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OPINIÓN

La feroz lucha interna en Morena y Yeidckol Polenvsky

No admite juego limpio.

Carlos Figueroa Ibarra

Sociólogo, profesor investigador de la BUAP, especializado en sociología de la violencia y política. Doctor Honoris Causa por la Universidad de San Carlos de Guatemala. Fue integrante del Comité Ejecutivo Nacional de Morena (2015-2022).

Martes, Octubre 8, 2019

Carlos Figueroa Ibarra.

A lo largo de toda su vida política Yeidckol Polevnsky ha recibido fuego graneado de diversos lados. Comenzó a recibirlo desde 2005 cuando  fue candidata  del PRD y PT a la gubernatura del Estado  México enfrentando a Enrique Peña Nieto.  A lo largo de los últimos 15 años ha recibido ataques del más diverso tipo y de manera recurrente el que tiene que ver con su cambio de nombre. Me ha sorprendido de manera desagradable advertir que en las diversas redes sociales, el ataque a su persona se ha incrementado en los últimos diez meses. Y militantes y afiliados a Morena no han sido ajenos a las más bajas denostaciones contra ella. La lucha por la presidencia de Morena  y su Comité Ejecutivo Nacional es feroz y  Lo último ha sido el linchamiento mediático de Yeidckol con motivo de la noticia de que se le habían condonado impuestos por más de 16 millones de pesos. En su  rueda de prensa mañanera Andrés Manuel López Obrador expresó en general que tales condonaciones  eran legales, ´por lo que se puede deducir que  Yeidckol no cometió ninguna ilegalidad. Pero tampoco cometió ninguna inmoralidad: lo sucedido con Yeidckol no fue una condonación, sino la cancelación de un cobro indebido. Desde hace varios años ella abandonó por completo sus actividades empresariales para dedicarse a la lucha por llevar a AMLO a la presidencia. El cobro que se le hizo fue porque no se había registrado su cambio de actividad y por lo tanto el SAT simplemente canceló el referido cobro indebido.

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Más allá de la ferocidad canibalesca que siempre ha caracterizado a la izquierda, cabe preguntarse los motivos de la misma. Éstos tienen que ver con la muy complicada situación interna que se está viviendo en Morena. El partido creció exponencialmente, se volvió gobierno en muchos lugares empezando porque conquistó el poder ejecutivo y eso desató ambiciones no solamente en los advenedizos que llegaron en 2018 sino también en muchos que han estado en Morena desde sus orígenes. En este contexto la postura de Yeidckol ha tocado muchos intereses al expresar dos ideas: a. Es deber moral de Morena atender la sugerencia de AMLO de acudir a la encuesta para elegir la presidencia del partido. b. El padrón de afiliados de Morena es inauditable por la cantidad de omisiones que tiene, porque solamente una parte del mismo tiene sustento en formatos firmados por los solicitantes.

Los intereses tocados por la postura de Yeidckol y una parte  importante de Morena son los que se han cristalizado en las diversas tendencias encontradas que hoy advertimos en Morena. En base a lo que he venido observando en estos últimos meses,  estos intereses serían los siguientes:

