La Catedral de la Purísima Concepción de Puebla, deliberadamente entre la historia, el arte y la espiritualidad que emana nos comparte datos arquitectónicos, iconográficos y su expresión mística que da el contenido de su vida espiritual que muchos feligreses han impreso en sus muros, cúpulas, bóvedas, capillas y retablos, expresando la plenitud de su discurso. Utilizar el arte como inspiración es buscar maneras de percibirla espontáneamente, es descubrir en ella la oración de quietud, del ambiente que nos comparte nuestra Catedral.
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Podemos trazar numerosas líneas perspectivas al interior de inmueble y siempre estarán interceptadas por elementos con un profundo significado, entre la iconografía Mariana que se encuentra representada en todos lados, y de forma más “terrenal” en el alegre juego de formas barrocas “sosegadas” por el neoclásico, donde el arte, monumentalidad y fineza convergen en una sola estructura.
Hoy este monumento nuevamente se convierte en el centro de Puebla en foco de atención, donde creyentes y no creyentes le visitan para admirar el nacimiento hecho de talavera poblana o para verificar la magnificencia de sus elementos que representan la casa terrenal de Dios.
Este 25 de diciembre que, desde el año 350 el papa Julio I instaura como una fecha conmemorativa en el marco del nacimiento de Jesús, da la pauta para acercarnos al monumento más importante de la ciudad y disfrutar de sus obras de arte únicas y singulares que se muestra en cada uno de sus espacios, pero, sobre todo, comprobar la piadosa protección que nos envuelve al visitar el edificio.
¿Festejar la Navidad? ¿Por qué no?... Estamos conscientes de que no han sido tiempos fáciles, donde el estar vivos y sanos da esperanza y el motivo suficiente para agradecer. ¡Felicidades!