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OPINIÓN

Maduro ¿mueve sus fichas?

Maduro ha sabido aplicar la doctrina de Maquiavelo

Marcela Cabezas

Magíster en Ciencias Políticas y politóloga colombiana. Catedrática y columnista en prensa independiente.

Domingo, Enero 13, 2019

A pocos  días de la posesión de Nicolas Maduro en un segundo mandato presidencial el exilio venezolano parece perpetuarse y el camino hacia el restablecimiento democrático dista de darse por vías pacíficas. Vilipendiar a la autorresolución de los pueblos parece ser el as bajo la manga de un régimen que atenta a la raíz del Estado moderno liberal.

   Diversos países manifestaron su rechazo a la continuidad del mandatario venezolano por seis años más, tales como  el Grupo de Lima conformado por Chile, Argentina, Colombia, Perú, Guyana, Brasil, Canadá, Guatemala, Honduras, México, Panamá y Paraguay, sumado al bien conocido rechazo de Estados Unidos y la Comunidad Europea frente a tal auto- mandato imperativo.

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    Mas ¿Qué alcance tienen las constantes declaraciones por parte de la comunidad internacional cuando a la hora del té Maduro continuara al mando del ejecutivo, y,  gran parte de los compatriotas venezolanos ven imposibilitado su retorno al pais?

   La autorresolución de los pueblos y la soberanía estatal ha resultado central en las reformas constitucionales y constituyentes promovidas en países como Ecuador y Bolivia debido en gran parte a la presión de la comunidad indigena y campesina que le conforma, caso de la constitución del 2008 y 2009 que resultan ser muy progresistas.

   Esta, a su vez, ha sido ficha neurálgica de la que Maduro ha echado mano para impedir una deposición de un mandato ilegitimo, en la medida en que gran parte de los venezolanos y venezolanas no se reconocen en el mandato autoimpuesto del mismo.

  Sin duda, Maduro ha sabido aplicar la doctrina de Maquiavelo acerca de la fórmula para que el Príncipe se haga con el poder y, sobre todo los medios por los cuales se mantendrá en el mismo; aunque ¡muchos dudaron de sus capacidades (¿incapacidades?!

  Una cosa es apelar a la autorresolución y soberanía del pueblo ante el gobernante -caso de Bolivia y Ecuador en las que se reconoce una masa llamada pueblo- y otra es a la que hace uso el mandatario venezolano como una frase insulsa con aires democráticos, en tanto que la masa pueblo se muestra amorfa y harto reducida al dispersarse en diversos puntos geográficos.

 Entonces ¿apelar a la tesis de la autorresolución y soberanía estatal justifica el abuso del mandato al desconocer la voluntad general tan defendida por los contractualistas?

  La eminencia de un segundo mandato del exmilitar chavista a los ojos de la teoría liberal-moderna promovida por teóricos como JJ Rousseau, J Locke y T Hobbes se ve resquebrajada, dado que usar la máxima de esta autorresolución – autoafirmación y exaltación de la voluntad general a costa de ceder libertades naturales por parte del ciudadano entra harto en contradicción respecto a los usos del discurso democrático.

  “Bien sabe Maduro que tal tesis ha calado hondo en Bolivia y Ecuador producto de la presión de la comunidad indigena y campesina; en Venezuela en cambio tal actor – pueblo- se diluye día tras día”.

De las múltiples reflexiones de los pensadores contractualistas destaca la referente a la mayoría de edad que le permitió al hombre común ser parte de la ciudadanía y con ella el alejamiento de intereses mezquinos a cambio del artificio de una voluntad general que daría paso al establecimiento consentido del tercero protector: el gran Leviatán.

  Sin embargo la historia reciente de los regímenes democráticos, notablemente del venezolano, evidencia que la conducción de los asuntos estatales dista de reflejar y corresponderse con el interés de la ciudadanía en términos mínimos de bienestar.

 A claras luces la crisis humanitaria que experimenta el pais es un llamado urgente a la intervención internacional por medio de organizaciones existentes más que sea en términos no contundentes; se busca palear una problemática que afecta evidentemente la agenda de los gobiernos en los países vecinos. https://www.diariodemocracia.com/internacionales/196890-nicolas-maduro-juro-venezuela-oea-no-reconoce-su-m/

 Frente a esta situación no resulta sorprendente que Maduro se perpetúe en el poder en medio de los escándalos de corrupción y desabastecimiento del pais, sino mas bien, el hecho de hacer objeto del autoritarismo a una facultad constitutiva que en otros países ha sido clave en el establecimiento de reglas de juego harto mas democráticas.

  En ultimas, si no es una gran multitud la que instituye un gobernante por medio de pactos sino un gobernante el que se instituye a si mismo obviando la existencia de la multitud, el sujeto de derecho resulta nulo y con él la máxima del Estado moderno: la voluntad general.

    Mientras que la revolución bolivariana ensalza al pueblo libre y soberano como legitimador de la perpetuación de la era madurista, reduce al ciudadano libre, moderno y racional a una masa superflua incapaz de instituir al gobernante y reclamar de este obediencia respecto al mandato del que le ha revestido. 

   Así las cosas, en Venezuela Maduro se auto impone y se auto obedece congraseandose  en la máxima del respecto a la soberanía de la republica : vejamen de la voluntad general inexistente desde hace ya varios años en el vecino pais (…) En tal tono continua un túnel oscuro y vacuo a tono con la frase famosa del novelista Ernesto Sábato.

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