Lunes 9 de septiembre de 2019 María Elena Ríos, saxofonista de 27 años es rociada con ácido en Huajuapan, Oaxaca por dos sujetos que contrató su ex pareja sentimental: el ex diputado priísta Juan Vera Carrizal, dueño de varias gasolineras y una estación de radio en el mismo municipio. El cuerpo y el rostro de María Elena tuvieron daños irreversibles; qué decir de su corazón, está roto en pedazos. Pasaron meses para pudiera ser atendida en un hospital de espacialidades en la Ciudad de México, gracias al esfuerzo de su hermana pudo obtener ayuda y la difusión de su caso en los medios de comunicación. El culpable se encuentra prófugo de la justicia, hasta hace unos días la Fiscalía de Oaxaca ofreció una recompensa de 1 millón de pesos por su captura. Ella le pide al presidente de la República: Andrés Manuel López Obrador que su caso no quede impune.
Domingo 25 de noviembre de 2019 la regiomontana: Abril Pérez Sagaón de 45 años es asesinada en la Ciudad de México, irónicamente en el “día internacional contra la violencia de género” le disparan frente a sus hijos y su abogado, ella viajaba en su camioneta cuando dos tipos en una motocicleta le arrebataron la vida. El culpable: su ex esposo y padre de sus hijos, Juan Carlos García (CEO de Amazon México), quien meses antes la golpeó con un bate mientras dormía. El sujeto sigue libre en el extranjero.
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Madrugada del 19 de febrero de 2020 Ingrid Escamilla de 25 años asesinada por su esposo Erick Francisco Robledo de 46 años, quien la desolló y la desmembró, después tiró los restos al drenaje y en bolsas de basura, todo esto ocurrió frente a los ojos del hijo del agresor: un niño de 14 años con autismo. En su defensa Robledo dijo que estaba drogado cuando la asesinó, sin embargo, ya había antecedentes de maltrato en su relación. Este caso conmocionó a la sociedad mexicana, por el hecho en sí pero también por la falta de sensibilidad al filtrarse las fotos de Ingrid en las redes sociales con un hashtag en específico, así como también de la exposición de las imágenes en el periódico “La Prensa” famoso por sus portadas de nota roja y su falta de ética.
11 de febrero de 2020 la niña “Fátima N” de 7 años desapareció el 11 de febrero en la Ciudad de México cuando esperaba a su madre al salir de clases, días después se supo que una conocida de ella y de su mamá se la llevó (por eso en el video difundido se observa que la niña se va con la mujer con mucha familiaridad). La señora se la entregó a su marido quien le pedía tener una novia muy joven, él la violó y ambos se encargaron de matarla, sus restos aparecieron en un costal envuelto con una bolsa de plástico. El matrimonio ya se encuentra en la cárcel, fueron detenidos después de que la tía del agresor los delatara. Dejaron tres niños prácticamente huérfanos.
Miles de feminicidios faltan por mencionar, miles de casos de violencia machista y desapariciones. Ante la mirada pública unos pasan inadvertidos por la falta de difusión de los medios de comunicación; en realidad, no hay una cifra clara de feminicidios porque ante autoridad la mayoría de los casos no son catalogados como tales, los números que se conocen son gracias a la labor de las organizaciones civiles.
En México hay 12.2 millones de mujeres que sufren violencia severa o muy severa y terminan con quemaduras, hemorragias, fracturas, abortos. Cuando los cadáveres de mujeres mexicanas asesinadas han sido intervenidos por médicos legistas y han podido identificar el vínculo del homicida con ellas, ha resultado que, en cuatro de cada 10 casos el asesino era su pareja de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) (Milenio, 2019).
Sábado 7 de marzo de 2020, me es doloroso escribir acerca de estos feminicidios, no imagino lo que pasan los hijos de las víctimas, sus padres, familiares; ¿Qué pueden tener en la cabeza los feminicidas? ¿Qué los llevó tener una conducta irracional? Ellos, si ellos: son los hijos “perfectos” del patriarcado, no son producto del neoliberalismo como dijo el presidente López Obrador y el senador Martí Batres. No son el resultado de un modelo económico, sino de un modelo sociocultural, solapados por la sociedad machista, criados sin empatía: menospreciando a la mujer, catalogándola como objeto y no como un ser humano; cobijados por todo un sistema patriarcal corrupto que les permite a los más acomodados económicamente: huir de la justicia.
Jueces y Agentes del Ministerio Público cómplices de los carpetazos, comprados para sus dictámenes, en pocas palabras: la mediocridad del sistema judicial. Presidentes Municipales, Gobernadores, Presidentes de la República y Fiscales Generales que han visto con indiferencia los feminicidios, que han minimizado la violencia de género por la estructura patriarcal que domina a las instituciones gubernamentales. No hay un proyecto gubernamental que concrete las exigencias de las feministas, no existe una medida clara para combatir este tipo de crímenes. Celebro que existan muchas ministras en el gobierno de AMLO, claro que hay paridad de género, pero eso no es garantía de nada, lo estamos viendo.
