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Pico epidémico y nuevo brote reaccionario contra la 4T: el terror psicológico | Carlos Figueroa Ibarra

Viernes, 22 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Pico epidémico y nuevo brote reaccionario contra la 4T: el terror psicológico

Carlos Figueroa Ibarra

Sociólogo, profesor investigador de la BUAP, especializado en sociología de la violencia y política. Doctor Honoris Causa por la Universidad de San Carlos de Guatemala. Fue integrante del Comité Ejecutivo Nacional de Morena (2015-2022).

Lunes, Mayo 11, 2020

El viernes 8 de mayo  de acuerdo a las previsiones de las autoridades sanitarias de México, la epidemia comenzó a alcanzar su pico o acmé. Coincidentemente ese día y el día anterior se observó un nuevo repunte de la ofensiva de la derecha  en México. Esta vez el argumento casi uniforme fue el que el gobierno no está dando datos precisos  tanto del número de infectados  del SARS Cov-2 como del número de muertos que dicho virus ha provocado. En el exterior la ofensiva reaccionaria la protagonizaron los diarios El País, The New York Times, The Wall Street Journal, The Washington Post.   En México lo hicieron en un foro, entre otros Julio Frenk y José Narro,  secretarios de salud durante los períodos de Vicente Fox y Enrique Peña Nieto respectivamente. Julio Frenk argumentó que Hugo López Gatell,  vocero gubernamental para la epidemia y Subsecretario de Salud,  ha dado “informaciones  confusas” para la mayoría de la población. De manera mezquina, Frenk dijo que si la curva epidémica se aplanó no es debido a la pericia del equipo sanitario gubernamental sino “gracias a las acciones de la sociedad”.  Como si ésta última  y la conducción del gobierno ante la epidemia, no fueran de la mano. La descalificación se observa en el contexto de un recrudecimiento de una campaña que busca acrecentar miedo, incertidumbre y suspicacias sobre un posible encubrimiento del número de muertos e infectados por la Covid-19 al atribuirlos a “neumonías atípicas”.

En un tweet de José Narro puede leerse que reprocha el que “a partir del inicio de la epidemia llevó al país 49 días llegar a 6,500 casos. Pero los últimos 6,500 nos tomaron cinco días”. Es desconcertante que alguien, como el que estas líneas escribe, con escaso y rudimentario conocimiento de  la epidemiología, sepa que la progresión de una epidemia es geométrica y lo que hay que hacer es alargar lo más posible en el tiempo esa progresión geométrica. Esto lo debería saber el ex rector Narro en tanto que es médico y obtuvo una especialidad en medicina comunitaria. Tendría que saberlo también el ex secretario Frenk, porque es especialista en salud pública. El alargamiento en el tiempo de la progresión geométrica  es lo que se ha estado haciendo en México. El 28 de abril México contabilizaba 16,572 infectados y no fue sino hasta el 9 de mayo (once días después) que tal cifra se duplicó (33,460), es decir después de once días.

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En suma lo que hicieron los dos exfuncionarios y otros asistentes al Foro “El momento de la epidemia, tendencias y decisiones en días críticos”, fue argumentar que  no tienen credibilidad los datos que proporciona la Secretaría de Salud en la diaria conferencia de prensa de las 7 de la noche.  Sostienen que la gran mayoría de los infectados y muertos por el Covid-19 se han escondido en el rubro de “Neumonía atípica”.  Este rubro está comprendido en los registros de defunciones por neumonías con causas no especificadas. La información proporcionada por López Gatell, sustentada en fuentes oficiales, nos indica lo siguiente: a. Las neumonías por causas no especificadas provocaron la inmensa mayoría de defunciones entre 2000-2019 (92-96%); b. Los motivos por los cuales no se  pudo especificar la causa de la neumonía en la  mayoría de defunciones en estos 19 años, es porque no se hicieron pruebas de laboratorio, porque el infectado falleció antes de que se pudieran hacer dichas pruebas, porque dicha prueba tuvo un resultado fallido; c. Haciendo un análisis comparativo en los meses de enero y abril entre 2015 y 2020  (4 años de Peña Nieto y 2 de López Obrador), el año con menos neumonías  de causas no especificadas es precisamente el 2020, es decir el año de la peste (10,027). El comportamiento de las neumonías por causas no especificadas en los años anteriores es el siguiente: 2015 (11,266),  2016 (12,962),  2017 (12,055),  2018 (13,745),  2019 (15,663). En suma, los datos no indican un crecimiento notable en 2020 de las  defunciones por neumonías por causas no especificadas. En éstas podrían esconderse las neumonías atípicas que a su vez podrían esconder los muertos por la Covid-19. Ha sucedido todo lo contrario: este año hubo un descenso de los decesos por neumonías  de causas no especificadas.

A principios de mayo, un médico infectólogo de nombre Alejandro Macías, en conferencia en el Colegio Nacional informó que en México ya había un millón de infectados por el SARS Cov 2.  El 8 de  mayo, uno de los cuatro periódicos mencionados al inicio de este artículo, publicó que en México ya había 730 mil infectados.  Tomemos la estimación hecha por el Dr. Macías. Si partimos de la base de que el 60% de los infectados son asintomáticos, el 20%  presentan síntomas pero no necesitan asistencia hospitalaria, 15% la necesitan pero no requieren ventilador y un 5% si lo necesita, tendríamos 200 mil  hospitalizados y 50 mil más en cama crítica. Estaríamos viviendo una situación hospitalaria caótica, habría una gran mortandad  y el gobierno de Andrés Manuel López Obrador estaría en crisis terminal. Por fortuna nada eso ha sucedido. Lo que sí ha sucedido es que los intereses más aviesos del pasado, quieren difundir nacional e internacionalmente la imagen de un gobierno perverso que esconde debajo del tapete enfermos y muertos. Con ello agitan el discurso del miedo y usan el terror psicológico para minar la popularidad del presidente y la estabilidad de su gobierno. Nuevamente por fortuna, hasta ahora eso no ha sucedido.

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