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OPINIÓN

¿Qué no cabe esperar?

Aún no se puede precisar si existe un avance.

María Teresa Galicia Cordero

Doctora en Educación. Consultora internacional en proyectos formativos, investigadora social, formadora de docentes e impulsora permanente de procesos de construcción de ciudadanía con organizaciones sociales. Diseñadora y asesora de cursos, talleres y diplomados presenciales y en línea. Articulista en diferentes medios.

Viernes, Febrero 1, 2019

María Teresa Galicia Cordero

 

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Este 2019 es un año complejo, lleno de retos e incertidumbre. He construido mi vida en un país en crisis permanente, mis hijos también y deseo abrigar la esperanza de que esto puede cambiar a través de la educación.

No creo que este gobierno pueda enfrentar solo el reto de salir adelante. Tantos y tantos problemas, tantos y tantos años de impunidad y corrupción, tantas y tantas promesas incumplidas que, en dos meses, aún no se puede precisar si existe un avance y tampoco si las pocas estrategias implementadas, sean las mejores. Observo que se está intentando cambiar el rumbo del país, por el bien de todos espero que sea así.

Por eso propongo que iniciemos desde nuestros espacios, iniciativas para apoyar lo que realmente importa, lo que no puede esperar. En pasadas colaboraciones escribí sobre la necesidad de recuperar la esperanza a través de la educación, porque necesitamos de la educación en un sentido amplio, no solo la relacionada con la escolarización, porque una educación de calidad incide en todos los ámbitos de la vida cotidiana.

 No será fácil porque implica un enorme reto, básicamente porque en las políticas educativas el discurso siempre esta presente, pero la concreción en la realidad de cada contexto, dista mucho de lograrse.  Cierto, alrededor de esos procesos hay muchas causas que desalientan, impiden o hasta obstaculizan hacerlo, pero hay que intentarlo.

Ahora los medios masivos de comunicación y las redes sociales están polarizados, a favor o en contra del gobierno federal y hasta del municipal. Pocas son las reflexiones acerca de lo que sucede y de la complejidad de la realidad que le acompaña, escasea la argumentación fundamentada y es patente la ausencia de juicios críticos. La experiencia vivida en Observatorio Ciudadano de la Educación OCE, me motiva participar a favor de la educación.

En su momento, los miembros de OCE trabajamos para abrir un espacio para el análisis y discusión de las políticas educativas, sensibilizar a la sociedad sobre aspectos problemáticos que afectaban a la educación del país y dar cauce a las demandas educativas de los sectores que no recibían la atención que merecían, siempre  apoyados en el liderazgo de Don Pablo Latapí Sarre y motivados en la búsqueda democrática de la toma de decisiones en la  política educativa y en la calidad del servicio educativo.

Preocupa en este momento que con el  ánimo de implementar las políticas educativas de este sexenio,  las profundas desigualdades sociales y las asimetrías de poder de los diversos grupos políticos y sindicales establezcan negociaciones que no resultarían en soluciones políticas justas ni deseables sobre la educación, además de que suceda como cada seis años, que el Estado mexicano se identifique con un “proyecto educativo nacional nuevo” dejando fuera lo positivo que  las últimas reformas educativas propusieron y que analizadas convenientemente, pueden mejorarse para seguir adelante.

Es necesario ahora como siempre lo he asegurado, que el conocimiento especializado sea tomado en cuenta en la conformación de políticas públicas y que las decisiones gubernamentales procedan de procesos participativos en la que los diversos actores sociales expresen sus posiciones a través de “diálogos informados” que se tienen que impulsar entre ciudadanos, investigadores, profesores, padres de familia y todo aquel que quiera aportar algo.

Esta participación dependerá de la asimilación que logremos los actores sociales (gubernamentales y no gubernamentales) de nuevas formas de pensamiento y nuevas actitudes y competencias para impulsar, desde nuestros espacios de participación, una educación más allá de los sexenios.

Este proceso es demasiado importante en la vida pública del país, que no cabe esperar, tenemos que actuar ya.   

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