López Obrador reúne los atributos esenciales para desempeñarse como un Presidente de la República autócrata. Todavía no empieza a gobernar y ya advirtió que no aceptará disidencias, presiones ni chantajes de nadie
Ha sido enfático al advertir que no está de adorno porque no es florero. Pero sobre todas las cosas ha demostrado, a lo largo de dieciocho años su arraigada intolerancia a opiniones diferentes a las suyas. También ha manifestado que no admite réplicas de nadie. Cuando alguien cuestiona sus decisiones lo acusa de no tener información. Esta acusación hizo a las personas que le solicitaron, mediante un desplegado de prensa, que cancelara la consulta sobre el Tren Maya. En vez de explicarles los motivos por los que él considera necesaria la obra, las calificó despectivamente como “los abajo firmantes”, que carecen de información y les falta darse un “baño de pueblo”.
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El jueves 22 de noviembre, los gobernadores del PAN en los estados de Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Durango, Guanajuato, Nayarit, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, Tamaulipas y Yucatán, publicaron una carta abierta dirigida al Presidente Electo de los Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel López Obrador, donde manifiestan su preocupación por la forma como piensa aplicar su estrategia para enfrentar el problema de la seguridad pública en el país, las fuerzas militares que durante 12 años criticó y su inconformidad por “la intención (de éste) de supeditar el mecanismo de coordinación (entre el gobierno federal y los gobiernos estatales) a la figura de los llamados Coordinadores Estatales del Gobierno Federal.”
La inquietud que expresó a López Obrador ese grupo de gobernadores es razonable y legítima. La hicieron pública en apego al derecho constitucional que les permite opinar sin cortapisas acerca de dos temas sobre los que trabajará, el próximo Presidente de la República.
Sin embargo, el ejercicio legal de este derecho, enfureció al senador de Morena por el estado de Guerrero, Félix Salgado Macedonio.
Motivado por su incontrolable impulsividad, Salgado utilizó la tribuna del Senado de la Republica para amenazar ─por cuenta de él o por consigna─ a los gobernadores insumisos y rebeldes con aplicar la desaparición de los Poderes de la Unión en las entidades federativas que administran si “no se ajustan” a las políticas que en materia de seguridad promoverá López Obrador.
Asumiendo un papel semejante al de los espías soviéticos de la siniestra NKVD estalinista, Salgado Macedonio advirtió a los mandatarios estatales que los senadores de Morena “están muy atentos a su actuación.”
Con su actitud draconiana, el ahora senador guerrerense, Salgado Macedonio, pretende intimidar a ese grupo de gobernadores rebeldes para que se abstengan de hacer uso de su legítimo derecho a presentar ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) controversias contra las leyes que consideran anticonstitucionales. Como en los casos de su inconformidad con la llamada Guardia Nacional y los super delegados que designará AMLO.
López Obrador en vez de hacer un esfuerzo para reducir a su mínima expresión la inconformidad y preocupación que ocasionó el senador Salgado Macedonio con el amago que hizo a sus doce compañeros legisladores, legitimó la amenaza de éste al enfatizar que él “no será rehén de nadie” , ni tampoco “se dejará chantajear por nadie:” El casi presidente López fue más allá del senador Salgado, al señalar que los gobernadores inconformes “están nerviosos ─o molestos─, porque “se les van a acabar los moches.”
A través de esta innecesaria demostración de fuerza e intolerancia, AMLO envía a los mexicanos una señal de la manera autoritaria como gobernará.
Con este sui géneris mensaje, se entiende que los gobernadores rebeldes corren el riesgo de ser removidos cuando convenga al interés político de López Obrador. Por el dominio y control que éste tiene sobre el poder Legislativo, el Senado de la República y, en su caso, la Cámara de Diputados, podrían desempeñar el papel de un moderno Tribunal de la Santa Inquisición.
El candidato ideal para encabezar este tribunal es Paco Ignacio Taibo Segundo porque reúne el perfil adecuado. Es un individuo áspero e intransigente. Así lo demostró cuando recomendó a López Obrador “expropiar las empresas de los empresarios que pretendan presionarlo y mandarlos a chingar a su madre.”
No obstante que este señor Taibo es inculto y un consumado barbaján, AMLO lo tiene considerado para cubrir el puesto de director general del Fondo de Cultura Económica que dejará vacante José Carreño Carlón con motivo del cambio de gobierno. Debido a que no es mexicano de nacimiento Paco Segundo, por mandato jurídico, está imposibilitado para cubrir ese cargo público.
Pero como López tiene los elementos suficientes para modificar leyes a su conveniencia e interés personal, el poder Legislativo ya prepara una ilegítima reforma a modo para que el lépero Francisco Ignacio Taibo (segundo) se convierta en el próximo director de FCE por capricho del ya casi Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.
Decir que Taibo es lépero y barbaján no es utilizar ambos términos con el fin de denostarlo, sino de hacer una breve descripción de lo que es realmente.
Durante su participación en la Feria Internacional del Libro, en la ciudad de Guadalajara, Paco Taibo haciendo alarde de la estrecha relación que tiene con Andrés Manuel López Obrador, señaló que éste lo acaba de nombrar encargado de despacho del FCE mientras se cumple la orden que López dio para modificar la ley y pueda ser designado director general de esa empresa del estado mexicano.
Burlonamente este soez individuo exclamó “¡Sea como sea (López Obrador y yo) se las metimos doblada! El lugar de este tipejo no está en el Fondo de Cultura Económica, sino asaltando transportes de carga en alguna carretera.
Por lo que concierne al senador Félix Salgado Macedonio debo señala que entre él y Paco Taibo no hay diferencia significativa.
Es una persona violenta, irracional, rijosa y peleonera. Pero buen amigo de Andrés Manuel López Obrador y ahora destacado militante del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) como anteriormente lo fue del PRD.
Es el mismo que, siendo senador por el PRD, en la LVII Legislatura, un día del mes de abril del año 2000, en una sesión de la Cámara de Senadores, amenazó con “romperle la madre” al entonces presidente del Senado de la República, Dionisio Pérez Jácome, porque le negó el uso de la tribuna parlamentaria después de declarar clausurada la reunión de trabajo donde Salgado pretendió hablar fuera de la orden del día.
“¡Yo sí te madreo Nicho!”, reiteró el bravucón legislador guerrerense.
No fue esa la primera vez que Félix Salgado Macedonio amenaza con golpear a una persona. El 2 de septiembre, en la ciudad de México, al tercer día de concluir su ciclo de senador y al segundo día de comenzar su encargo como diputado federal de la LVIII Legislatura, protagonizó un escándalo en una calle de la ciudad de México al agredir a dos policías que lo detuvieron para remitirlo a un juez cívico por conducir una motocicleta en visible estado de ebriedad. Con la finalidad de eludir su responsabilidad acusó a ambos policías de “drogarlo y obligarlo a beber alcohol de 96 grados.”
¡Así son y así actúan algunos de los más cercanos colaboradores de López Obrador!