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OPINIÓN

Muro alto, cimientos débiles

Puebla: requisitos para lograr candidaturas independientes son más restrictivos que en otros estados

Víctor Reynoso

Sociólogo por la UNAM, maestro en Ciencia Política por la FLACSO y doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de México. Profesor jubilado de la UDLAP. Sus líneas de trabajo como investigador son sistemas electorales y sistemas de partidos en México, democracia y cultura política. Autor de diversos libros y artículos especializados.

Miércoles, Enero 24, 2018

“Construyeron el muro tan alto, que sus cimientos constitucionales quedaron muy débiles”, así resume Enrique Cárdenas los requisitos para ser candidato a gobernador en Puebla. Son, argumenta con datos, los más severos en todo el país. En Puebla se exigen firmas de al menos 3% de la lista nominal y se da un plazo de un mes para hacerlo. Ninguno otro estado es tan restrictivo. Un ejemplo: en la Ciudad de México, entidad con mayor población que Puebla, el requisito es el 1% y el plazo de cuatro meses. Los requisitos para ser presidente de la república son similares 1% de la lista nominal y casi cuatro meses.

Según Cárdenas, los requisitos poblanos resultan tan rigurosos que limitan o impiden de plano un derecho ciudadano: ser candidato en una elección constitucional. En este impedimento está la falla en su cimentación. Puede ser. Claro que la decisión queda en manos de los tribunales.

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Lo que es claro es que la clase política poblana que reglamentó las candidaturas independientes es más conservadora, o tiene más temor a los candidatos independientes, que la clase política en el ámbito nacional o en otros estados.

Preocuparía si esto es síntoma de un alejamiento entre nuestros políticos y la sociedad. Si expresa una falta de sensibilidad ante las demandas sociales. Ciertamente las candidaturas independientes son una demanda un grupo relativamente pequeño. Pero es probablemente la parte más informada de la sociedad, la que mejor ha detectado los problemas nacionales, la que tiene los diagnósticos más adecuados. La que expresa lo que las mayorías no pueden expresar, por estar sometidas a las exigencias del día a día, por falta de información y de elementos de análisis.

Esa minoría que ha propuesto y apoyado las candidaturas independientes algo expresa de la mayoría políticamente silenciosa. Las encuestas muestran una desafección de la mayor parte de los mexicanos hacia los políticos y sus partidos. Y éstos no parecen muy preocupados. Su estrategia parece concentrada en acceder al poder y mantenerlo.

Ciertamente la sociedad mexicana no se ha volcado a apoyar a los candidatos independientes. Éstos han tenido problemas en cumplir con los requisitos legales, aun los que no son tan onerosos como en el caso poblano. Lo que seguramente libera de preocupaciones a la clase política: las candidaturas independientes no parecen ser, por lo pronto, una amenaza.

Enrique Cárdenas ha expresado también que los partidos políticos no se comportan como oligopolio, sino como monopolio. Más que diversas organizaciones que compiten entre sí por el poder, como plantea la teoría de la democracia, son un solo grupo que comparten el mismo interés y se organizan para defenderlo. Como sabemos todos, los monopolios tienden a la ineficiencia, a la falta de sensibilidad, al atender sólo sus propios intereses y no los de la sociedad a los que se deben.

Es cierto en algunos casos, como las restricciones a las candidaturas independientes. El muro para evitar que lleguen siquiera a competir es tan alto que llega a ser imposible alcanzarlo, al menos para ciudadanos que no cuentan con el apoyo de una maquinaria partidaria. Se ha especulado, al parecer sin razón, que la maquinaria de algunos partidos, del PRI concretamente, apoyaría a candidatos independientes que le quitarían votos a sus adversarios (como Margarita Zavala al PAN, o Ríos Peter al PRD y a MORENA). Con lo que se pervertiría el espíritu de estas candidaturas. Pero para un ciudadano sin el apoyo de esas maquinarias es muy difícil cumplir los requisitos.

Siendo pesimistas, a los tribunales electorales mexicanos no les importará que los cimientos del muro poblano sean débiles: finalmente son parte de la misma clase política que construyó esos muros. Una dosis de optimismo puede permitirnos esperar sensibilidad de esos tribunales.

[El autor es profesor de la Universidad de las Américas Puebla].

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