Después de haber sido cofrades, Octavio Paz y Carlos Monsiváis protagonizaron, públicamente, una rivalidad intelectual inteligente y sabrosa. De todo lo que esgrimieron en su combate, uno de los párrafos fulminantes que marcaron su polémica lo expresó Paz en la revista Proceso del 2 de enero de 1978, cuando afirmó:
En el número 59 de Proceso aparece un artículo de Carlos Monsiváis en el que para emplear sus palabras, ‘consigna sus desacuerdos’ con mis opiniones. Me alegra que al fin abandone la murmuración y se decida por la discusión abierta. Procuraré responderle con brevedad. No será fácil. Si mi pecado es ‘la manía generalizadora’, el suyo es el discurso deshilvanado, hecho de afirmaciones y negaciones sueltas. Monsiváis no es un hombre de ideas, sino de ocurrencias.
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Guardada la abismal diferencia entre ellos y los Morenos culturales de la 4ª Transformación, su propuesta sobre el uso y destino que tendrá Los Pinos en el nuevo gobierno, es un rosario de signos, símbolos y ocurrencias.
El texto que, en el documento rector cultural de los Amloistas define lo anterior, se titula De la Cultura del poder, al poder de la Cultura y reza:
La Residencia Oficial de Los Pinos se transformará en uno de los complejos culturales más grandes de Latinoamérica. Queremos que el espacio esté abierto a la ciudadanía y confluyan todas las disciplinas artísticas. El proyecto aprovechará la infraestructura existente y crecerá conforme la demanda cultural se expanda. En el sitio www.lospinosparatodos.org se han recibido cientos de propuestas. Destacan las peticiones para que el espacio se dedique a la cultura de los estados o a la ciencia y tecnología.
Las afirmaciones del texto Alejandrino tiene, como en las boticas de antaño, de todo: certezas, incertidumbres, falsedades y ocurrencias. Vamos a su desglose.
Existen ideas buenas e ideas malas, y, a la par de estas, ocurrencias simpáticas y ocurrencias antipáticas. Las ideas se caracterizan por ser producto del razonamiento: certero en unas, errado en las otras. En contraste, las ocurrencias son viscerales y producen en el ánimo de quién las escucha: afecto las simpáticas y conmiseración las antipáticas. La diferencia primordial que nos producen, unas y otras, es que atrás de las ideas está la mente, mientras que, en las ocurrencias, están las tripas. Por lo tanto, las ideas son factibles de aceptar o refutar, mientras que las ocurrencias solo pueden apreciarse o despreciarse.
Antes de entrar a la puntualización de los componentes de la ocurrencia del reloading Los Pinos, vamos a recordar cómo llegamos a este galimatías.
En los meses de abril y mayo, Andrés Manuel López Obrador aseguró en varios mítines que no viviría en la Residencia Oficial de Los Pinos: “Está embrujada”, “Llena de malas vibras”, “Se aparece El Chupacabras”. Pero Los Pinos no es, ni de cerca, una casa de interés social, sino un complejo habitacional y de oficinas que abarca la friolera de 57 hectáreas en el emblemático Bosque de Chapultepec de la capital de la República y, por lo tanto, no puede –no debe- nadie, ni aún con 30 millones de votos, dejar que se deteriore o desaparezca –por grande que sienta el Presidente electo su embrujamiento o malas vibras.
En suma de lo anterior debe considerarse que Los Pinos: 1. No es del presidente, sino de todos los mexicanos, menos entonces lo sería de los Cultos Alejandrinos; 2. Es patrimonial e histórico, y 3. Sus 84 años de existencia, para bien o mal, reflejan una etapa nacional que tuvo de todo y a todos: al bien amado, por campesinos y refugiados españoles: Lázaro Cárdenas; al poblano e impulsor del IMSS: Manuel Ávila Camacho; a Miguel Alemán Valdés, primer presidente civil; al flemático Ruiz Cortines; al paseador López Mateos; al autoritario Díaz Ordaz; al críptico Luis Echeverría; al descocado López Portillo; al “tecnoabismal” Miguel de la Madrid; al tenebroso Salinas de Gortari; al inesperado Ernesto Zedillo; al “clavillezco” Fox Quezada; al ilegítimo Felipe Calderón, y, al errático Peña Nieto. Y todos son nuestros y, tenerlos presentes, nos recuerda que no debemos volver a tener más como ellos.
