Esperanza, sueños, ilusión, amor, felicidad; el primero de ellos el más usado por los políticos como uno de los elementos principales para elaborar su propaganda; ejemplo claro, Andrés Manuel López Obrador. El último de ellos, el más utilizado en la publicidad; un producto será siempre asociado con el elemento principal de beneficio, ser feliz; desde un auto hasta un limpiador de pisos, cualquier producto está asociado con este sentimiento para la elaboración publicitaria consumista.
Hace un par de años, en el país comenzó a respirarse apatía política que después se convertiría en hartazgo hacía todo lo relacionado con ésta, incluidos gobernantes, candidatos e institutos electorales, este periodo fue coincidente con la estrategia que se utilizó para desdibujar la figura presidenciable y sí, tampoco fue que Peña Nieto ni sus asesores abonara mucho para resarcir las percepciones negativas.
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A los mexicanos nos une un nacionalismo que fue producto de la formación de instituciones y propaganda ideológica durante 71 años de gobierno ininterrumpido del Partido Revolucionario Institucional en nuestro país. Después hubo alternancia y el Partido Acción Nacional gobernó 12 años, después vino el Presidente peor evaluado en la historia política moderna de México, emanado del PRI.
¿Y sabe, estimadísimo lector, cuál fue la clave para romper con esa férrea formación nacionalista que tenemos los mexicanos a tal grado de mofarnos e incluso despreciar a la figura presidenciable que es, o era hasta este sexenio, un símbolo de autoridad? La clave fue la creatividad y utilizar los canales adecuados.
El o los genios que diseñaron la estrategia negativa vs Peña Nieto, encontraron el nicho correcto y el medio correcto; los jóvenes que oscilaban entre los 17 y 20 años de edad, que por lo menos en nuestra época actual son una generación apática a la política, fueron los primeros en recibir el mensaje a través del medio que más consumían, vídeos en YouTube, y presentaron de manera creativa vídeos de creación anónima que hacían mofa del evidente problema de sintaxis y disfluencia del Presidente.
El mensaje fue recibido y después “esparcido” entre los ciudadanos de mayor edad; fue algo así como la vieja práctica en política de sembrar rumor. Después de la mofa, la percepción en el imaginario colectivo comenzó a formarse con una representación social de falta de capacidad, después vinieron estrategias para operación de movimientos y otras estrategias políticas que resultaron en los números negativos por todos conocidos.
Los creativos buscaron público y canales alternos de comunicación, y si bien la estrategia fue a largo plazo ya que se requirieron de un par de años para que fuera palpable la crisis de imagen del Presidente, la representación social que lograron insertar en el imaginario colectivo de los mexicanos resultó inamovible.
Este es un ejemplo de cómo sesudamente y con creatividad se puede hacer propaganda, este fue un ejemplo de propaganda evidentemente negativa, pero en la siguiente entrega, estimadísimo lector, hablaremos (escribiremos) de los retos para hacer propaganda política creativa.
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