  • En primer lugar los que representan el Senador Ricardo Monreal  y sus seguidores. Dotado de un indudable talento político y grandes dotes para establecer alianzas otrora impensables, Monreal es hoy un poder creciente en diversos ámbitos de la vida nacional: el Senado, la Cámara de Diputados, el Tribunal del Poder Judicial de la Federación, una parte del  Comité Ejecutivo Nacional de Morena y de las redes organizativas del partido. En las elecciones para la gubernatura del Estado de Puebla, su precandidato estuvo a punto de descarrilar la campaña del ahora gobernador Barbosa.  No es un secreto que Yeidckol ha adversado de manera firme las pretensiones presidenciales de Monreal para el 2024 y ello incluye que se oponga con firmeza a sus pretensiones de controlar a Morena. EN las elecciones internas la estrategia de Monreal parte de tener un elemento distractor (Alejandro Rojas Díaz Durán),  un plan A con Mario Delgado y un plan B con Bertha Luján. Y una adversaria irreconciliable: Yeidckol Polevnsky.
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  • En segundo lugar se encuentra el grupo de interés que se articula alrededor del anterior Secretario de Organización de Morena, Gabriel García. A pesar de estar en el gabinete presidencial de Andrés Manuel López Obrador –es Coordinador Nacional de Programas Integrales de Desarrollo-,  Gabriel sigue gravitando con fuerza en el seno de Morena pese a las cada vez más explicitas advertencias de López Obrador. En el seno de Morena hay quienes lo señalan de hacer uso de toda la estructura de coordinadores estaduales y servidores de la nación de dicho programa para impulsar eventos públicos en los que se ha presentado su candidata a Presidenta del partido, Bertha Luján. No le entregó a Yeidckol  Polevnsky el padrón de afiliados en Morena  en el SIRENA ni las claves de las páginas oficiales   sino hasta fines de agosto último y nombró “un encargado de despacho” (cargo inexistente en el estatuto del partido) quien decía poseer esa información. Si Bertha Luján no prosperara este grupo apoyaría a Mario Delgado o a cualquier otro candidato menos a Polenvsky.
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  • El grupo promotor del Instituto de Formación Política. Las diferencias con respecto a la constitución  de dicho instituto  que ha expresado Yeidckol Polevnsky son las siguientes: a. El proyecto presentado por el grupo promotor del IFP acentúa a niveles controversiales la autonomía que debe tener dicho instituto en lo que se refiere a su estructura organizativa que aparece como excesivamente centralizada y haciendo a un lado al Comité Ejecutivo Nacional y a los Comités Ejecutivos Estatales. b. La estructura del IFP tal como lo concibe el grupo promotor no contempla la creación de Institutos Estatales de Formación Política  sino simplemente enlaces estatales los cuales serían nombrados y dirigidos por el presidente y el consejo directivo del Instituto.  c. En la perspectiva del grupo promotor la autonomía del IFP abarca inclusive  el manejo financiero del partido.  En pocas palabras, Yeidckol adversa esa concepción porque la sana autonomía que debe tener el IFP se convierte en “el surgimiento de un partido dentro del partido”. Fácil es advertir que este grupo ha contado con el apoyo de Bertha Luján por lo que habrá reciprocidad.
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    La controversia generada por estos intereses se ha irradiado por todo Morena y tiene expresiones en ámbitos gubernamentales y en el poder legislativo federal y los poderes legislativos locales. El encono acompaña a estas diferencias al extremo de que ha llevado al propio Andrés Manuel ha pronunciarse. Lo ha hecho a su pesar, porque el Presidente es riguroso en su deseo de separar al partido del gobierno y él se autoconcibe como “un miembro de Morena con licencia”. El pronunciamiento de López Obrador se ha hecho en cuatro temas básicos: a. Si Morena se descompone, “se pierde”, él se retira del partido y pediría que los que se queden en él le cambien de nombre. b. Los integrantes del gabinete que quieran participar en el proceso interno de Morena deben renunciar a su cargo en el gobierno, es decir deben salir del gabinete. c. La situación interna tiene ya tanta inquina que lo mejor es sacar del partido la elección del Presidente o Presidenta Nacional de Morena. Debe ser una encuesta a la ciudadanía quien debe tomar la decisión de quien ocupará ese cargo. 4. Debe ser un órgano colegiado del partido el que tome ésta última decisión.

    La sugerencia de Andrés Manuel ha sido ignorada por el Consejo Nacional. Más aún se ha satanizado a los que hemos planteado que hay que escuchar y atender la sugerencia del líder moral de Morena. La razón estriba que en dicho Consejo los partidarios de Bertha Luján son mayoría y saben que ella perdería la encuesta. Mientras tanto la ferocidad sigue.  Los adversarios de Yeidckol buscan construir una imagen de ella en la que se mezclan argumentos de izquierda (es una empresaria y quiere llenar de empresarios y panistas a Morena), de derecha (sus orígenes maoístas o trotskistas (¿¿¿???) la hacen simpatizante de Cuba y Venezuela) y de la más baja estofa (no se llama Yeidckol sino Citlali). En lo que a mí se refiere, lo que he podido observar en estos casi cuatro años es a una mujer enérgica, absolutamente leal a Andrés Manuel, que le dedica su vida entera a Morena, que se entregó de lleno a las campañas electorales de 2018 y 2019 y a quien le interesa primordialmente el partido. Está convencida de que  si no rescatamos a Morena, correremos  la suerte de haber ganado la Presidencia y haber perdido el partido.

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