Por ello y sin importar cuál sea el destino último que tengan Los Pinos, un fragmento de ese megatónico espacio debe funcionar como memoria real y verdadera de lo que han sido nuestros gobernantes en esos 84 años. Sabiendo, desde luego, que las cicatrices horrorizan, pero recuerdan la intención y gravedad de las heridas que la produjeron, no debemos olvidar nunca, que la cicatriz maquillada de la Residencia Oficial la produjeron: la corrupción, los abusos, los ninguneos, las malas artes y peores mañas, los cochupos y moches, los cinismos, la verborrea y las mentiras que por toneladas nos aventó a los mexicanos, en trechos sexenales, la llamada Familia Revolucionaria, los mismo tricolor que azulada.
No obstante, es más que plausible que, si AMLO no habitará Los Pinos, se transforme, irreversiblemente, en “algo”, –que bien podría ser-, la creación de un punto de encuentro, difusión y apoyo a la cultura y las artes. Aunque esta proposición y deseo de Andrés Manuel, no debe cegar otras propuestas igualmente lícitas y lúcidas.
De tal suerte, no hay duda que la propuesta de transformar la Casa Presidencial es una buena idea; lo malo es que pretende desarrollarse –por Alejandra y cultos que la acompañan-, a partir de una antipática ocurrencia: la desmadejada intención de acumular “comentarios” –232 a la fecha-, en un portal web insulso, mediocre y chabacano, en vez de alentar, un concurso nacional o una encuesta seria y fundamentada o un foro o cualquier instrumento compilador de proyectos viables y coherentes.
De esa forma se evitará que Los Pinos terminen siendo un Frankenstein cultural, como lo sugieren el contenido de estos “comentarios” recopilados en el portal web aludido, de los cuales transcribo tan solo una pequeña, pero significa muestra, de lo que sucede cuando se confunden las ideas con las ocurrencias. La sintaxis y ortografía son originales:
1. Propongo que en la residencia de Los Pinos es Emprendiendo En Los Pinos. Cómo emprendedora, he sufrido por mucho tiempo el desafío que representa la independizarse, y por lo mismo creo que sería una excelente opción hacerle ver a la gente que su intención es generar riqueza en el país. Propongo que exista toda una organización que permita a todo aquel que quiera emprender obtener información, cursos (contabilidad, administración, planes de trabajo) asesores, financiamiento aunado a acercamientos para inversores. Un espacio donde se pueda concretar una idea de negocio y que el gobierno dé paso para su formación. O para los que ya tienen sus empresas y quieran darle dirección aumentar ventas. Un lugar de encuentros donde se puedamos (sic) encontrar todo para lograr el éxito.
2. Si van a tomar en cuenta la voz de la gente como dicen, “queremos más espacio para la educación”. Si el enorme terreno q tiene actualmente los pinos pienso se debería utilizar para otra universidad pública exclusiva para mexicanos no para extranjeros. O un centro de salud público al alcance de los más necesitados y q tenga servicio de calidad diferentes especialidades y barato. Creo q esto hace más falta q un museo o centro de convivió familiar. Por favor ya no saturen más la CDMX.
3. Que la poesía y el rap tomen simbólicamente Los Pinos. Que las palabras fluyan donde nunca hubo apertura a las palabras de la gente.
