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OPINIÓN

¡Que la razón diplomática y no las armas del “criterio ciego” imperen en Venezuela!

El conflicto venezolano sólo es competencia de los venezolanos, de nadie más

Samuel Tovar Ruiz

Catedrático de la Maestría en Ciencias Políticas de la BUAP.  Autor de los libros: Hume: el Fundamento del Estado y Derecho Moderno, Epistemología de las Ciencias Sociales y Políticas

Domingo, Enero 27, 2019

Las intervenciones norteamericanas en diversos países han ocurrido como verdaderas autorreferencias; es decir, son oposiciones falsas, postizas, contra los países intervenidos. Al no surgir de condiciones sociales o políticas internas necesariamente provienen de condiciones externas.  Así las oposiciones que desataron las intervenciones militares norteamericanas en México, las más remotas (1946-48, 1913,1914,1916) República Dominicana (dos veces 1916-1924, y la del 28 de abril de 1965), en Guatemala de Jacobo Arbenz Guzmán (1954), en Grenada de Maurice Bishop (25 de octubre de 1983), en Panamá del general Manuel Antonio Noriega (20 de diciembre de 1989 y 31 de enero de 1990), en Cuba revolucionaria (abril de 1961, antes cuba en 1898 y 1890 había sido igualmente invadida), en Irak de Sadam Husein (entre el 20 de marzo y 1º de mayo del 2003), en Libia del general Muammuar Kadafi ((19 de marzo de 2011, aquí con la particularidad de que no sólo fue EE. UU. El invasor sino una fuerza multinacional en que participó destacadamente).  Todas presentaron ese sello autorreferencial, teledirigido, en que el opositor no es uno de adentro, sino que responde a intereses de fuera, del gobierno norteamericano.  En efecto, todas fueron “oposiciones” financiadas por cuenta y cargo del imperio norteamericano  y por lo mismo “ilegitimas”, desarraigadas, contrarias a la soberanía popular de esos países. Ahora mismo ya “se ven” preparativos montados desde la misma fuente imperialista en contra, esta vez, del gobierno que encabeza Nicolás Maduro. Lo que le duele esta vez al imperio Yanki es la <<Revolución Bolivariana>> que no le ha permitido “usufructuar” sus riquezas naturales, de modo particular su petróleo.  Le duele que el gobierno de Maduro no sea uno “títere”, de esos que están solícitos a  favorecerle el saqueo de los recursos y riquezas de esa nación hermana.

En ese orden de ideas, la “escalada agresionista” en contra de la <<Revolución Bolivariana>> se ha valido de todos los medios posibles, se ha utilizado al organismo “más inmoral” y “desprestigiado” entre los pueblos de Latinoamérica; es decir, la OEA, para que desconozca la legitimidad del gobierno de Maduro, aun cuando su origen no ha sido otro que la “imposición” norteamericana de ese organismo espurio, mientras el gobierno de Maduro proviene de la celebración de elecciones legitimas, y de donde salió clara y contundentemente electo, legitimado.  Ese dolor que ha causado la <<legitimidad democrática>> del gobierno de Maduro, no sólo alcanza al imperialismo norteamericano, también alcanza a los representantes más espurios de la “oligarquía venezolana”, mantenida largo tiempo en ayuno de poder político por la revolución Bolivariana, primero por la administración del comandante  Chávez, luego por la de Maduro.  Ambos los redujeron a la “impotencia política”. Pero esa incapacidad ahora la pretenden suplir con la “intervención” descarada de los EE. UU., en Venezuela.  La misma “solución” que implementaron los conservadores, vende-patrias, de México en la época de Juárez, quienes pidieron al “imperialismo Francés”, de ese entonces, “intervenir” la soberanía de México para aplastar a nuestro glorioso pueblo.  Ahora, los “vende patrias” venezolanos,  encabezados por el “traidor” y “usurpador”: Juan Guaidó, “autoproclamado” presidente interino, han pedido al imperialismo Yanki “intervenga” en la querida hermana república de Venezuela. Y de ese modo poner a “disposición” de los imperialistas, los recursos, la riqueza de la que sólo el pueblo de Venezuela es titular inalienable, imprescriptible y de modo absoluto.

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En ese sentido cabe repudiar cualquier intervención de la integridad del territorio de nuestro Pueblo hermano venezolano, tal intervención pone al descubierto, por otra parte, el infame y descarado entreguismo de Guaido y compinches, que “le hacen” el juego al imperialismo.  Por el contrario se hace un llamado a las partes en conflicto para que de <<modo pacífico>> con gran nivel civilizatorio, se convoquen a efecto de resolver internamente, sin que ninguna potencia del exterior intervenga en el conflicto que solo a ellos les atañe, pues aquí se reivindica  la exclusividad del derecho de soberanía de Venezuela como única competente para buscar una solución justa, democrática, humana. Nadie puede darse a sí mismo el título de gendarme del mundo. Nadie tiene tamaños morales para ese título.  Los países que deseen intervenir primero tienen la imperiosa necesidad de resolver sus propias atrocidades y descaradas violaciones de derechos humanos al interior de sus propios territorios.  Ya nadie cree que los EE. UU., sea un país democrático que “respeta” los derechos humanos, sus recientes atrocidades en contra de niños y pueblos es una denuncia universal que lo evidencia como grave “transgresor recurrente” de los derechos humanos  y por tanto sin autoridad moral.  Los demás países: el Brasil de Bolzonaro, o la argentina de Macri, o los que se congregan en el “grupo Lima” arrastran, por igual, los mismos cargos, la misma “lacra transgresora”.  La posición de cada uno de ellos frente al conflicto venezolano no sólo está cargada de “juicios de valor”, sino arrastra la misma hipocresía.  Nadie puede <<tirar la primera piedra>> y proclamarse “libre de culpa”.  Su fariseísmo esta visto, es ampliamente conocido, se sabe en todas partes.  Una intervención en Venezuela no sólo configuraría un delito flagrante contra la Paz mundial, sino sería un delito de <<leza razón humana>> y solo un fariseo o un loco podría orquestarlo. 

La posición de nuestro país de buscar <<una solución pacífica>>, de buscar que se respeten los principios de <<No Intervención>>, Autodeterminación de cada soberanía popular, Coexistencia pacífica, es altamente responsable y consistente con un <<humanismo diplomático>> de altura. Los anteriores principios no sólo vuelven a vestir la posición internacionalista, de gran nivel, de nuestro país, sino  históricamente han consolidado nuestra irrecusable y brillante tradición diplomática.  La alternativa de que México <<encabece una salida pacífica>> es justa y un correcto antídoto al “fariseísmo troglodita” que se quiere imponer y que se apoya en las fuerzas más “retardatarias” y “oscuras” de Venezuela.  Hacemos un llamado a las partes en conflicto en Venezuela para que se acojan a <<una solución civilizada>> que ponga fin al injusto sufrimiento de las partes sociales más vulnerables de esa entrañable y querida nación de Venezuela.  Nos manifestamos por un rotundo ¡No a la intervención troglodita, descabellada, de los EE. UU., en Venezuela!.  ¡La patria del libertador Bolivar se merece otro trato, jamás el del cerebro ciego, jamás el de la balloneta asesina!

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