Somos lo que pensamos. Todo lo que somos surge de nuestros pensamientos. Con nuestros pensamientos construimos el mundo.
-Buda-
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La Batalla de Puebla del 5 de mayo de 1862 es conmemorada con orgullo y especial cariño en nuestro estado por la victoria de los mexicanos frente al ejército francés; una lucha que se ganó no precisamente por el número de soldados preparados en el combate o por la calidad y cantidad de armas para defender los ataques de un gran número de soldados extranjeros. Fue una batalla en la que el país triunfó por el enorme valor y coraje de los mexicanos que se unieron para defender la libertad de la Patria.
En aquellos años el país se encontraba en una importante crisis económica, entre ellos la deuda con los países de Francia, España e Inglaterra, al mismo tiempo de la desestabilización social causada por la “Guerra de los tres años”.
En un ejercicio de analogía con la Batalla de Puebla quisiera invitarlos a hacer una reflexión sobre las crisis que actualmente enfrenta el país, las batallas que debemos librar y los retos que debemos asumir. Las tres principales luchas a emprender en México de manera urgente son las siguientes: la primera en materia de seguridad, segunda de corrupción e impunidad, y tercera para reducir y terminar de fondo la desigualdad social que ha llevado a cifras devastadoras de pobreza extrema.
Son crisis que atañen el día a día, pero ningún esfuerzo por combatir dichos problemas, por mejorar nuestra comunidad, ninguna batalla con el objetivo de velar por lo más preciado que tenemos, nuestro México, puede y debe ser exclusivo del gobierno, es responsabilidad de cada uno de los ciudadanos y es tarea permanente.
Desde el gobierno, nuestra principal batalla es la de ser capaces de dar testimonio de vida, de servicio, de respeto, de honestidad, de valores y de tolerancia. Que con el ejemplo diario demos esperanza y fe de que podemos ser mejores y juntos podemos llegar a ser ese gran país próspero y en paz al que aspiramos. Que nuestra inspiración sea aquel 5 de mayo de 1862 en dónde parafraseando a Ignacio de Zaragoza “los franceses podían ser el mejor ejército del mundo, pero nosotros los mejores hijos de México” y eso es lo más preciado que tenemos, nuestra Patria, el orgullo de ser mexicanos y la valentía de defender hasta el final a nuestro querido país.
Es tiempo de ser valientes, escribir y forjar nuestro legado, seamos la generación que lucha por formar mujeres y hombres de bien, de valores íntegros que hicieron grande a su país, con el trabajo y amor de todos los días. Seamos capaces de dejar de lado las diferencias y apostemos por las coincidencias para que, partiendo de la unidad, podamos combatir de fondo los temas que lastiman a las familias mexicanas.
Frente a las situaciones que ha padecido México, desde invasiones, guerras, amenazas, crisis y tragedias naturales, la solidaridad de los mexicanos ha vencido y superado cada etapa. Me niego a creer que las circunstancias actuales hagan incapaces a los hombres para hacer una Patria mejor.
Luchemos todos los días, levantemos la cara y estemos orgullosos de haber dado todo lo que estuvo en nuestras manos para heredar un país justo, equitativo y en paz.