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OPINIÓN

Netflix. Narcos México

No trabajo para Netflix ni me pagan para promocionar sus series.

Oscar Gómez Cruz

Maestro en Asuntos Internacionales de Negocios Universidad de Columbia. Maestro en Administración Pública INAP. Egresado de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard. Es presidente de 2TRES15

Martes, Noviembre 27, 2018

No trabajo para Netflix ni me pagan para promocionar sus series.

Aclarado lo anterior, considero muy interesante la nueva serie Narcos México, que apenas hace un par de semana se estrenó en esta plataforma.

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Esto, porque describe magistralmente la manera en la que opera el sistema de poder en nuestro país. Y por sistema de poder me refiero a todos los actores que están a cargo de las instituciones legales e ilegales, que tienen influencia e injerencia para que las cosas sucedan: políticos y gobernantes, empresarios; miembros del crimen organizado, responsables de instituciones de seguridad, ejército y marina. Y por supuesto, personas comunes y corrientes, que simplemente son llevadas por la corriente de una realidad que no pueden combatir.

Sin afán de spoilearles la serie en caso de que no la hayan visto aún, comentaré algunos momentos y diálogos que considero por demás relevantes, ya que México comienza este 1 de diciembre de 2018, una nueva etapa dirigida por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien ha convertido en su principal bandera, el combatir de frente y con todo, a la corrupción, la impunidad y los poderes fácticos que operan con absoluta libertad.

La serie muestra en toda su crudeza, la realidad que recibe el nuevo mandatario tabasqueño y no está nada fácil, nada dócil, nada "padre" como dicen los chavos.

La historia resulta relevante, porque muestra cómo se organizó por primera vez un cártel en México.

Previo a ello, diferentes grupos criminales trabajaban aislados, limitando con ello su capacidad de operación y limitando su poder a un espacio geográfico, lo que se conoce y conocía como "plazas".

Con el liderazgo de Miguel Ángel Félix Gallardo, esas plazas se convirtieron en una organización articulada, no exenta de luchas de poder, pero funcionando con una logística y organización dignas de una empresa transnacional.

Una de las aportaciones relevantes de esta serie, para aquellos que no se meten mucho a entender el juego del poder, es el mostrar el cambio de balance en éste.

Hay un momento claro (entre los años 80's y 90's), en que el gobierno pasa de ser el que dicta las reglas y permite la operación en cierta escala, a ser un empleado más del cártel.

El control cambia de bando con base en el dinero y en el poder que éste puede comprar y manipular.

Y así cambió México para siempre, incubando y haciendo crecer un cáncer que, en un principio, nadie veía como un peligro mortal para los mexicanos, hasta que entendimos, que ese cáncer llamado corrupción, ha permitido el crecimiento desmedido de malos oficiales y malos disfrazados de autoridad, que actúan en "equipo”, dejando poca esperanza de que prevalezca el orden y la legalidad.

Y es que el dinero que se mueve es incalculable.

La serie deja bien claro algo que hemos repetido hasta el cansancio: mientras haya demanda siempre habrá oferta y mientras más duras sean las trabas para satisfacer esa demanda, solo subirá el precio del producto.

Los estadounidenses ponen el consumo y en México ponemos los muertos.

Esta serie retrata la evolución de las preferencias del consumidor, pasando de la mariguana a la cocaína, y con ello, se muestra la primera asociación de los cárteles colombianos de Cali y Medellín, con el primer cártel mexicano, a cargo de Miguel Ángel Félix Gallardo.

Sí, un mexicano logró ser cliente y distribuidor de los dos acérrimos rivales del narco colombiano: Pablo Escobar y los Rodríguez Orejuela.

Y sí, un mexicano desarrolló una mariguana más potente y más pura sin semilla, que ocupaba menos espacio en los camiones: Rafael Caro Quintero.

Y también fue el sistema de corrupción mexicano, el que con un golpe, hizo que el país más poderoso del mundo, se diera cuenta de lo que estaba pasando en sus narices y fortaleciera con ello, a una institución que hasta entonces no tenía poder: la DEA.

Si quiere entender cómo opera México, vea esta serie de Netflix. Si no le gusta ver violencia, adelante las partes donde ésta sucede, porque para serle sincero, las escenas de violencia dejan de ser relevantes para la historia, una vez que se entiende el entramado de relaciones de poder que hacen posible que las cosas sucedan.

Diego Luna personifica al primer "Padrino" mexicano, que organizó una transnacional mexicana con presencia en todo el mundo.

Verá usted los inicios de grandes capos como Joaquín "El Chapo" Guzmán, Amado Carrillo Fuentes "el señor de los cielos", los hermanos Arellano Félix y entenderá que en México somos unos genios.

Desafortunadamente tanto para lo bueno como para lo malo.

En este caso comprenderá el origen de lo que hoy vivimos y padecemos en cada calle de México. Entenderá por qué la confianza de los mexicanos en sus autoridades es casi nula y tristemente verá, cómo siendo otros actores, otros tiempos y otras circunstancias, las cosas no han cambiado mucho.

Le dejo a continuación algunos diálogos que, estoy seguro, son suficientemente poderosos para atraparlo:

"Voy a contarles una historia, pero no tiene un final feliz, de hecho, no tiene un final. Se trata de cómo un montón de instituciones, algunas en las cuales se supone deberíamos confiar, que se juntaron entre ellas y comenzaron una guerra. Pero no la clase de guerra en la que está usted pensando, con tanques, aviones, desfiles y toda esa mierda; me refiero a una guerra de drogas”.

“La clase de guerra que es fácil de olvidar que está sucediendo, hasta que te das cuenta de que, en los últimos 30 años en México, ha matado a más de medio millón de personas (y aquí se queda corto Netflix)"

 "No puedo decirles cómo termina la guerra contra el narco, no puedo decirles siquiera si algún día terminará, pero sí puedo decirles cómo comenzó o al menos cuándo nos dimos cuenta de que estábamos en una guerra. Algunas veces necesitas a alguien que te despierte a madrazos y te diga que los disparos han comenzado. En esta historia, el nombre de esa persona es Kiki Camarena".

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