Un estudio reciente de Valero y Van Reenen, dos economistas, los cuales empelaron la base de datos de educación universitaria del mundo y de esta forma analizaron casi 15,000 universidades provenientes de 1,500 regiones y que corresponden a 78 países, en un período que va de 1950 a la fecha. En su estudio han podido mostrar que son las universidades un factor de desarrollo económico, no solo por la derrama económica derivada de la renta de espacios, servicios de comida, papelería y otro materiales que requieren estudiantes, profesores, investigadores y personal de apoyo.
Adicionalmente, se forma talento que contribuye a la generación de nuevos conocimientos, los cuales redundarán a su vez en nuevos productos de base tecnológica, innovación y estos universitarios y sus familias tendrán actitudes a favor de la democracia, la participación social y por ende el beneficio de la sociedad. De hecho, el estudio muestra que un incremento de 10% del número de universidades en una determinada región puede incrementar en un 0.4% el producto interno bruto (PIB) de ese espacio geográfico, pero de manera relevante existe un incremento de hasta 6% del ingreso por persona en esa zona.
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Por último, se tiene un efecto hacia las regiones cercanas a las universidades que también crecen más que las que no tienen instituciones educativas universitarias. Estos resultados son relevante en un período de estancamiento económico debemos de invertir en educación avalada en sus calidad con laboratorios modernos, donde se fomente la creatividad y se forme integralmente a los estudiantes.