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OPINIÓN

Roma y la necesidad de educar contra el racismo

La nueva sociedad no podría ser fundada sobre la dominación homogeneizante de un imperio

Juan Martín López Calva

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Profesor-investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

Lunes, Febrero 25, 2019

La sociedad universal debe basarse en la diversidad y no en la homogeneidad. «Dicho de otro modo, la nueva civilización no podrá fundarse sobre la imagen hegemónica del hombre blanco, adulto, occidental; por el contrario, debe revelar y despertar el fermento civilizacional femenino, juvenil, senil, multiétnico, multicultural. La nueva sociedad no podría ser fundada sobre la dominación homogeneizante de un imperio. Se trata verdaderamente de una nueva forma de sociedad fundada sobre el genio de la diferencia y no sobre la carencia de genio de la fuerza. El universo de la diferencia sólo puede abrirse lateralmente, en la proliferación de los posibles, y no verticalmente, en la jerarquía rígida»

(Morin 1974: 820).

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Escribo el artículo de esta semana sin conocer aún los resultados de la premiación de los Oscar que otorga la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de los Estados Unidos, que se llevó a cabo este domingo por la noche en la Meca de la industria cinematográfica, Hollywood, California. En la premiación de este año, la película mexicana Roma, escrita, dirigida y fotografiada por Alfonso Cuarón, estuvo nominada para diez estatuillas.

No voy a hablar en esta entrega de las cualidades artísticas y técnicas de esta obra porque no soy un experto en el tema, independientemente de que como aficionado al cine –y también, de manera secundaria como contemporáneo de Cuarón- disfruté enormemente la película y me parece una obra maestra de la cinematografía y una de las mejores películas mexicanas de todos los tiempos.

Me interesa abordar el tema de la polémica que esta obra ha despertado desde el punto de vista del racismo que impera en nuestro país, que como afirma el mismo creador de Roma, se ha destapado a partir del éxito de su película. En una declaración reciente, Alfonso Cuarón afirmó: “Estamos en un momento en el que el país debe reconocerse a sí mismo como una nación racista. Sé que estoy diciendo una generalidad, pero la estructura social se construyó bajo esa base. Y esto ha sido lo más interesante de la época del Oscar” (http://www.e-consulta.com/nota/2019-02-23/espectaculos/cuaron-asegura-que-roma-destapo-al-mexico-racista).

Tal vez la manifestación más emblemática de este racismo nacional haya sido el video publicado en redes sociales en el que en una conversación informal, el actor mexicano Sergio Goyri dice despectivamente: "Que metan a nominar a una pinche india que dice 'sí señora, no señora, sí señora, no señora', y que la metan a una terna a la mejor actriz del Oscar… ¡No, es un desmadre!", refiriéndose a la nominación de la protagonista, Yalitza Aparicio al Oscar como mejor actriz.

Esta declaración se sumó a la filtración de una nota que circuló también por las redes sociales que afirmaba que un grupo de actrices mexicanas estaban organizándose para impedir que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de México nominara al premio Ariel a la intérprete del personaje de Cleo en la cinta de Cuarón.

Estas reacciones ante el éxito de Yalitza Aparicio van más allá de le envidia que manifiestan los mexicanos ante el triunfo de otros mexicanos que destacan en cualquier campo y que ha dado origen a la famosa fábula de los cangrejos en la cubeta. Porque no se trata solamente de manifestaciones de envidia por el éxito de una mexicana a nivel internacional sino que tiene los ingredientes adicionales de que es una mujer y de que además es una mujer indígena.

Si se han dado estas manifestaciones frente a alguien como Yalitza que está ahora en el candelero de la fama por su debut como actriz, apareciendo en revistas, diarios y programas de televisión internacionales, no es difícil para nosotros constatar cómo se expresan estas visiones discriminatorias y racistas hacia las trabajadoras domésticas reales y hacia las mujeres –y hombres- indígenas que habitan en las diferentes regiones del territorio nacional.

En el habla popular se usan los términos “indio”, “india” o “naco” como adjetivos que manifiestan desprecio por el otro debido a su origen racial y cultural. Se trata de una expresión de nuestra cultura que ve como inferior al otro, al diferente que paradójicamente es el miembro de los pueblos originarios de nuestro territorio, frente al criollo y al blanco que responde a una matriz cultural europea occidental.

Nos encontramos ante un gran desafío educativo que implica mucho trabajo de concientización que apunte hacia la erradicación progresiva del desprecio al otro, mediante la construcción paulatina de una cultura de inclusión y de respeto a la diversidad.

El primer paso para avanzar hacia esta nueva cultura es el de la aceptación del profundo racismo que caracteriza a nuestra cultura nacional. Porque es claro que en México vemos con reprobación las manifestaciones de racismo de nuestro vecino del norte y de otros países del orbe pero evadimos o negamos la existencia de una cultura racista y discriminatoria en nuestra propia sociedad.

A partir de este reconocimiento podría avanzarse hacia la participación de la sociedad mexicana en la construcción de la nueva sociedad universal basada en la diversidad y no en la homogeneidad, hacia una nueva cultura basada en el genio de la diferencia y no en la carencia de genio de la fuerza, como afirma Morin en el epígrafe de este artículo.

Ojalá que el éxito de Roma y el reconocimiento a Yalitza Aparicio contribuyan a que nos hagamos conscientes de este enorme desafío y trabajemos en la educación formal e informal hacia el objetivo de construcción de esta nueva sociedad universal.

Edgar Morin. 1974 «Avant et après la diaspora», en E. Morin y M. Piattelli-Palmarini (coord.), L'unité de l'homme. Invariants biologiques et universaux culturels (Coloquio organizado por el CIEBAF en 1972). París, Seuil, 1974: 816-821. Recuperado de: https://www.ugr.es/~pwlac/G11_02JoseLuis_Solana_Ruiz.html

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