4. Mi sugerencia es que aunque sea una parte de las 60 hectáreas de Los Pinos, se utilicen para habilitar un albergue para las personas damnificadas por los recientes sismos, y si no se puede directamente habilitar como albergue el edificio de la ex-residencia presidencial, entonces se construya el albergue en alguna parte de las 60 hectáreas que tiene, a fin de que por lo menos varias de las familias que actualmente están viviendo en la calle en tiendas de campaña por los sismos, tengan algún lugar para residir momentáneamente.
5. Yo propongo que se construya una casa hogar para los niños en situación de calle, y si es posible, que incluya talleres para que sepan valerse por sí mismos. Es necesario aprovechar esas áreas para beneficio de la comunidad.
6. Que padre!!! Un gym!!! Que sea un gym, y que tenga una biblioteca de Filosofía con un montón de chicas bonitas atendiéndola!!
7. Árboles, cada cuatro metros un árbol.
8. Me gustaría que fuera un hospital o un campo militar.
9. Me encantaría una Universidad Nacionalista, donde la Re-evolución Millennial saque a relucir su creatividad y se refleje en cada espacio arraigo, nacionalismo, respeto a nuestras raíces y costumbres. Área para Desarrollo e Investigación científico y tecnológico, donde los grandes cerebros sean apoyados. Una parte con huertas de semillas originarias. Otra zona para eventos donde se muestre nuestra gran riqueza cultural. Convertir toda el área en un atractivo obligatorio al visitar México. Un estandarte emblemático del México que somos y merecemos. !!
10. Y siguiendo la idea de que sea un lugar de cultura y educación propongo que se convierta en un centro de enseñanza superior para personas con discapacidad intelectual donde se prepare a estas personas para incluirlas laboralmente en una sociedad donde no existen muchas oportunidades para ellos. Basta de privilegios a personas que no lo merecen y sí una sociedad más incluyente. Este espacio se ocuparía finalmente en algo que no tiene precedentes en el país.
11. Hola, leí la entrevista a Alejandra Frausto, muy buena. Soy miembro fundador de Morena, me gustaría colaborar con el proyecto, soy poeta (fce, conaculta y uam han publicado mi trabajo), cuentista y tallerista con niños. Trabajé con Alejandro Aura en la Secretaría de Cultura y en IBBY de México. He publicado más de 10 libros. Basta con entrar a internet con mi nombre, j… v… l… para conocer mi trayectoria. Saludos
12. Sin duda que 60 hectáreas es mucho trecho, Definitivamente podría ser un gran hotel que muchos extranjeros quisieran cohabitar…
Esta breve muestra representa tan solo el 5% de los “comentarios”. Vox populi, vox Dei.
Bien, en lo expresado por los comentaristas y lo contenido en El Poder, destacan las ocurrencias Alejandrinas y las “del respetable”: 1. Las obvias: “El proyecto aprovechará la infraestructura existente y crecerá conforme la demanda cultural se expanda”; 2. Las falsas: “En el sitio web, se han recibido cientos de propuestas”, (en donde se confunde comentario con propuesta); 3. Las empresariales: “Un espacio donde se pueda concretar una idea de negocio y que el gobierno dé paso para su formación.”; 4. Las ecológicas: “Árboles”; 5. Las frívolas: “¡Un gym!”: 6. Las de actualidad generacional: “Donde la Re-evolución Millennial saque a relucir su creatividad”; 7. Las kamasutrianas: “ser (crear) un gran hotel (en el) que muchos extranjeros quisieran cohabitar…”.
La polémica Paz-Monsiváis demostró que, aún la gente pensante, es factible de desahogo visceral cuando el oponente le colma la paciencia. Ante el ejemplo, no permitamos que las tripas venzan al cerebro en esta controversia por preservar, transformar, reciclar –¡reloaded pues!, Los Pinos. Bastante tenemos con el nuevo y los viejos aeropuertos. Afortunadamente, en esta consulta aeroportuaria no se piden proyectos, ni se aceptan comentarios, ya que tan solo hay que decir: sí o no. Y, aun así, el resultado se antoja nebuloso.