cabo para obtener la información que se encuentra en el diagnóstico participativo, una descripción de los rasgos principales del diagnóstico participativo, la misión y visión que orientan el trabajo de la Administración municipal, la presentación de los ejes estratégicos y los ejes transversales y la enunciación de cada uno de estos ejes estratégicos, las dependencias, sus programas y las líneas de acción que se enmarcan en ellos. 

Así, el Plan Municipal de Desarrollo (PMD) pretendió ser un documento vivo que, además de establecer las acciones y ser la principal herramienta de gestión que orientaría el quehacer del Ayuntamiento, fuese un material de consulta para quienes quisieran conocer más el municipio de Puebla, así como un testimonio que refleja la vocación de construir un Gobierno incluyente y con un nuevo rumbo.

Se puede decir que lo plasmado en el proyecto de gobierno era muy esperanzador. Lograrlo requería de realizar acciones que permitieran dejar claro a los poblanos que se iniciaba una nueva forma de gobernar; en ello quedaba implícito que el proceso de entrega-recepción se debió hacer con un alto grado de rigurosidad. Había que dejar claro cómo se recibía al municipio de Puebla en sus rubros más significativos, se tenía que asegurar proyectar una imagen correspondiente con ese proceso previo a la asunción del gobierno municipal de Puebla. En el citado documento se establece lo siguiente:

Estrategia general
Instituir una política de bienestar, alineada a la estrategia federal, con acciones en materia de salud, educación, fortalecimiento familiar, igualdad sustantiva de género, fomento de las actividades artísticas y culturales, empoderamiento juvenil y fomento deportivo, a fin de mejorar la calidad de vida de la población y contribuir con la reconstrucción del tejido social.

Programa 1. Derecho al bienestar social con inclusión y equidad
Dependencia: Secretaría de Desarrollo Social
Objetivo
Mejorar las condiciones de bienestar social de la población mediante nuevos escenarios de oportunidad de desarrollo y participación, fundados en el respeto y la promoción de los derechos económicos, sociales, culturales, ambientales y sustentables. 
Estrategia
Generar nuevos escenarios de oportunidad de desarrollo para mejorar las condiciones de vida de la población a través de la participación de la sociedad organizada, dando prioridad a la gestión social en favor de las personas más necesitadas.
Meta
Atender más del 85% de las Zonas de Atención Prioritaria (ZAP) con acciones de bienestar social.

Programa 2. Acciones para promover el desarrollo y la inclusión familia
Dependencia: Sistema Municipal DIF
Objetivo
Ejecutar acciones de asistencia, inclusión y protección, orientadas a personas susceptibles o en situación de vulnerabilidad.
Estrategia
Promover acciones coordinadas en materia de inclusión y desarrollo social, en colaboración con los distintos órdenes de gobierno, dirigidas a personas en situación vulnerable.
Meta
Atender prioritariamente a las 17 juntas auxiliares con los servicios proporcionados por el Sistema Municipal DIF.

Programa 3. Igualdad sustantiva de género para una Ciudad incluyente
Dependencia: Instituto Municipal de las Mujeres
Objetivo
Promover la igualdad sustantiva y la no discriminación, así como el pleno respeto y ejercicio de los derechos humanos de las mujeres, a fin de lograr una sociedad equitativa e incluyente.
Estrategia
Diseñar e implementar políticas públicas y acciones municipales para la transversalización de la perspectiva de género, el empoderamiento y el derecho a una vida libre de violencia y de no discriminación hacia las mujeres.
Meta Implementar una estrategia integral para promover la igualdad sustantiva y no discriminación, así como la prevención de la violencia de género.

