2 DE 2
Más artículos del autor
1) Si usted cree que la igualdad social es el valor fundamental de la vida en común y piensa que todos los otros valores deben estar subordinados al logro de la misma… Cuidado, puede acabar anulando las libertades y por esa vía construir un régimen despótico.
2) Si usted cree que la paz es el valor más importante y de ahí deriva una política pacifista que renuncia a toda fórmula de defensa para no provocar a su contrincante… Cuidado, porque si su vecino se arma, es probable no solo que tenga que enfrentar una guerra, sino que esté obligado a hacerlo en condiciones más que desfavorables.
(…)
5) Si usted cree que la improvisación es la sal de la vida y no reconoce la pertinencia de ningún otro valor… Cuidado, lo único que logrará es la más amplia y contundente anarquía (Vamos, ni el jazz es pura improvisación).
-José Woldenberg-
En las anteriores entregas, he aprovechado cada oportunidad para señalar la urgente necesidad que tenemos, como sociedad poblana, de reconciliarnos y de sentarnos Gobierno, Sociedad Civil y Mercado, para recobrar y reconocer nuestro valor; para analizar y destacar aquellos rasgos comunes y redescubrir aquellas zonas luminosas que podemos reencontraren el otro -el no yo- y para ponernos de acuerdo, con generosidad y visión de largo plazo, en un nuevo contrato social que nos permita recomponer nuestro tejido social.
Un buen gobierno que pueda abrir la conversación y proveer a una mesa edificante para un diálogo respetuoso y franco, tiene que empezar por desoír y, en un momento determinado, dar la espalda y manifestarse expresamente opuesto a mantener o permitir que permanezca la narrativa de división y encono, así como el discurso de desprecio e irrespeto por nuestro de por sí desvencijado entramado institucional y legal.
Una gestión pública que pretenda llamar a todas las partes a intercambiar, civilizada y edificantemente, opiniones y propuestas para la reparación de la cohesión social, tiene que generar un ambiente de legalidad, gobernabilidad y seguridad, bajo un entorno de paz social que tenga como finalidad última la prosperidad para y con todos los poblanos.
La experiencia de gobierno, previa, vigente y posterior a la construcción del nuevo contrato social, necesitará algunos elementos pacificadores para legitimar el esfuerzo, a saber: legalidad, para recuperar la confianza entre ciudadanos y Estado; gobernanza participativa, para promover el reconocimiento a la diversidad, así como la inclusión y corresponsabilidad colectiva; protección a la sociedad, en sus personas y patrimonio; gobernabilidad democrática, para volver a vivir en un entorno de tranquilidad y estabilidad y, finalmente pero no menos importante, eficiencia institucional e innovación, que significa una gestión pública eficiente, transparente, honesta y cercana a la gente.
Esas condiciones, que se construyen todos los días, son y serán prenda de seriedad y vivencia de una genuina transformación del régimen y no nada más de gobierno. El pleno respeto por las libertades del individuo y la sociedad civil; la vocación facilitadora para que las empresas generen riqueza sin mayor intervención pública que la que exige la sana competencia económica y la equidad entre los actores productivos, así como un gobierno que decide y afronta las consecuencias, para beneficio de la sociedad poblana, diversa y heterogénea, son pilares fundacionales del nuevo contrato social.
¿Qué hacer con toda esta dinámica reconstituyente? Una nueva Constitución Política para Puebla.