México es un país que se jacta de ser neutral en prácticamente todo conflicto internacional, ya sea bélico o de cualquier otra índole. La famosa Doctrina Estrada de NO intervención ha sido aplicada por años, para que México, pero sobre todo sus presidentes, no "compren" broncas ajenas.
Más artículos del autor
Está muy bien no meterte donde no te llaman. Resulta aún mejor no estar mandando personas inocentes a morir al otro lado del mundo, por conflictos cargados más de intereses geopolíticos y económicos, que de verdadera ideología en pro de la libertad, democracia y justicia.
El Servicio Exterior Mexicano ha sido históricamente un orgullo para el país. Gente preparada en el Instituto Matías Romero, que en verdad sabe de diplomacia. No es fácil ser aceptado en tan prestigiosa institución y evidentemente es muy duro el programa. El resultado: un cuerpo diplomático que sabe lo que debe y no debe hacerse en materia de relaciones internacionales.
Pero (en México siempre tiene que haber un pero) estos brillantes profesionales rara vez llegan a ocupar los más altos escaños en la Secretaría de Relaciones Exteriores o en el servicio exterior de México.
Prueba de ello son los recientes nombramientos de gobernadores a lugares como Barcelona y Madrid. Pero revise usted las "plazas" importantes como Londres, Berlín, Moscú, Beijing, Tokio. Las posiciones son ocupadas por políticos, no por diplomáticos experimentados.
Claudia Pavlovich, exgobernadora de Sonora, irá de vacaciones pagadas al consulado de Barcelona, porque no tiene una sola credencial que le valga para ocupar tal puesto. Es la tragedia eterna y perpetua del gobierno y la administración pública, que resulta inentendible no sea legislada y aplicada de carácter obligatoria en los tres niveles de gobierno.
Si usted está enfermo o tiene algún padecimiento de salud, ¿con quién acude? Con un médico. Si requiere pagar sus impuestos va usted con un contador. Si va a viajar en avión es un piloto aviador de carrera y altamente entrenado quien conduce la aeronave.
Entonces, ¿por qué permitimos que gente inepta y sin la más mínima preparación y experiencia en labores técnicas dirijan los gobiernos y las administraciones públicas? ¿Por qué se le pide a un médico pasar una enorme cantidad de exámenes y trámites para estar facultado para ejercer?, ¿o a un piloto aviador?, ¿o a un ingeniero civil?, ¿por qué a ellos sí, y a quienes manejan el dinero de todos los mexicanos, no?
Desde ahí comienza "la casta dorada" con privilegios que tanto critica y señala el presidente López Obrador. El privilegio comienza en que pueden estar ahí sin el más mínimo merecimiento y continúa con el uso y abuso indiscriminado del poder que eso les permite.
La corrupción y el buen gobierno no se decretan, se construyen. Y eso solo podrá suceder si quienes manejan al país están preparados bajo estándares mínimos, si se prohíbe que los compadres y amigos llenen los puestos relevantes, y si se aplica la vara pareja a un político, administrador público o a cualquier otro profesionista.