La pandemia debida al coronavirus SARS-CoV-2 ha producido ya más de 175 millones de enfermos por COVID-19, y se tienen 3.7 millones de muertos. Una proporción importante de los enfermos que se recuperan pueden tener distintas alteraciones debidas a la infección por un largo período, de seis hasta doce meses, después de haber padecido la enfermedad. Los pacientes mencionan fatiga crónica, inflamación crónica en órganos como el corazón, y a nivel mental ansiedad o depresión.
Para el caso de los familiares de un paciente que murió por COVID-19 deben pasar por un período de duelo con síntomas como son la tristeza, retraimiento o aislamiento de sus actividades sociales, de trabajo, escolares etc. Entonces hasta en un 33% de los familiares que perdieron a uno de los suyos por COVID-19 pueden tener el denominado síndrome de aflicción crónica.
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En un reciente estudio publicado en la Proceedings of National Academy of Sciences de los Estados Unidos de América, se reporta que a la fecha hay millones de personas con síndrome de aflicción o duelo crónico, los cuales manifiestan un desconsuelo que les impide recuperar su vida social, quiebran en llanto al recordar la pérdida sufrida, lo que les impide cumplir exitosamente con sus tareas diarias.
Cuando alguien pierde a un familiar por cualquier otra enfermedad hasta un 10% de ellos sufren del síndrome de aflicción crónica; pero en el caso de los que murieron por COVID-19 alcanza hasta un 33%, como se mencionó antes. ¿A qué se debe esto? La evidencia muestra que los perecieron por COVID-19 pasaron por un proceso de sufrimiento intenso, los vieron padecer ahogamiento por falta de una oxigenación adecuada, aislamiento prolongado, alteraciones del sueño, falta de contacto con sus familiares, y de manera importante se tiene conciencia de una alta posibilidad de morir.
Estos factores crean una gran carga psicológica y además en la mayoría de los casos no se puede tener una muerte en paz; como sucede con muchas otras enfermedades que permiten una comunicación afectiva con la gente que se ama y que permiten tener un proceso más adecuado de duelo. Es entonces necesario que los sistema de salud respondan a estas problemática de sus ciudadanos, esperemos que así sea.