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Opinión



¿El COVID19 impulsó un nuevo orden mundial?

Lunes, Abril 6, 2020 - 17:47
 
 
   

Por un lado, la relación entre Rusia y Estados Unidos a últimas fechas ha resultado cercana

En la política mundial es clara la dominación de unos países sobre otros, el grupo de los siete países más poderosos: el G7 es el ejemplo de ello, donde las naciones más desarrolladas realizan conjuntamente acciones de cooperación internacional. Tres de los países más poderosos a nivel mundial son sin duda: Rusia, China y Estados Unidos (aunque China y Rusia no son miembros del G7, además de que el país asiático es oficialmente comunista; de manera opuesta, Estados Unidos, un país neoliberal, capitalista y conservador, a pesar de que por años han sido gobernado también por los demócratas, su política interna y externa ha sido de derecha. Estos tres países son considerados poderosos por su capacidad militar, armamentística, petrolera e industrial, etc. Son parte de las economías más saludables, en pocas palabras los que mueven “las fichas” del mundo.

Por un lado, la relación entre Rusia y Estados Unidos a últimas fechas ha resultado cercana; en principio hay que recordar la polémica generada por supuesta la injerencia de Rusia en las elecciones estadunidenses en 2016. Una investigación arrojó que el encargado de la política exterior y asesor en campaña de Donald Trump, un hombre llamado: George Papadopoulos se comunicó con algunas personas conectadas con el gobierno ruso, esto es un claro indicio de que el gobierno de Rusia estaba buscando canales para contactar a la campaña de Trump y estaba logrando algunos éxitos. La interferencia rusa buscaba ensuciar la candidatura de Hillary Clinton. Existe evidencia de que personas con conexiones con el gobierno ruso trataron que Trump tuviera información perjudicial para la candidata demócrata (BBC, 2018). Finalmente, Trump fue exonerado de la investigación, sin embargo, si fueron expulsados 35 diplomáticos rusos en diciembre de ese mismo año y algunos de sus miembros de campaña fueron investigados a profundidad.

Rusia ha tenido como objetivo en los últimos tiempos: mejorar su posición como proveedor internacional de petróleo mediante el lanzamiento de proyectos energéticos como el gasoducto “Turkstream” a Turquía y el “Nordstream 2” a Alemania. El gobierno ruso espera que este gasoducto genere alrededor de 400, 000 millones de dólares para las arcas rusas durante el plazo de 30 años acordado en un inicio. A partir de la guerra de Crimea, Rusia estrechó lazos con China, recientemente también inauguró el gasoducto Rusia-China. El intercambio comercial entre ambos países superó los 100,000 millones de dólares, cifra récord entre ambas economías (El Ceo, 2019). Su riqueza petrolera y su papel en el exterior lo posiciona como uno de los países con ambiciones de ser el líder número uno a nivel mundial. 

Este bloque conformado por dos países comunistas: China y Rusia (aunque Rusia dejó serlo oficialmente en 1993) no ha tenido muy contento a Estados Unidos, que actualmente es el más afectado a nivel mundial por el Coronavirus, con 8000 muertos y 300, 000 casos (El País, 2020). El país norteamericano se empeña por mantenerse en el liderazgo mundial, aunque dadas las circunstancias tan graves de la propagación de la pandemia en este país, sus aspiraciones están en la cuerda floja

Rusia y China, cada uno por su parte, a través equipo de especialistas militares rusos y médicos chinos están ayudando en Europa a los más afectados; ante este contexto Estados Unidos líder de la OTAN se ve tentado a ocultar y desacreditar las noticias que llegan desde Rusia y China. Algunos medios rusos esperan que la pandemia revele quién es quién y cambie la percepción de Rusia y China, además que los medios de comunicación occidentales se llenen de noticias extremadamente negativas respecto a estos países (Sputnik news, 2020).

Otro escalón más ha subido Rusia al mandar ayuda a Estados Unidos, la asistencia a Moscú fue uno de los temas abordados durante la llamada entre Putin y Trump el 30 de marzo pasado. El 1 de abril salió a la luz pública que un avión de las fuerzas aeroespaciales rusas cargado con mascarillas y equipo médico había salido rumbo a Estados Unidos. Trump ha reconocido la labor de China y Rusia, además de otros países al enviar equipo médico para minimizar la propagación de la pandemia (Actualidad RT, 2020).

También Estados Unidos ha pedido la ayuda de China, un gesto de humildad de Trump que ha sorprendido, sobre todo de las ríspidas relaciones en los últimos meses con el país asiático. El 27 de marzo, 20 horas después de la cumbre mundial del G20: Trump y el mandarín Xi Jinping entablaron una llamada poco publicitada pero puesta en relieve por el portavoz oficioso chino “Global Times” que destaca su “cambio de actitud” y que el mismo Trump colocó en su Twitter: “Acabo de concluir una muy buena conversación con el presidente Xi de China. Discutimos en gran detalle (sic) que destroza extensas partes de nuestro planeta. China ha pasado por esta etapa y ha desarrollado una poderosa (sic) comprensión del virus. Estamos trabajando juntos en forma estrecha. ¡Mi más profundo respeto (sic)!”. China abastece con material médico y ventiladores a EE. UU para su batalla contra la pandemia. Este país ha lanzado una ofensiva sanitaria centrada en Europa, Medio Oriente, África y Asia, y ahora en Estados Unidos para enviar a sus expertos médicos y proporcionar el material médico requerido (El independiente de Hidalgo, 2020). La experiencia china y la capacidad médica y económica, también están colocando a China como un líder mundial.

