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OPINIÓN

Puebla, cuna de la revolución

Aquiles, fue uno de los hombres con espíritu anti reeleccionista que apoyó, desde el inicio a Madero

Ricardo Velázquez Cruz

Es abogado notario y actuario egresado BUAP. Diplomado en Análisis Político Escuela Libre de Ciencias Políticas de Puebla. Especialidad en Derecho Agrario UNAM; Maestría en Derecho Constitucional y en Juicio de Amparo UAT. 

Lunes, Noviembre 19, 2018

Aquiles, fue uno de los hombres con espíritu anti reeleccionista que apoyó, desde el inicio, a Francisco I. Madero. Fue fundador del club político Luz y Progreso, mismo que editó el semanario La No Reelección y cuyo tiraje fue muy corto debido a la falta de fondos de los miembros del club. Fue en este semanario en el que inició la difusión de las primeras ideas revolucionarias, sus páginas presentaban la afirmación que aseguraba que la República sería salvada, no por los hombres acostumbrados a gobernarla en forma despótica, sino "Por los hombres que no hayan manchado sus conciencias cometiendo atentados contra la Ley”. Ante estas publicaciones e ideas, Díaz comenzó a vigilar a los hermanos Serdán, en especial a Aquiles. Así fue que durante los siguientes meses Aquiles Serdán fue capturado y enviado, con frecuencia, a prisión. Su trabajo con Francisco I. Madero permitió la fundación del Partido Antirreeleccionista local. Fue durante esta época cuando los planes revolucionarios comenzaron a tomar forma y Serdán viajó a la ciudad de México por armamento, el que adquirió de Arsenio Combaluzier, amigo y compadre de Porfirio Díaz. Aquiles fue comisionado para levantarse en armas en la ciudad de Puebla.

Francisco I. Madero señaló el 20 de noviembre de 1910, en el “Plan de San Luis”, como fecha de inicio para el levantamiento en armas, después del fraude electoral de 1910; sin embargo, dos días antes de la fecha señalada, el jefe de la policía de Puebla, Miguel Cabrera, acompañado del pelotón de gendarmes entró a casa de los hermanos Serdán (Aquiles, Máximo, Carmen, Natalia) en busca de armas y propaganda; después de enterarse que la existencia de un arsenal clandestino; mismo acto que ya se había llevado a cabo durante el mes de septiembre ante los rumores del levantamiento programado; sin embargo, en esta ocasión llevaba una orden de cateo más minuciosa, a lo que los hermanos resistieron.

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Con 18 personas más y armar acumuladas, los hermanos decidieron enfrentarse a los gendarmes. Carmen Serdán y Filomena del Valle (esposa de Aquiles) salieron por el balcón invitando a los vecinos a ayudarles. Después de varias horas, ante la falta de municiones y con la llegada de más de cientos de soldados enviados por el gobernador Mucio P. Martínez, los hermanos decidieron rendirse.

Carmen Serdán, Carmen Alatriste, Filomena del Valle de Serdán y quienes no murieron en el combate fueron encarcelados. Carmen y Filomena fueron acusadas de recargar las armas, motivo por el cual fueron enviadas a la cárcel de La Merced y más tarde al Hospital de San Pedro. Mientras tanto la casa se quedó resguardada por policías y soldados.

Por su parte, Aquiles (el menor de los hermanos) se escondió en una especie de sótano, en la sala de su casa, y fue en la madrugada del día siguiente que tosió y fue descubierto por el soldado en guardia, quien le diera dos disparos. Después de ello el gobernador del Estado ordenó que se exhibiera el cuerpo en la plaza principal de la ciudad como advertencia  a quienes intentaran acudir al llamado de Madero.

Así, con ideales de libertad y democracia, los hermanos Serdán fueron los primeros mártires y quienes dieron inicio adelantado al movimiento.

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