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Opinión



Aprendamos de la experiencia mundial: lecciones desde Europa frente al Covid-19

Lunes, Mayo 18, 2020 - 20:14
 
 
   

Segunda Parte

¿Cuáles son las lecciones que nos dejan los países de Europa frente a la pandemia? Cada país y cada región adoptó estrategias particulares que al final, han arrojado resultados diferenciados. 

En Italia, por ejemplo, los estados del norte sufrieron el impacto del brote inicial, particularmente las regiones de Lombardía y Véneto. Las distintas medidas adoptadas en ambas provincias dieron resultados muy distintos. A finales de febrero la autoridad aplicó las primeras medidas de distanciamiento en las dos regiones. Sin embargo, para el 26 de marzo Lombardía ya tenía el record nacional de 35 mil casos y 5 mil fallecimientos por coronavirus, con una población de 10 millones de habitantes. Véneto, en cambio, con 5 millones de habitantes reportaba apenas 7 mil casos y 287 fallecidos, a pesar de haber iniciado la fase de transmisión comunitaria antes que su región vecina. 

Según un reciente estudio, la diferencia fue que Véneto optó por medidas proactivas de contención como por ejemplo la aplicación extensiva de pruebas tanto a sintomáticos como a asintomáticos. 

Además, se dio un seguimiento puntual de posibles casos positivos y si se confirmaban, se aplicaban pruebas a toda la familia y contactos recientes. Las autoridades de Véneto pusieron mucho énfasis en el diagnóstico y cuidados en casa. Las muestras de casos sospechosos se recolectaron directamente en los hogares. Y en cuanto al personal de salud, se aplicó un esquema de protección y monitoreo permanente.

En contraste, en el caso de España no hubo experiencias diferenciadas a nivel regional. La velocidad vertiginosa y la letalidad del virus impactaron fuertemente todo el país, lo que generó que el robusto sistema de salud español pronto se viera rebasado. Una consecuencia de esto fue que, de acuerdo con el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades, el 20% del total de contagiados fueran médicos, doctores o enfermeras. La tragedia española frente al Covid-19 debe recordarnos la importancia de proteger y cuidar a los trabajadores del sector salud. 

En medio de esta pandemia, Alemania es, sin duda, el mejor ejemplo a seguir. El manejo de la pandemia en el país germano demuestra que, a pesar de tener niveles similares de contagio a los del resto de Europa, es posible mantener muy baja la tasa de letalidad (Bennhold, 2020). En Alemania cuando alguien daba positivo, las personas con quien hubieran tenido contacto, en las últimas dos semanas, eran alertadas, rompiendo así las cadenas de contagio. Esto le permitió a Alemania evitar el confinamiento. La clave del éxito alemán es la aplicación de pruebas. Su objetivo es realizar 4.5 millones de pruebas por semana (Martínez, 2020). A lo anterior se suma el hecho de que Alemania contaba con 25 mil camas con respiradores, lo que les ha permitido convertirse en ejemplo mundial.

Otro caso emblemático es del Reino Unido, que en un primer momento le apostó a la mitigación, aunque pronto adoptó, como el resto de Europa, medidas urgentes de supresión. A diferencia de los británicos, Suecia mantuvo una estrategia de mitigación flexible y, contrario a todas las expectativas, no ha tenido un disparo descontrolado de casos, aunque presenta una tasa de letalidad más elevada que sus vecinos (Karlson, 2020).

Finalmente, están los casos de Dinamarca, Islandia, Finlandia y Noruega que fueron muy agresivos desde el principio, y hoy ya han reabierto sus escuelas y pequeños comercios, aunque siguen observando estrictas medidas de distanciamiento e higiene. 

Este breve recuento nos muestra algunas lecciones importantes para México: primero, nos permite comprobar que el aislamiento y la sana distancia permiten ganar tiempo y evitar que se saturen los hospitales. Segundo, que la aplicación de pruebas generalizadas permite tomar decisiones de política pública más certeras, sobre todo pensando en la reapertura de actividades. Y tercero, que es imprescindible el uso obligatorio de cubrebocas.

Es necesario aprender de las experiencias de otros países para aprovechar las mejores prácticas pero, sobre todo, para evitar cometer los mismos errores. Esto es nuevo para todos; tomemos las políticas exitosas de cada quien como lecciones valiosas para enfrentar la etapa más álgida de la pandemia que está por venir.


Semblanza

Fernando Manzanilla Prieto

Soy Fernando Manzanilla Prieto, mexicano de nacimiento, poblano por adopción y por convicción. Desde hace 20 años la vida me ha dado el privilegio de trabajar por el bienestar de las familias poblanas. Mi mayor anhelo, es que a mi estado le vaya bien. Esa es mi misión y esa es mi pasión, saber que puedo contribuir a la transformación de Puebla para que vuelva a ser un estado tranquilo y seguro. He tenido el honor de desempeñar el cargo de Secretario General de Gobierno de Puebla en tres ocasiones, en administraciones diferentes y con distintos partidos políticos. El principal aprendizaje ha sido que, si no existe un entorno de paz, no puede haber prosperidad ni desarrollo. En Puebla llevamos años viendo cómo aumenta la división, el enojo y la violencia social. Hemos sido testigos de cómo la ley se aplica a medias y del debilitamiento de las instituciones de seguridad y el aumento de la impunidad y la criminalidad. De cómo los valores y principios que antes nos mantenían unidos, se han ido perdiendo. Ha llegado la hora de impulsar un gran acuerdo entre todas y todos, amplio e incluyente, que nos ayude a reconciliarnos como mexicanos y como poblanos. Necesitamos un nuevo contrato social que nos ayude a recobrar el respeto a la legalidad y a las instituciones que nos brindan unidad y nos dan certidumbre y seguridad como sociedad. Creo firmemente que, trabajando cerca de la gente, podremos generar nuevos lazos comunitarios que nos hagan mejores personas y mejores ciudadanos. Estoy convencido de que ése, es el camino para recuperar la fortaleza cívica, ética, moral y espiritual, necesarias para construir, como nación, un sueño común. Es así como quiero trascender: como alguien que logró un cambio positivo en la vida política, económica y social de su estado y de su país. Como un ser humano comprometido con servir a los demás, que supo inspirar y revolucionar conciencias.

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