La diferencia entre Rusia y China, es que en este último país es el epicentro de la pandemia, aunque realmente no se sabe el origen del virus. Los afectados rusos no se comparan con los chinos; Rusia tiene 6, 373 casos y 47 muertes mientras que el país asiático ha llegado a los 81,708 casos y 3, 331 muertes (RTVE, 2020).

China se está esmerando en ayudar a los países que están pasando por el momento más grave de la crisis, está poniendo a disposición mundial su propia experiencia con la pandemia, de la que está saliendo bien librada después de tres intensos meses. No sólo eso, sino también está distribuyendo personal, material médico y mascarillas. Un avión de “Aeroméxico” fue prestado este fin de semana por la compañía para servir al gobierno de México con el objetivo de surtirse de insumos médicos. Así como también fundaciones chinas donaron 50 mil kits para realizar la prueba de COVID-19. Sin embargo, en Cuba la ayuda del gigante asiático no ha podido llegar debido al bloqueo y a la Ley Helms-Burton. A través de twitter el presidente de Cuba: Manuel Díaz Canel expresó su preocupación y condenó los hechos, ya que según dijo es violatorio de los derechos humanos de los cubanos (Regeneración, 2020).

Mención aparte está la competencia mundial por la vacuna contra el Coronavirus. En el escenario principal están China y Estados Unidos. El 17 de marzo las autoridades chinas anunciaron que desarrollaron con éxito una vacuna por lo que habían aprobado la realización de ensayos en humanos. El 18 de marzo, es decir un día después de que China expusiera que se había desarrollado con éxito la “fase 1” de la vacuna, en una conferencia de prensa: Donald Trump también confirmó el desarrollo de una vacuna el cual ya había sido probada en 45 pacientes en el estado de Washington. Por otra parte, la competencia por el desarrollo de una vacuna incluye a un tercer país, que es Alemania, que investigó sobre una vacuna desde el año pasado (mucho antes de que se propagara el virus). Este trabajo contrasta con lo poco preparados que estaban otros países desarrollados como el mismo Estados Unidos. Además, previamente estaban equipados como camas especiales de cuidados intensivos y medidas de distanciamiento social, es por eso que la tasa de mortandad es menor que países vecinos. El desarrollo de la vacuna en Alemania, llamó la atención de Trump quien insistió en comprársela al laboratorio que la estaba desarrollando, sin embargo, el gobierno alemán lo impidió. 

Por otra parte, las políticas internacionales del mundo bipolar, han puesto de cabeza a Venezuela, a quien el Fondo Monetario Internacional le negó un préstamo de 5000 millones de dólares para hacerle frente a la pandemia (BBC, 2020). El gobierno del Salvador, por solicitud de su presidente Nayib Bukele solicitó un préstamo de 400 millones de dólares, más los intereses que genere, para hacer frente a la crisis por el COVID, esta medida fue polémica en su país dada la situación económica precaria que ha prevalecido durante casi toda su historia.

Sin duda alguna Estados Unidos está perdiendo liderazgo a nivel mundial, el golpe económico y sanitario por pandemia ha sido muy grave. De manera contrastante, China se está desarrollando como un líder mundial gracias a su rápida y exitosa recuperación sanitaria, económica y social: está demostrado su capacidad estructural. sSe construyeron hospitales (no provisionales) de manera “express” que pudieron albergar a los enfermos, y en pocos días está logrando casi llegar a la normalidad. Asimismo, ha puesto a disposición su propia experiencia y médicos al servicio de la comunidad en el exterior; nuestro propio país ha sido beneficiado de esta extensa ayuda que China ha brindado. El comunismo no es el monstruo que pinta occidente, el orden político y la capacidad económica y estructural del gigante asiático ha comprobado que el “dragón no es como lo pintan”. 

Mientras tanto EE. UU está siendo lo posible por salir lo mejor librado de la pandemia; seguramente la cerrazón de su presidente explica que se agravara esta crisis sanitaria. Trump, quien no cree en el calentamiento global, actualmente desestima las órdenes de las autoridades de salud de su propio país, quienes recomendaron el uso de “cubrebocas” en la población, pero el mismo presidente se niega a hacer uso de esta protección; con esa lógica podemos imaginar lo que respondió cuando le advirtieron del peligro del Coronavirus. 

El orden de occidente regido por los estadunidenses, ha puesto en graves aprietos a Venezuela y Cuba; al primer país le fue negado el préstamo del FMI para luchar contra la pandemia, por otra parte, en la isla la ayuda de China no puede llegar debido al bloqueo y a la Ley Helms-Burton.

La situación es tan delicada en Estados Unidos que ha tenido que pedir ayuda a Rusia y a China. Sin duda la pandemia debería ser una lección de humildad para este país, pero no ha sido así, a pesar de la crisis, Estados Unidos busca intervenir en Venezuela; recientemente ofreció una recompensa de 15 millones de dólares por quien capture a Nicolás Maduro. Habrá que estar atentos en los próximos días de sus aspiraciones de intervenir el país sudamericano, mientras internamente sortean una gran crisis de salud pública.


Semblanza

Laura Carreto Tirado

Licenciada en Relaciones Internacionales, Maestra en Ciencias Políticas ambos grados estudiados en la BUAP. Especializada en temas migratorios y en la Relación México-Estados Unidos. Se ha desarrollado en la investigación y ha escrito respecto estos temas en libros y revistas. 

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