Hasta mi correo y proveniente del anonimato llegó un mensaje que me pareció excepcional reproducir en esta entrega, respetando infinitamente el intelecto de su autor, el mismo reza:
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“Me tocó ser la número 83.
“En lo que va del año en Puebla se habían registrado 82 feminicidios y, a mis 19 años, yo fui la siguiente en caer en la funesta estadística.
“Salí de fiesta y, sí, quería verme guapa, tomé, bailé, reí, salí tarde y solicité un servicio privado de transporte. Lo último bello que habrán visto mis ojos serían las primeras luces del amanecer alumbrando las calles de la ciudad.
“Después todo fue turbio, oscuro, violento.
“Con mi 1.63 y mi cuerpo delgado, fue poco lo que pude hacer contra mi agresor. Apreté los ojos con dolor pidiendo a Dios que todo acabara pronto. Se me fue el aliento y todo acabó.
“A mis 19 años me transformé en un número: el 83 en los registros oficiales de feminicidios, pero sigo siendo Mara Fernanda para los amigos y ‘niña hermosa’ para mi familia.
“¿Que si me equivoqué? ¡Eso ya qué importa! ¿Que si me lo busqué? ¡No, no lo creo, jamás! ¿Que si tuve que haber hecho tal o cual cosa diferente? Seguramente sí. ¿Cuántas mujeres no habrán salido de fiesta la misma noche que yo? ¿Cuántas sintieron miedo durante el trayecto a casa? ¿Cuántas habrán sido molestadas, acosadas o violadas? ¿Cuántas han muerto por ser mujeres?
“Se dice que somos 83 tan sólo en Puebla. Piensa más, ve más lejos, investiga: ¿Cuántas somos a nivel mundial? Ahora te pregunto: ¿Tienes hijos? ¿Sientes miedo cuando salen de casa? Dime… ¿qué harás por ellos? Yo puedo sacudirte la conciencia pero tú puedes hacer más.
“Me llamo Mara Fernanda, soy víctima número 83 de feminicidio en Puebla y pido a Dios que no venga a hacernos compañía la número 84.”
Hasta aquí las líneas de este correo, que es producto de una desgracia, de una afectación irreversible no solo a una familia, sino a toda la sociedad, empero, de manera muy especial a un género que da vida, a un género que pareciera ser perseguido, por quienes seguro estoy, ¡no tuvieron madre! Y bien, si el estado no se pronuncia contundentemente en favor y defensa de la mujer mediante acciones que generen resultados, que propicien perseguir como ratas a los traficantes de la humanidad, hagámoslo nosotros, ¡pero ya!
Jurídico_rangel@hotmail.com