El siglo XX termina aún más poseído de nacionalismo de lo que empezó, precisamente cuando el carácter global de los problemas hace inevitable la tendencia a una visión cosmopolita.
-Fernando Savater-
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He tenido la posibilidad de compartirle a mis amables lectores, desde mis anteriores entregas, mi visión alrededor de la urgencia de suscribir un nuevo contrato social, más moderno, más incluyente, más honesto, más transparente, para devolverle a la sociedad poblana la paz y el bienestar que se merece.
La noción de apremio para que Sociedad, Mercado y Estado poblanos nos sentemos a dialogar y ponernos de acuerdo a fin de generar el nuevo pacto, obedece al evidente deterioro y erosión de nuestro tejido social, producto de dinámicas y visiones excluyentes que muy poco han hecho por su restitución.
Después de años de un discurso triunfante de división y encono, así como de una exitosa narrativa de desprecio e irrespeto por las instituciones y el Estado de Derecho, los poblanos tenemos que reencontrarnos para redescubrir nuestros rasgos comunes y nuestras zonas luminosas, a fin de recuperar lo que es valioso y merece conservarse, así como para rectificar y darle la espalda a lo que nos ha polarizado.
El nuevo contrato social, del que, recuperando lo dicho en mis anteriores colaboraciones, merece apuntar a un estado certeza jurídica, paz y bienestar para todos, así como a un desarrollo social y económico basados en las capacidades de los individuos para mejorar su entorno, necesita también un horizonte de referencia desde la gestión pública, el poder y el quehacer político.
El pasado jueves, 17 de febrero, la empresa Consulta Mitofsky publicó su índice anual 2018 sobre la confianza de los ciudadanos en las instituciones. Al igual que en 2017, la policía, los sindicatos, los Senadores, la Presidencia, los Diputados y los Partidos Políticos obtuvieron las peores calificaciones, ubicándose en la baja confianza.
En el mismo lapso, abandonaron dicha zona, para pasar a la confianza media, el INE, la SCJN y las cadenas de televisión. Del sector público, únicamente la CNDH (nivel medio) y el ejército (nivel alto) se sustrajeron de la baja confianza.
Lo anterior nos ilustra el hecho que, la vertiente política del nuevo pacto, que será adhesivo para recuperar nuestra cohesión como colectividad poblana, deberá orientarse a la redignificación de la cosa pública y la revaloración, tanto de las leyes, como de las instituciones.
Asimismo, dichos datos prueban la altísima pertinencia, para los institutos y actores políticos, en México como en Puebla, de considerar deponer las actitudes de cerrazón y rigidez, para dar paso a una altura de miras y una visión de largo plazo que dirijan la gestión pública hacia el bien común.
No es exagerado desprender, también, que tan altas intenciones son alcanzables si empezamos, quienes estamos en -o aspiramos a formar parte de -el sector público poblano, por negarnos a tolerar -o fomentar- las prácticas y mensajes de odio y resentimiento social a partir de la reflexión en la acción.
La próxima entrega abundaré sobre el tema y adelantaré la que -me parece- es la inmediata y refundacional conclusión de todo lo escrito hasta ahora.
.- http://www.consulta.mx/index.php/estudios-e-investigaciones/mexico-opina/item/1084-confianza-instituciones-mx-2018 y http://www.consulta.mx/index.php/estudios-e-investigaciones/mexico-opina/item/download/766_69a0e928c1733309ad37b3aa9cb1a490, consultadas el 18 de febrero de 2019.