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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Contra sentido de la democracia en la BUAP

La democracia participativa de los universitarios está secuestrada por la clase política actual

Nicéforo Rodríguez Gaytán

Líder estudiantil. Miembro del PSUM, PMS, PRS y PRD. Estudió de nivel medio, superior y Posgrado en la BUAP. Doctor en Ciencias Políticas UNAM. Profesor investigador, Facultad de Derecho y C.S. BUAP

Jueves, Agosto 17, 2017

En la agenda publica nacional y local las diferentes fuerzas políticas, sus protagonistas, intelectuales, analistas, investigadores sociales, líderes de opinión, activistas, coinciden en la necesidad de un cambio democrático en la vida política y sus instituciones. Estado de derecho democrático, cultura política democrática y democracia participativa son los ejes centrales para construir una república verdaderamente democrática, se trata de redefinir el sistema político autoritario excluyente, clientelar, corrupto, con el propósito de que los gobernantes realmente tengan una alta legitimidad fundada en la voluntad popular, aspecto originario que le da sentido a la política para la obtención  del bien público en beneficio de la sociedad.

La BUAP se ha definido de acuerdo a la Ley y Estatuto Orgánico vigente, como una institución académica, libre, plural y democrática, donde el ejercicio de la autogestión de su comunidad universitaria, que le da sentido a la autonomía universitaria, ha permitido  a través de luchas internas y externas  contribuir y fomentar el ejercicio de una vocación democrática en su comunidad siendo ejemplo y reflejo de aspiraciones de segmentos importantes de la sociedad a nivel estatal y nacional.

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Cuando en la vida universitaria se habla de democracia su relevancia está en razón a la forma en que las autoridades llegan al poder universitario, así mismo a la manera en que se conducen en el ejercicio de sus funciones, por ello solamente puede existir  una cultura democrática cuando existen procesos electorales creíbles, transparentes y se respeten los derechos universitarios en condiciones de equidad, para que las elecciones sean confiables. Los fraudes simulados o abiertos,  maquinaciones en los procesos y resultados electorales generan sucesiones amañadas, con una credibilidad dudosa en contra de la vida universitaria, por esas prácticas deliberadamente antidemocráticas.

La representación política, elección de sus autoridades, contiendas equitativas,  deliberaciones públicas, confrontación de propuestas frente a la comunidad universitaria contribuyeron a fortalecer una cultura y vocación democrática de su comunidad. Persistió la existencia y sobrevivencia de una universidad democrática en el seno de un régimen antidemocrático, represor y autoritario. Ni vencedores ni vencidos, se establecieron relaciones de respeto y colaboración  entre la universidad y el estado, en sus ámbitos de competencia.

¿Qué ha pasado en la década del siglo XXI, en la BUAP? La historia política reciente registra un conjunto de hechos que denotan una subordinación, complacencia y entreguismo de las autoridades universitarias al poder gubernamental, lo más evidente  han sido los diferentes medios y mecanismos que han conculcado el pensamiento crítico base del saber científico para interpretar y aportar soluciones a la realidad contrastante que vive la sociedad. Por ello no es casual el hostigamiento, la contención de expresiones disidentes hacia quienes se atreven a cuestionar el estilo, forma de gobernar, ejercicio del presupuesto y la toma de decisiones de las autoridades universitarias.

Se ha impuesto un contrasentido a la democracia universitaria, la “contra ola” produce miedo, inseguridad laboral, incertidumbre sobre el futuro en la vida universitaria, barre, ahoga, te produce desdicha  o como dicen los personeros de los rectores últimos, no cometas “suicidio político”. Una universidad que paulatinamente pierde su esencia y razón de existir, una universidad que garantice pleitesía al poder político, que no sea motivo de conflictos y críticas a los gobernantes es lo óptimo y  deseable, triste rol que se le ha asignado últimamente.  La democracia participativa de los universitarios está secuestrada por la clase política actual.

El  diseño institucional que justifica y legitima las relaciones entre autoridades y su comunidad son verticales, autoritarias, de dominio de la clase política emergente, la normatividad universitaria se ha reformado paulatinamente para una mayor centralización del poder del rector en turno. El intercambio y prebendas a los directores son el mecanismo de control para darle solidez al mandato del rector de que se trate, la simulación y vasallaje tienen su premio para la permanencia, ser electos por un segundo periodo o ser reciclado en la estructura de los funcionarios de la denominada “burocracia dorada”, “gatos pero de angora”

Elecciones a modo, cambios de fechas para adelantar o atrasar elecciones, periodos más cortos de campaña, amenazas, compra de voluntades, engaños, comisiones auscultadoras con mayoría a favor del rector  convierte a muchos de sus miembros en universitarios sin escrúpulos,  comisiones electorales omisas ante la aplicación de la normatividad universitaria, practicas anti universitarias de los “operadores políticos de rectoría”, son los comentarios más frecuentes que realizan docentes y alumnos en diferentes espacios  donde se reproduce la convivencia y cotidianidad universitaria.

