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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Por qué los políticos roban?

Honores, dinero y poder, las tentaciones del político. Pero el robar no es exclusivo de ellos

Martín Michel Rojas

Joven apasionado por la vida y el bien común, profesionista de la Comunicación y Maestro en Humanidades Anáhuac Puebla. Escritor, conferencista -dramaturgo motivacional. Fundador “Speaker Show, Formando con Locura”, empresa de eduentretenimiento

Jueves, Agosto 31, 2017

La verdad es que esta pregunta lleva años sin que la ciudadanía pueda resolver, debido a que no basta conformarse con solamente decir: “porque son unos cabrones” o “porque así son todos”. No, hoy la ciudadanía ha despertado una inquietud por la política, y le comienza a interesar de cierto modo quienes son sus gobernantes.

Y es que esta pregunta surge por un cuestionamiento que le precede y que la sociedad intrigada no se logra explicar, ¿por qué llegan a robar si ganan muy bien? ¿Qué necesidad tienen de robar?.  Lo que nos lleva a replantear muchas otras preguntas y reflexiones, como por ejemplo, conocer si en realidad el sistema de gobierno en nuestro país es tan corruptible que por más que uno quiera librarse de la mierda de la corruptela, de alguna manera uno siempre saldrá manchado. ¿Será que todo político se encuentra atado de manos?

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Recuerdo que en una plática de un político panista a los jóvenes,  comentaba que las tres tentaciones más fuertes por las que todo funcionario público titubeaba a diario, era debido a recibir “honores”, “dinero” y “poder”. Los honores hacían referencia a tener constantemente múltiples elogios, mismos que provocaban que el político se ensanchara como un pavorreal y no cupiera en sí mismo. Por otro lado, el intercambio y ofrecimiento de dinero a cada rato, con tal de darle el visto bueno a alguna obra por construir, aprobar cierta iniciativa de ley, algún permiso o trámite agilizado, e inclusive el simplemente fingir que uno no vio nada de alguno de estos casos mencionados, implicaba el soborno de grandes sumas de dinero.

La suma del dinero más la adulación pública, hace que nuestros gobernantes tengan el tercer elemento de la tentación: el poder. Mismo que le brinda a quien lo ejerce una autoridad para hacer y deshacer, y no porque así lo estipule el puesto sino porque el sistema político ignorado por la sociedad, así lo permite o al menos así lo han permitido.

Entonces se podría plantear que estos tres elementos combinados ¿justifican que el político robe? Me parece que no, ya que no es exclusivo para los políticos dichas tentaciones, esto incluye también a deportistas, empresarios y por su puesto artistas. En pocas palabras, lamentablemente hoy a pesar de que se gane bien, ¡todos roban!. Tan solo ahí está el caso de Julión Álvarez y Rafa Márquez, que al ser íconos como personas representantes de nuestro país a través de su popularidad, caen en entredicho ante la difamación por supuestos nexos con el narco y una cola muy larga de corrupción en sus empresas, dicen por ahí que si el río suena es porque agua lleva.

En fin, ¿qué hacemos con la moda de robar? ¿Realmente es necesario?. La respuesta más cercana la podemos encontrar en la cultura. México tiene una cultura muy peculiar en la que lamentablemente se fragua la frase de “el que no transa no avanza”, misma que se convierte en el pan de cada día de la corrupción. Y es que al parecer, las personas que han llegado al poder, realmente sí se corrompen.

Salarios mensuales como los de un diputado local en Puebla que van de los 100 a los 104 mil pesos, o los de un regidor que se estiman entre los 60 a 80 mil, o los de un diputado federal en 145 mil, y ni se diga de los 171 mil de senadores o los 200 mil de gobernadores, así como  los 80 mil de un jugador equis en la liga mexicana o los millones por presentación de algún artista, sin duda alguna que no basta con esto, por su puesto que es necesario robar, ¿o no?

Enhorabuena…

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