Se tenía que lograr, en un conjunto de decisiones, la integración de un gabinete que reuniera personas que garantizaran al menos dos características: una alta capacidad profesional para asumir las responsabilidades implicadas en la responsabilidad de gobernar y la seguridad, de ser afines y leales al objetivo de gobernar de manera distinta con criterios que se comprometieran con la necesidad de resolver los problemas de la ciudad sin excluir los intereses de las personas menos favorecidas. Teniendo claro que los expertos en gobernar a la antigüita no eran especialistas para la nueva forma de gobernar. Así que a los que fueron gobierno antes del cambio se les tenía que examinar con rigor para poder integrarlos al nuevo proyecto. No se realizó el proceso de integración del gabinete correctamente, se procedió a integrar a los leales, los menos, sin la exigencia de alguna experiencia en la delicada misión de gobernar o cuidando su perfil y conducta profesional, en  tanto que sí se procedió a incorporar a los integrantes de anteriores administraciones o a miembros de los partidos que gobernaron anteriormente con la idea de que ellos sí sabían gobernar, y era cierto, pero con los criterios y tendencias de los gobiernos de antaño nada recomendables.

La peor omisión se cometió cuando no se realizó un proceso de análisis de la situación del municipio a la luz de lo que era su realidad con el propósito de completar lo que se debió realizar en la entrega recepción del gobierno, pero no fue así. Algo fundamental que se debió cuidar era hacer un proceso de armonización entre el proyecto de transformación del nuevo gobierno con la realidad del municipio; sólo así se podía explicitar los alcances temporales del nuevo gobierno tomando en cuenta los problemas que había que resolver con los recursos disponibles, fijando de ese modo un esquema para definir lo que se podía resolver de inmediato y lo que se tendría que abordar de manera paulatina fijando lo que se resolvería en los tres años de gobierno, y aquello que en el periodo de gobierno permitiría sentar bases iniciando así su solución, es decir definir un plan estratégico de gobierno.

El asunto marchó por otro rumbo y ello se tradujo en dificultades adicionales a las que de por sí implica gobernar correctamente. Además, el descuido fue mayor al no cuidar la imagen de ser un gobierno diferente al grado de permitir compartir viajes del anterior gobierno con la Presidenta recién electa. Para rematar las limitaciones, se tomaron decisiones que se tradujeron en distanciamiento entre los integrantes de la coalición Juntos Haremos Historia (JHH), por lo que se decidió preparar una relación cordial con los que supuestamente debían gobernar, a pesar de que se había combatido el resultado electoral de ese año por las marcadas señales de haber existido un fraude electoral escandaloso.

Lo realizado en la gestión de la presidenta Claudia Rivera, de acuerdo con lo asentado en el Tercer Informe rendido por ella, se puede decir que el conjunto de propósitos establecidos en el Plan Municipal de Desarrollo se abordó y se avanzó notoriamente en ellos, pero se presentó el problema de que no se había diferenciado entre aquellas cuestiones que permitían su solución dentro de la gestión de tres años, de aquellas que requerían un plazo mayor y recursos significativamente más amplios. Eso generó confusión en la percepción ciudadana, que los catalogó como deficiencias del gobierno y fue aprovechado por los opositores al gobierno progresista alentando una opinión contraria a los éxitos de la gestión.

Esta fue la dinámica que motivó una opinión adversa acerca del gobierno presidido por Claudia Rivera, asunto que no se cuidó, no fue aclarado ante la opinión pública de los poblanos. Se debió diseñar una fuerte campaña con el objetivo mencionado. Algo que fue fundamental en la percepción negativa de la gestión morenista en el descuido que se presentó para mantener la unidad de la coalición JHH; de modo principal se dio una actitud de desdén en lo que se relaciona con los cambios para convertir a Morena en una estructura partidaria para dejar de comportarse como un heterogéneo movimiento.

Se debió alentar alianzas plurales, pero, al mismo tiempo, se tuvo que generar un proceso de consolidación partidaria, solo así se podría haber evitado las expresiones que pretendieron generar rupturas en el funcionamiento del gobierno para deteriorar el Proyecto de la 4T.

Vistas: 914
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs