30 millones, de los cien que somos en México, votaron por un cambio. Hartos de corrupción, de inseguridad, de impunidad, de malos manejos con los dineros públicos y sobre todo de una sordera absoluta por parte de la clase gobernante a las necesidades populares.
El 1 de julio pasado, el candidato a la presidencia triunfador, llega al cargo, con el mayor apoyo electoral en la historia, aunque José López Portillo llegara igual, solo que éste como candidato único.
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A partir de esa fecha para acá, la promesa, que se ha convertido en estribillo, de la CUARTA TRANSFORMACIÓN sigue en eso: EN PROMESA.
El mejor ejemplo de ello es el Presupuesto de Ingresos y Egresos de la Federación aprobado por la Cámara de Diputados-con una mayoría apabullante de Morena partido del Ejecutivo en funciones-.
Dicho presupuesto presenta dos elementos fundamentales: ERRORES Y CONTINUIDAD.
Sobre los “errores”, por ejemplo rebajar sustancialmente las partidas para la Educación Superior: UNAM;IPN, CONACYT por nombrar algunas de las instituciones mas afectadas, por no mencionar reducciones a partidas para el campo y otros rubros productivos.
Si ya de por si los presupuestos de estas instituciones eran insuficientes, con la rebaja el futuro, no de ellas, sino del País era poco prometedor.
Se argumentó que era para aumentar las partidas con “alto contenido social”.
Solo qué, al parecer, confunden programas asistenciales con programas sociales.
Se olvidan o no saben que una sociedad sin educación y sin cultura, además de no tener futuro como País, es altamente susceptible de manipulaciones, por depender de “apoyos” gubernamentales.
Aunque argumentaron también la creación en 2019 de 100 universidades públicas,”para que todos tengan acceso a la educación superior”.
Dejan de lado que no todos son aptos para la educación superior. En las universidades, las mas reconocidas en el mundo, se aplican filtros –exámenes de admisión- para que lleguen los mas aptos.
Por ejemplo en Europa se sabe que los médicos egresados de las universidades alemanas son los mejores del continente. Y eso es, precisamente, por esos exámenes de admisión.
Aquí en México el presidente en funciones durante su gestión como jefe de gobierno del Distrito Federal, creó una “universidad pública”.Los resultados, a la fecha dan pena ajena pero eso sí goza de recursos suficientes para seguir “funcionando”.
Volvamos al presupuesto, dicen los que si saben de esto, que éste aplicó las reglas que tanto criticaron anteriormente, pues es un PRESUPUESTO NETAMENTE NEOLIBERAL.
Se presentan un sin número de programas sin reglas de operación, que recuerdan los “moches”, pero lo mas grave es que no permiten que el ejercicio de los recursos sea transparente.
Parafraseando aquel dicho popular de “amistad que no se refleja en la nómina no es amistad”,ahora podríamos decir que promesas que no se reflejen en recursos en el presupuesto se llaman demagogia o tomadura de pelo.
Estamos a tiempo de rectificar y con el “estamos”, me refiero a gobernantes y gobernados, sería un riesgo muy grave llegar a lo que los griegos llamaron OCLOCRACIA, que no es otra cosa que el gobierno tiránico de la mayoría.
¿Ud que opina?.
21 diciembre de 2018