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OPINIÓN

Peña Nieto, ¿sólo un momento estelar?

La llamada telefónica ha sido el motivo. Muestra de estadista, ¿hasta el final del sexenio?

Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Domingo, Agosto 6, 2017

El tema de la semana fue la llamada telefónica de Peña Nieto con Donald Trump.

El tema fue, originalmente,  negado. Recuérdese que, en su momento lo reveló Dolia Estevez, la corresponsal de Carmen Aristegui en Washington. Con recovecos y maromas, desde Los Pinos  se exhibió o pretendió exhibir a Carmen. Hoy el tiempo le dio la razón, como en otras cosas.

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Pero ese no es el asunto, la cuestión es el fondo. Lo que realmente dijeron ambos personajes.

Los términos del telefonema han generado dos corrientes de interpretación. Quienes pretenden ver a Peña como un paladín que sacó la casta por la patria y casi se tira de Chapultepec envuelto en la bandera. Y quienes lo ven sumiso, hasta omiso y timorato.

Nos parece que el justo medio nos puede aproximar a un juicio más sensato.

Trump se mostró como lo que es, ahí no hay secreto. Un  patán insolente, obsesivo y provocador, y por momentos manipulador y arrogante.

Y Peña, ¡oh sorpresa!...mostró un talante absolutamente desconocido. Correcto sin regateos.

No exhibió el presidente una retórica blindada con un nacionalismo incuestionable. No. Pero tampoco se achicó,  y sí en cambio  mostró preparación para ese diálogo, de suyo incómodo por vía telefónica.

Que pudo ser más puntual, firme y terminante, sí, es cierto. Pero me parece que no era el momento, la oportunidad. Y tampoco el medio.

No se trata de exigirle, para ese caso, el haber asumido el papel de un bravucón de barrio. Tampoco se quedó mudo ni se fue por peteneras.

Tenía el traje de presidente y así actuó.

Sólo Maduro sale con la pretensión de querer  darle  lecciones de verticalidad y honor. Él, que está  muy lejos del estadista y muy cerca del dictador bananero.

Fue una postura digna. Digna a secas, no le pongamos más confeti ni serpentinas.

Lo que sí se pone de manifiesto  es algo más importante: que el presidente Peña tuvo  aquí un destello de compromiso y talento para afrontar el difícil momento. Y lo hizo bien.

Luego entonces, la pregunta obvia brota: ¿Por qué no mostró esa postura, ese compromiso, ese gesto de genialidad política en tantos momentos que la vida le puso enfrente a lo largo de cinco años de gobierno?

Él muestra ahora que sí se puede, que sí se pudo…pero, pero el sexenio casi se ha ido.

Y por encima de todo esto, y por debajo también, se evidencia algo que tanto se ha dicho: uno de los puntos más vulnerables de su gobierno fue la comunicación.

Y nos podrán decir: así es el presidente, ese siempre ha sido, esa es su auténtica dimensión, es un patriota comprometido, un nacionalista a toda prueba…

Peroooo…pero  Peña escasamente vendió su imagen con este contenido y con esa envoltura. Y el tiempo le ha ganado la carrera.

Si este es el auténtico Peña Nieto, ¿porqué no adoptó posturas similares en infinidad de momentos en que el país le reclamó, y reclama, decisiones de estadista, honestidad militante, y acciones ejecutivas terminantes en un cúmulo de problemas que hoy se amontonan  y dejan muy mal plantado a su gobierno?

Y si las hubo, ¿por qué no se vieron? , ¿por qué quedaron en penumbra?

Las oportunidades que brinda la historia son únicas, y no se repiten. Como las aguas de los ríos, se van y no se vuelve a ver las mismas aguas.

Al presidente le queda casi un cuarto para la hora para concluir el sexenio.

Es factible que estimulado por este final feliz de una polémica llamada telefónica, y aguijoneado por meterse por una hendidura al escenario de la historia, quisiera cambiar abruptamente las cosas antes de bajar la cortina.

Si quiere, aún tiene tiempo para hacerlo.

Habrá que ver si esto es sólo un destello con marca de estadista, o estamos aún por ver cosas grandes y maravillosas.

Estamos en buena posición en el graderío, habrá que verlo.

xgt49@yahoo.com.mx

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