Conocí los sucesos casi inmediatamente que sucedieron y me pregunté ¿qué personas pueden realizar esos actos? ¿Qué tipo de educación recibieron estos atacantes, en su familia, en la escuelas o escuelas que asistieron, qué valores practicaban y en qué momento decidieron participar?¿Por qué? Creo que eso es algo que casi nunca se sabe y poco a lo que se le da atención.
No Importa el lugar del mundo en donde se realizaron, a final de cuentas son atentados contra personas inocentes que disfrutaban un paseo en las Ramblas en Barcelona, España, lugar que hace un año tuve el placer de recorrer con mi querida hija. Otra tragedia más que se suma a lo acontecido en Niza, Bruselas, París, Berlín, Londres y al parecer ahora también en Finlandia.
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Cada persona es formada bajo ciertas circunstancias y con diversos enfoques normados por la escolarización a la que accede, pero también con aquello que tiene que ver con el aprendizaje informal y los diversos saberes que dependen básicamente de su propia historia de vida, relacionada con el contexto en el que vive y se desarrolla.
En nuestro país, el lunes próximo inicia el ciclo escolar 2017-2018 para los niños, adolescentes y jóvenes que cursan la educación básica y la educación media superior, con la puesta en marcha del denominado nuevo modelo educativo, con nuevo currículo y programas de apoyo aunque en su ruta de implementación oficial se manejen acciones que culminan hasta el 2018 y el 2019.
En su documento base se lee que “es la educación que necesitamos para hacer frente a los desafíos del siglo XXI y que hoy no hay nada más importante para México que transformar la educación. Tarea que exige el compromiso y la responsabilidad de todos”. Nadie y menos en estos momentos, puede discutir tal necesidad.
Si bien se plantea que esa implementación es un proceso a desarrollar de manera participativa y con la flexibilidad necesaria para tomar en cuenta la gran diversidad que caracteriza a México, en los hechos ya se presentan decisiones y mandatos de manera vertical, por lo que también en ese rubro es necesario nuevamente aprender.
La articulación de los niveles educativos ya señalada desde hace años, se plantea con perfiles de egreso y tomando en cuenta la progresión de los aprendizajes logrados desde el preescolar hasta el bachillerato concentrado en aprendizajes clave, aquellos que les permiten a los estudiantes seguir aprendiendo desarrollando su formación integral.
Las habilidades emocionales, tema en el cual se ha enfocado la difusión de este modelo educativo, toma en cuenta tres aspectos: Conoce T, en los que se abordan aspectos interpersonales como la autoestima, la autorregulación y la determinación; Relaciona T que promueve el desarrollo de relaciones interpersonales positivas y Elige T cuya importancia es la toma de decisiones responsables.
Todo lo anterior desarrollado en una escuela en donde se favorezca la cultura de aprendizaje y en una comunidad con autonomía de gestión.
El camino por recorrer con este modelo será largo y sinuoso, ya que no solo es importante conocerlo, hay que ponerlo en práctica e ir monitoreando sus fortalezas y debilidades en la práctica educativa. No es suficiente repetir sin cesar el discurso relacionado con sus beneficios y contenidos, hace falta que la comunidad en su conjunto lo haga suyo para lograr que los aprendizajes que de él se deriven, permitan a todos esos miles de estudiantes lograr una mejor calidad de vida en todos los aspectos.
¿Cómo blindar sus vidas para que no los manipulen y los conviertan en fanáticos de pensamientos oscuros, llenos de resentimiento y de violencia? ¿Cómo impedir que masacren a seres humanos inocentes? ¿Cómo encontrar la fórmula para que dentro de sus corazones exista un mínimo de misericordia y compasión por otros seres humanos? ¿Cómo enseñarles a valorar los beneficios de una vida plena en un mundo tan complejo? Cierto, la familia es el primer círculo que educa y fomenta ciertos valores, pero la escuela con sus maestros puede también abonar para que los valores que se fomenten estén llenos de congruencia y de amor a sí mismos y a sus semejantes.
Habría también que reflexionar que como sociedad tenemos mucho que aprender. Vivimos en otro continente, en otros contextos y con problemáticas diferentes al europeo, pero aquí también existe violencia y a veces, aún mayor que la que se presenta en los atentados. Nuestra niñez y juventud observa aquí, allá o en todas partes, ejemplos que nada tienen que ver con la congruencia y los valores universales.
Inicia el lunes un nuevo ciclo escolar, alegrémonos que podemos contar con toda esa niñez y juventud vibrante y esperanzadora, pero no le dejemos todo a los maestros y a las escuelas, si queremos cambios hay que hacerlos, pero todos, de manera tal que una mejor educación se vislumbre en el horizonte, para ellos, para nosotros, para todos.
Feliz inicio de clases.