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Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Formación en acompañamiento intercultural

Es un comienzo en pro de sociedades conscientes de sus diversidades en relación con las minorías

Dafne Reyes Jurado

Maestra en Educación Media Superior por la UDLAP, especialista en Orientación Educativa con enfoque sociopsicopedagógico (BUAP) y licenciada en Psicología por la Ibero Puebla, donde se desempeña como responsable del Programa Intercultural de Vida Universitaria Pedro Arrupe, SJ. y como académica.

Miércoles, Noviembre 10, 2021

La Ley General de Educación Superior actualizada en abril de este año, manifiesta que la educación superior se orientará, entre otras cosas, hacia el reconocimiento de la diversidad; así como a la interculturalidad en el desarrollo de las funciones de las instituciones de educación superior junto con el respeto a la diversidad cultural y lingüística de la nación. Dentro de la misma ley se menciona en el artículo 32 que la formación docente permitirá que los profesores resignifiquen la educación a partir de una vocación que promueva modelos de educación pertinentes y aprendizajes relevantes, que fortalezcan la democracia, la equidad, la inclusión y la interculturalidad. Por otra parte, en el artículo 36 se señala que la educación superior tendrá una perspectiva de juventud, de género y de interculturalidad con especial atención en los pueblos y comunidades indígenas, personas afromexicanas, personas con discapacidad y/o grupos en situación de vulnerabilidad.

A partir de la información anteriormente vertida surgen inquietudes dentro de las universidades en torno a cómo atender la diversidad. Es decir, ¿cómo desarrollar competencias/capacidades interculturales en nuestros estudiantes? En todas y todos y no únicamente en los que forman parte de grupos de especial atención. ¿Cómo hacerlo desde nuestras áreas, desde nuestro actuar? Si a veces nosotros mismos como profesores no tenemos idea de cómo traducir el concepto de interculturalidad en nuestra práctica cotidiana dentro del salón de clases o, en este caso también, desde escenarios híbridos (virtuales y presenciales).

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Por otro lado, dentro de las instituciones de Educación Superior hoy en día entre el estudiantado hay una gran diversidad cultural y lingüística que pocas veces es atendida desde la interculturalidad. En este sentido, una formación para quienes acompañamos estudiantes diversos se vuelve relevante y pertinente sobre todo dentro de una universidad jesuita.

Por tanto, durante el periodo Otoño 2021, tuvimos la oportunidad de formarnos en un seminario que buscaba fortalecer nuestras capacidades como acompañantes desde la interculturalidad y la cura personalis, definida como una actitud de cuidado, responsabilidad, afecto y compromiso al otro.

El seminario estuvo conformado por cinco unidades. En la primera unidad revisamos hallazgos sobre un estudio a egresados del Programa Arrupe, que atiende a estudiantes provenientes de pueblos originarios brindando herramientas y apoyos para que los estudiantes puedan estudiar la universidad. Dentro de estos hallazgos se resaltó el papel del acompañante como figura importante dentro de la trayectoria de los egresados quienes refirieron en todo momento tener ese apoyo cuando sentían dificultades, al verse en desventaja frente a sus compañeros, pues en las escuelas de las que ellas y ellos provenían los conocimientos y saberes eran distintos. Además, se pudo constatar que la desvinculación entre el currículum y la vida en la comunidad está muy presente y por tanto permea las vivencias de los estudiantes de este Programa.

Dentro de la segunda unidad del seminario se revisó la pertinencia de un acompañamiento coherente que empodere a los más vulnerables, es decir, que busque formar personas compasivasconscientescompetentes y comprometidas con la realidad y con sus comunidades, que sepan valerse por sí mismos en un espacio en el que pueden encontrarse en desventajas, y en el que mediante el acompañamiento intercultural se busca también forjar un piso un poquito más parejo a las realidades desiguales que viven las poblaciones vulnerables.

En la tercera unidad tuvimos la oportunidad de reflexionar sobre las condiciones económicas, políticas, geográficas, culturales y lingüísticas como elementos que han complejizado el acceso y culminación de la universidad de la población indígena, junto con algunos de los significados que ha tenido la escuela y particularmente la universidad para los miembros de las comunidades.

En la cuarta unidad dialogamos sobre las diferentes nociones de la interculturalidad y la importancia de desarrollar capacidades interculturales en todas y todos los estudiantes y no solamente en los que pertenecen a programas de inclusión o que forman parte de la diversidad cultural y lingüística del país; es decir, fomentar y fortalecer capacidades interculturales en todos los miembros que formamos parte de una comunidad educativa.

El cierre del seminario vendrá en los próximos días en el que esperamos recuperar los frutos vertidos que se vivieron en cada sesión y que junto con la teoría y la práctica de acompañar ya a estudiantes que provienen de pueblos originarios, se podrán rescatar valiosas experiencias de todo el proceso. Finalmente, ¿para qué una formación en acompañamiento intercultural? Bueno, es un comienzo para caminar en pro de sociedades más conscientes de sus diversidades, más incluyentes y simétricas con relación a las minorías; es el inicio para transitar a formas de organización, a contenidos curriculares y métodos de enseñanza y acompañamiento diversos, dialógicos y ante todo horizontales.

La autora es académica de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Sus comentarios son bienvenidos.

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