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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Trump, el ilegítimo

Trump reaccionó sin sorpresas. Saldrá de la política como llegó: rompiendo sillas y mesas

Moroni Pineda

Es un activista de la democracia y la educación. Ha participado en distintas iniciativas como Mexicanos Primero, Actívate por Puebla, así como en consejos ciudadanos y empresariales. Doctorante en Educación. Es también presidente de Sí por México e impulsor de la Marea Rosa y Unid@s en Puebla.

Jueves, Noviembre 5, 2020

            Hoy, jueves 5 de noviembre, nuestros vecinos estadounidenses amanecen con más incertidumbres que certidumbres. El pronóstico que lancé hace unos días sobre el escenario más probable se está cumpliendo, y Joe Biden, alias el vice, puede estar a unas horas de confirmar su triunfo con el mínimo de votos electorales, esto es 270.

Donald Trump ha reaccionado exactamente como Donald Trump lo haría. No hay sorpresas en esto. Entró a la política rompiendo sillas y mesas y saldrá haciendo exactamente lo mismo. Si en algo ha sido congruente es precisamente en la incongruencia, por un lado, asumiéndose como el héroe americano de la libertad, y por el otro, siendo el principal crítico de ella.

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Todos se preguntan qué pasará, y a que le está jugando el todavía presidente con todas las declaraciones de fraude, desconfianza y de esa mano invisible que le quiere robar el triunfo, algo muy conocido para los mexicanos pero que es terreno virgen para nuestros hermanos gringos. En mi opinión, lo que está sucediendo es lo siguiente.

Trump estira la liga para tener dos puertas. La primera, como un elemento de negociación con la inminente administración entrante y primordialmente la nueva clase que arribará a Washington. La premisa antigua es que un político nunca debe quedarse sin cartas para poner en la mesa. Con todas las irregularidades cometidas durante su gobierno como el uso de recursos públicos para temas ajenos a los que estaba destinados, mentiras y uso manipulado de datos, malos negocios y conflictos de intereses por doquier, que ya han alcanzado a manchar a algunos de sus más cercanos que inclusive han llegado hasta la cárcel, -sin olvidar que Trump tuvo que ejercer el poder de perdón presidencial para sacar del botiquín al más cercano a el-, todo esto convierte en indispensable la estrategia de gritar, tirarse al piso  por un sentido simple de sobrevivencia. Jalar todas las cuerdas para que al final, cualquier tema cruce la inevitable negociación política.

Y la segunda a mi parecer la más importante, su resistencia y constante insistir en la idea para deslegitimar la elección es en aras de construir un nuevo barquito con el cuál navegar y mantener su base política activa. Y el nombre de la embarcación será “me robaron la elección”. Con esta estrategia, Trump mantendrá viva la llama de lucha en el coranzoncito de sus más radicales fans, tratando de retener la mayor cantidad de influencia al interior del partido republicano, pero sobre todo, entorpeciendo la acción de gobierno de los demócratas. Todo con el fin de construir una especie de dinastía política mezcla de las Kardashian y los Kennedy, para tener la posibilidad de empujar a la siguiente en línea, su hija Ivanka. Así como lo oye, el plan que se construye en estos momentos en la torre Trump es la candidatura para que en 4 años la hija adorada y querida llegue a ser la primer mujer presidenta de Estados Unidos. Esa es la línea a seguir, y el movimiento que la va a reivindicar y mantener activa. No se asuste, pero creo que existen posibilidades reales de que nuevamente el apellido Trump cuelgue en la entrada de la Casa Blanca.

Donald Trump sabe que está elección, si se confirman los resultados, la tiene perdida. Entiende perfectamente el check-and-balance del sistema americano, pero como ya mencioné, hay claridad en las estrategias a seguir. El mejor papel de Trump es el de víctima del sistema, y esta narrativa se está construyendo sólidamente en estos momentos. Vendrán días con inestabilidad social y solicitudes judiciales, pero a mi parecer no pasará a más. El presidente sabe que su tiempo terminó, pero como buen hombre de negocios, convertirá sus pérdidas en ganancias. Donald Trump el ilegítimo es el mejor título para hacer trascender no solamente su nombre, sino a su dinastía en los próximos años.

Trump sale, pero no se va. La matrix se pone a prueba.

 

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Email     moronipineda@hotmail.com

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