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Opinión



El movimiento “Me too”, entre la controversia y la verdad

Miércoles, Abril 10, 2019 - 14:49
 
 
   

La propuesta de Milano generó sin la intención de hacerlo

El movimiento “Me too” inició en Estados Unidos a través de la voz de Tania Burke, su objetivo nació en 1996 cuando trabajó en un campamento para niñas donde escuchó el testimonio de una niña víctima de abuso sexual por parte de un familiar. En 2006 tuvo la posibilidad de lanzar esta iniciativa formalmente a través de su organización “Just be” con el objetivo de empoderar a las mujeres jóvenes afroamericanas. Pero fue hasta el 2017 que se retomó este movimiento con la invitación de la actriz Alyssa Milano a través de twitter quien instó a las víctimas a denunciar acoso y abuso sexual. Tania Burke recibió un premio por parte de Milano quien dijo que era desgarradora e inspiradora la historia que dio pie a este movimiento (Agencia EFE, 2017).

La propuesta de Milano generó sin la intención de hacerlo: toda una revolución en Hollywood pues alrededor de 80 mujeres, acusaron al productor Harvey Weinstein de acoso y abuso sexual, su casa productora se fue a la quiebra al igual que su matrimonio; él se encuentra en la cárcel tras auto declararse como culpable. Es así como iniciaría con mayor fuerza el movimiento “Me too”.

Otros casos en Hollywood han causado revuelo como el de Bill Cosby, quien drogó y violó a una mujer en 2004, muchos años pasaron para que le dieran una condena. El de Michael Jackson quien aún y después de muerto ha sido acusado de violación a menores, incluso hay un documental al respecto, y por la polémica la cafetería Starbucks ha dejado de reproducir su música. ¿Si esto pasa en la industria del cine y la música qué pasará en otras áreas?

Dada la estructura machista de la sociedad aún se responsabiliza a la víctima en primera instancia: ¿Por qué iba vestida de esa manera?, ¿Por qué salió a esa hora? ¿Por qué bebió alcohol? Hace unos meses, la diputada de Veracruz por Morena, Ana Miriam Ferráez, ante el crecimiento de feminicidios en su entidad sugirió un toque de queda para las mujeres. Obviamente esto generó una ola de críticas y al día siguiente se disculpó. Pero este es un claro ejemplo donde la cultura machista y patriarcal culpa a las mujeres por la violencia; es preocupante porque está tan interiorizada en algunas personas, que tal vez muchas de ellas ni siquiera se percatan de ello, pero también es importante subrayar que es necesario tener políticos y servidores públicos con mayor preparación que no juzguen desde sus perspectivas personales y se muestren más empáticos ante los problemas sociales. El machismo no distingue género, edad, ni nivel de estudios.

Todos los días leemos en los periódicos o vemos en la televisión: casos de agresión contra las mujeres, de acoso, de violencia y hasta de feminicidios, las cifras han ido en aumento. De manera equivocada se ha normalizado la violencia en todos los niveles. Hay que reflexionar que como sociedad debemos cambiar, se debe insistir en los valores, en la equidad de género desde el hogar, en el respeto hacia el otro. No sigamos fomentando los chistes misóginos, ni las ideas prejuiciadas respecto a un género.

Ante el complejo panorama de las denuncias por parte de mujeres en que han salido a la luz casos de acoso y violencia que son reales, hay quienes también aprovechan para atacar injustamente, pues existen mujeres y hombres sin ética y sin valores que exponen a cualquier persona en modo de venganza y revanchismo y hasta con un fin monetario.

Además en esta época en donde la mayoría de las personas tienen un perfil en las redes sociales, todos estamos susceptibles al hostigamiento en esta gran ventana que es internet, más aún porque se esconde mucha gente bajo identidades falsas y con una clara intención de perjudicar, es por eso que es necesario castigos más severos ante la violencia cibernética, que al fin y al cabo es violencia.

Coincido en que antes de señalar a alguien en las redes sociales lo mejor es que la o él afectado denuncie ante las autoridades, pero también hay que ser más comprensivos y pensar que muchas veces la víctima tarda tiempo en procesarlo, muchas veces las mujeres desisten en denunciarlo ante las autoridades porque como en cualquier denuncia ante el MP es lenta y burocrática, y ya que denunció, muchas veces son amenazadas y hasta violentadas para desistir en la investigación. Y tampoco denunciar ante las autoridades es garantía de justicia, aunque se debe de hacer.

En el caso del compositor, fotógrafo y escritor Armando Vega Gil mucha gente salió a denostar el movimiento feminista, ya que la denuncia fue hecha a través del hashtag “Me too”, sin embargo él dejó en claro que era una decisión personal; pero el suicidio del cantante dejó abierta la acusación, hubiera sido importante saber más allá de su carta póstuma, escucharlo de su propia voz, era privilegiado, podía hacerlo: tenía muchos amigos en los medios de comunicación, era bastante conocido, además cabe recalcar que tuvo la posibilidad de demandar por daño moral, si es que la denuncia era falsa.

Fue muy acertado el comunicado que envío la agrupación “Botellita de Jerez” a la que Armando Vega Gil pertenecía; los integrantes se mostraron sensibles y solidarios con la lucha feminista, rechazando completamente la violencia de género, además de invitar a la reflexión sobre el suicidio.

Lamentablemente las cifras sobre los feminicidios y violencia de género cada día son más altas y existe una gran indiferencia de parte de la población; habrá que preguntarse ¿Por qué? ¿En qué estamos fallando como sociedad? ¿Qué podemos hacer al respecto?

Existen muchas ramificaciones de los movimientos feministas, pero todas han tenido como objetivo visibilizar la violencia y los crímenes contra las mujeres como resultado de una sociedad machista y un sistema patriarcal en el que hombres y mujeres estamos sumergidos y en que todos salimos perdiendo. Para mí queda claro que las feministas buscan un camino hacia la equidad, en donde todos y todas tenemos que luchar a la par, ayudados de políticas públicas que generen un cambio al respecto. Las feministas no odian a los hombres, ni buscan que las mujeres sean igual a ellos: al contrario se reconocen como distintas y solo quieren producir un cambio para vivir en paz y armonía.


Semblanza

Laura Carreto Tirado

Licenciada en Relaciones Internacionales, Maestra en Ciencias Políticas ambos grados estudiados en la BUAP. Especializada en temas migratorios y en la Relación México-Estados Unidos. Se ha desarrollado en la investigación y ha escrito respecto estos temas en libros y revistas. 

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