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Opinión



Encontrar la forma de hacerlo mejor

Lunes, Julio 1, 2019 - 14:16
 
 
   

Históricamente el sistema educativo mexicano ha respondido a una visión excesivamente centralizada

“Hay una forma de hacerlo mejor, encuéntrala”.

Thomas Alva Edison.

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Este martes 2 de julio se realizará en el Centro de Convenciones de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP)  el Foro de Consulta sobre la Legislación Secundaria en Materia Educativa, región Centro-Sur, convocado por la Secretaría de Educación Pública a través de la Subsecretaría de Educación Superior y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES).

El objetivo de este foro es “Promover la discusión y deliberación para la elaboración de los siguientes instrumentos normativos: Ley General de Educación, Ley que crea el Sistema Nacional de Mejora Continua de la Educación, Ley General para el Sistema de Carrera de las Maestras y los Maestros, Ley General de Educación Superior y Ley General de Ciencia, Tecnología e Innovación”.

En mi calidad de investigador educativo tuve el honor de ser invitado y designado por mi institución para participar en el foro, registrando mi asistencia para la mesa que abordará el tema del sistema de mejora continua de la educación. En este espacio quiero compartir con los lectores de E-Consulta algunos elementos que considero fundamentales para la elaboración de la ley respectiva y que plantearé si tengo oportunidad de hacer uso de la palabra en la mesa de trabajo.

En primer lugar considero que la creación de la legislación secundaria relativa al sistema de mejora continua tiene que hacerse desde la perspectiva que Edgar Morin llama de Alta complejidad.

Históricamente el sistema educativo mexicano ha respondido a una visión excesivamente centralizada y fundada en el control, la mínima autonomía y la desconfianza hacia los actores fundamentales del proceso de formación de las futuras generaciones. Esta perspectiva responde a lo que el pensador francés denomina un sistema de baja complejidad.

Por el contrario, un sistema de alta complejidad es aquél que no responde a un modelo piramidal sino a un diseño lo más horizontal posible, con múltiples centros de decisión y una gran autonomía para los actores que responde a una confianza básica en sus capacidades y responsabilidad.

El gobierno actual ha declarado que una de las razones para abrogar la Reforma educativa del sexenio anterior es la de revalorar a los docentes y promover que recuperen el estatus social que han tenido a lo largo de nuestra historia nacional y que se ha venido perdiendo en los tiempos recientes. Este es un objetivo loable y una condición necesaria para promover un sistema educativo que trabaje para mejorar continuamente sus procesos y resultados.

Precisamente por ello es que resulta indispensable que la legislación secundaria que norme la creación del Sistema para la Mejora Continua de la Educación se sustente en una visión de alta complejidad que conciba una estructura horizontal, flexible, policéntrica y abierta a la participación amplia de profesores, directores, escolares, estudiantes, padres de familia y autoridades de todos los niveles generando un modelo de gobernanza que responda a los desafíos de un país plural y diverso e inserto en un mundo globalizado y cada vez más interconectado.

El modelo de gobernanza debe fomentar la colaboración entre la familia, la escuela y otros actores de la comunidad para que de manera corresponsable planeen, instrumenten y evalúen el proceso de enseñanza-aprendizaje adecuado a cada contexto sociocultural. Para ello debe promoverse la autonomía de las escuelas –que siguen siendo demasiado dependientes de las decisiones centralizadas de la autoridad- y respetarse de manera efectiva la de las universidades públicas, otorgando también un nivel de autonomía mayor a las instituciones particulares que demuestren su compromiso con la calidad y la transformación social.

Este sistema tiene que buscar desde sus bases normativas el equilibrio entre la cobertura –que debe ser ampliada sobre todo en el los niveles Medio Superior y Superior-, la calidad –o la búsqueda de excelencia como se ha conceptualizado en la Reforma constitucional- y la equidad que sigue siendo un gran pendiente en nuestra sociedad aún marcada por niveles inaceptables de pobreza y desigualdad.

Se trata de construir un sistema que ponga las condiciones de probabilidad para que todos los niños y jóvenes en edad de estudiar puedan acceder a la escuela y a la universidad, pero que además de ingresar cuenten con los elementos suficientes para aprender de manera significativa los elementos necesarios y pertinentes no solamente para su inserción eficiente en el mercado laboral sino para su inmersión responsable como ciudadanos de un país que busca consolidarse en democracia y justicia.

Para lograr la mejora continua de la calidad resulta indispensable diseñar, instrumentar y evaluar continuamente un programa integral de formación de docentes, directores, escolares, asesores técnico-pedagógicos y supervisores que trascienda la visión de capacitación técnica y contribuya a un proceso autogestivo de profesionalización a partir de la reflexión y transformación efectiva y responsable de su propia práctica educativa docente o de gestión.

Acompañado de manera inseparable del programa integral de formación tendría que contemplarse en la legislación un sistema claro y eficiente de evaluación que regule el ingreso, el desarrollo y la promoción de los profesores y directivos del sistema educativo. No se puede mejorar lo que no se evalúa y a pesar de las resistencias y los indudables errores cometidos en el pasado en este tema, resulta indispensable que el sistema de mejora continua incluya la evaluación como una herramienta para la selección de los nuevos profesores, la mejora continua de los que ya están en servicio y la promoción de los que quieran acceder a niveles superiores en su carrera o aspirar a algún cargo directivo.

En materia de equidad resulta indispensable promover la dignificación y mejora continua de las condiciones materiales y de equipamiento de las escuelas mediante un programa permanente de calidad en la infraestructura educativa y legislar un sistema de incentivos para contrarrestar la desigualdad pedagógica, promoviendo que los mejores docentes busquen trabajar en las escuelas que tengan mayores carencias y necesidades formativas.

La legislación del Sistema de Mejora Continua de la Educación acorde con la visión de alta complejidad tendría que contener pocas normas pero muy claras, efectivas y susceptibles de aplicación sin demasiada burocracia, estimulando el que todos los actores educativos se convenzan de esta frase de Edison que dice que siempre hay una forma de hacer mejor las cosas y que debemos esforzarnos día a día por encontrarla.


Semblanza

Martín López Calva

Doctor en Educación por la Universidad Autónoma de Tlaxcala, maestro en Educación superior por la misma universidad y en Humanismo universitario por la Universidad Iberoamericana Puebla. Ha sido dos veces “Lonergan Fellow” por el Lonergan Institute de Boston College (1997-1998 y 2006-2007). Fue coordinador del doctorado interinstitucional en Educación y enlace de la UIA Puebla en el campo estratégico de “Modelos y políticas educativas” del sistema universitario jesuita (SUJ) desde agosto de 2007 hasta marzo de 2012 y académico de tiempo completo en esta universidad desde abril de 1988 hasta marzo de 2012 donde obtuvo el reconocimiento de académico numerario e imparte hasta la fecha cursos de licenciatura y posgrado en el área de Educación. Tiene experiencia docente a nivel de licenciatura, posgrado y formación de profesores en la UIA Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, Universidad de las Américas Puebla, Universidad Anáhuac y otras desde 1988. Actualmente es Director académico de posgrados en Artes y Humanidades de la UPAEP. Ha publicado diecisiete libros sobre temas educativos (los más recientes: Educación humanista –tres tomos- en Ed. Gernika y Gestión curricular por competencias en educación media y superior, en coautoría con Juan Antonio García Fraile), diez capítulos en libros colectivos y alrededor de 45 artículos en revistas de educación.

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