Este es un problema social, por lo cual debería ser una prioridad tratar este problema desde el hogar, al no seguir educando hijos varones con una visión machista. Se empieza desde la crianza, en casa, repartiendo equitativamente las tareas domésticas, sin prejuicios al comprar juguetes, no asignando un color predeterminado para niño y niña. Inculcando el respeto hacia la mujer.
Pero, así como gobierno y sociedad tienen un papel clave en el tema de la violencia de género, también lo tienen los medios de comunicación. Basta prender la televisión para ver el cuerpo cosificado de una mujer, en una película, dando el clima, ni se diga en las telenovelas.
Domingo 8 de marzo, 15 hrs, Ciudad de Puebla, las mujeres empáticas con las problemáticas de nuestras congéneres, sabiéndonos vulnerables de las mismas situaciones, preocupadas por la ola de violencia que ha arrebatado la vida de niñas y mujeres nos reunimos afuera de la Fiscalía de Puebla, para manifestarnos con motivo del “Día Internacional de la Mujer” con la exigencia de que paren los feminicidios, violaciones, violencia de género y desapariciones, muchas con pañoletas verdes otras de color violeta, símbolo del apoyo al derecho a decidir y al feminismo, respectivamente. La creatividad de las poblanas fue evidente unas con mantas, otras con pancartas, el objetivo era mandar el mismo mensaje de enojo y exigencia a la sociedad y al gobierno.
Los gritos que más se escuchaban: “Mujer consciente se une al contingente, “El estado opresor es un macho violador” (en referencia a la canción del colectivo chileno “Las Tesis” que se ha convertido en un himno feminista); “La que no brinque es macho”; “señor, señora, no sea indiferente: que matan a mujeres en la cara de la gente”, “aborta al patriarcado”, “no somos una, no somos 10, pinche gobierno cuéntanos bien”, “justicia, justicia, justicia”, “mujer escucha: esta es tu lucha” “vivas se las llevaron, vivas las queremos”. La marcha transcurrió con tranquilidad. La gente se mostró respetuosa, pero al llegar a la calle de Juan de Palafox y Mendoza rumbo al zócalo de muchas personas hicieron evidente su apoyo a nuestra marcha.
Domingo 8 de marzo, dos feminicidios ocurrieron el día de la mujer en el estado de Puebla, uno en el municipio de Coronango y otro en Hacienda de Santa Clara en la capital poblana. Ambas mujeres fueron asesinadas por sus parejas (La Jornada de Oriente, 2020). Feminicidios que demuestran, que, aún en el día de la mujer nos siguen matando.
Si bien el presidente AMLO se ha mostrado sensible a varias causas sociales, en el caso de los feminicidios no ha sido así; ha habido varias fallas, entre otras darle mayor importancia a la rifa del avión presidencial, otro error fue declararse humanista y no feminista. No hay peor error que mantenerse tibio ante problemas sociales tan importantes y preocupantes como los feminicidios, la violencia de género y el derecho a decidir. Para los presidentes de los países más grandes de Latinoamérica, es importante definirse: o sé es feminista o no sé es, AMLO minimiza el mantener y postura al respecto, esto es vital dentro y fuera del país. Si de verdad se quiere lograr un liderazgo latinoamericano tendrá que definirse. Por ejemplo, Jair Bolsonaro presidente de Brasil ha fijado una postura conservadora en todos los aspectos incluyendo (por supuesto) al derecho a decidir, igual que Sebastián Piñera, presidente de Chile, pero es natural porque estos presidentes se asumen de derecha. En la Argentina, donde el recién llegado mandatario Alberto Fernández es de izquierda progresista, se ha declarado a favor del derecho a decidir y confirmó que en 2020 impulsará una iniciativa para garantizar ese derecho a todas las mujeres argentinas. “Lo que tenemos que resolver es un problema de salud pública, que la mujer que aborta pone en riesgo su vida. Mi decisión es mandar el proyecto en este ejercicio 2020. Quisiera un debate sensato”, ratificó durante una extensa entrevista en radio Continental” (Diario Digital Femenino, 2020). La postura del presidente Fernández es clara, así como la de Bolsonaro y Piñera. Y ante los ojos objetivos de un simpatizante de izquierda ¿cómo se justifica la postura de AMLO? Lo dejo como una reflexión.
Este mes de marzo es un buen momento para empezar a reflexionar sobre el papel social de cada uno de nosotros en estos problemas sociales: ¿Qué estamos haciendo para generar un cambio? ¿Qué tipo de chistes estamos solapando? ¿Qué memes o información compartimos en las redes sociales? ¿Qué tipo de música estamos consumiendo? Al igual que series, películas y todo contenido televisivo. Debemos rechazar el machismo y los comentarios misóginos, ya no podemos tolerar tanta violencia, 10 feminicidios diarios nos deben forzosamente hacer analizar nuestro entorno social.