En sentido formal, si uno revisa la Convocatoria para el Nombramiento del Rector de la BUAP, por el periodo 2017-2021, e independientemente de los candidatos “paleros, “comparsas” impulsados desde la rectoría, “simbólicos o presenciales”, de  investigadores con autoridad académica que realmente busquen reorientar la vida universitaria, enfrentarán un proceso y campaña electoral totalmente inequitativa, injusta y por lo tanto antidemocrática, por una razón muy sencilla, dice el Reglamento de Elección de Autoridades Personales  Universitarias, lo siguiente:

“Artículo 1-4.- El Rector y los Directores de Unidad Académica que aspiren a un segundo periodo en sus respectivos cargos, deberán cumplir con los requisitos establecidos en la legislación universitaria y someterse a los procedimientos y plazos relacionados con el nombramiento correspondiente.

La participación de las citadas autoridades personales en un nuevo proceso para su nombramiento no impide que continúen en el desempeño de su cargo hasta la conclusión del periodo para el que fueron nombradas”.

Cuatro años de campaña ha realizado el Dr.  José Alfonso  Esparza Ortiz, promoviendo su imagen y obra realizada como rector en funciones.

Rector y candidato al mismo tiempo, tendrá además el Dr.  José Alfonso ,   publicidad, entrevistas, ruedas de prensa, infraestructura, recursos, transporte, escolta, séquito de colaboradores, operadores políticos, la Secretaria Técnica de Secretaria General a su servicio porque el titular es su sobrino, medios de comunicación internos y externos a su disposición…¿Viva la democracia y la equidad.?

El mismo reglamento establece la siguiente obligatoriedad:

“Artículo 32.- La duración de las campañas no podrá ser en ningún caso mayor a veinte días hábiles cuando se trate del Rector y a diez cuando se trate del Director de Unidad Académica.

La Convocatoria para el Nombramiento del Rector de la BUAP, establece en  uno de sus numerales relativos a la campaña electoral:

22. La campaña electoral dará inicio a partir de las 8:00 horas del día 31 de agosto de 2017 y concluirá el día 8 de septiembre del mismo año a las 18:00 horas.

Serán exactamente 9 días hábiles, en este caso los días de campaña no serán mayores a veinte días hábiles. ¡ que maravilla… los que elaboraron y aprobaron la convocatoria  hay que darles un reconocimiento en el Salón Barroco o Paraninfo, por ser respetuosos irrestricticos de la legalidad universitaria!  Queda constancia de “este gran hecho histórico” que “demuestra” que en la BUAP, no solo se pregona discursivamente, “se aplica y respeta la Cultura de la Legalidad”, o sea,  “hay  congruencia” con el Estado de Derecho….porque la autonomía no significa extraterritorialidad. ¿Por qué no aprobaron 19 días en lugar de 9? Que estaría en el rango no mayor a veinte días, con el objeto de garantizar una mayor participación de los universitarios.

Diría mi compadre, “si los veo los meo”

El Rector y candidato, realizará campaña para que sea electo por un segundo periodo, haciendo proselitismo en 9 días, con una población de más de 60 mil alumnos,  académicos superiores a 2000,  un gran reto,  deberá ser  muy rápido, ágil,  efectivo, eficiente y eficaz, mas que “Speedy Gonzales”, el Ratón más veloz de México.

Ha declarado el Rector en los medios de comunicación que está listo para competir por la rectoría contra otro académico con el apoyo de Antonio Gali Fayad, actual Gobernador que ganó con las siglas del  PAN. Las fotografías de este hecho, son ilustrativas: Antonio Gali Fayad, alzando el brazo al futuro triunfador, cumpliéndose la máxima coloquial universitaria “Gobernador pone Rector”.

En 9 días, realizará una campaña cercana a los universitarios, repartirá abrazos, besos, apretones de mano, se tomara miles de “selfies” en todas las Unidades Académicas del centro y de los Campus Regionales, realizara mítines, actos multitudinarios, firmará cheques, también asentará su rúbrica en cientos de títulos profesionales, convenios, asistirá a comidas, cenas, reconocimientos, bailes, reuniones de trabajo, presentación y discusión de su propuesta programática en todas las prepas, licenciaturas, posgrados, viajará de Tehuacán, a Chignahuapan raudo y veloz,  pasará a todos los grupos académicos  y le sobrará tiempo para ir a una o dos catas de vino… “sinceramente” un hombre veloz, extraordinario, único, irrepetible, gran Rector, se merece un segundo periodo.

Conforme a la normatividad universitaria será una contienda legal, justa, equitativa, transparente,  todos tendrán los mismos días de campaña.  Por sus resultados electorales es altamente probable  que el Dr. José Alfonso  Esparza Ortiz “será el rector más querido por su alta legitimidad” en las urnas… un chingón pues.

Habrá triunfado la democracia.

Los “otros” candidatos, cuando impriman sus volantes, trípticos, mantas, CVU, propuesta programática, diseñan las visitas, programen reuniones, integren comités de campaña, realicen su ruta critica… los 9 días de  campaña se habrán acabado. ¡¡¡ que lastima les habrá faltado  tiempo en una competencia democrática ¡¡¡

Como dicen los abogados… ”y si nos amparamos, que tal y ganamos”

nish76@hotmail.com

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