El aumento de varios años de la expectativa de vida ha incrementado en las personas que padecen patologías crónicas, muchas de las cuales requieren reemplazo de órganos como córnea, corazón, hígado o riñones. Un problema grave en los que han recibido trasplantes es que se deben disminuir las defensas del organismo, esto es su respuesta inmune para evitar el rechazo del órgano trasplantado. El problema es que el paciente (que ha recibido el trasplante) debe tomar estos medicamentos por muchos años, ya que el rechazo puede suceder hasta una década después del trasplante.
El rechazo del órgano trasplantado sucede a pesar de buscar entre los familiares al que sea más compatible. Pero la investigación en modelos animales como lo es el ratón de laboratorio ha permitido descubrir una proteína en la superficie celular denominada SIRP-alfa, la cual es fundamental en la respuesta de rechazo mediada por un tipo especial de células blancas denominadas monocitos, como lo menciona el Dr. Fadi Lakkis de la Universidad de Pittsburgh, en Filadelfia, en los Estados Unidos de Norteamérica.
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Aunque este es tan solo un primer paso resulta ser muy importante, ya que los que han recibido un trasplante al abatirse su inmunidad son más susceptibles a infecciones severas como la tuberculosis, pero también de enfermedades estacionales como la influenza u otras. En base a esto es urgente que se empiece a evaluar el rol del SIRP-alfa en humanos trasplantados. A partir de estos hallazgos se empezará a buscar fármacos que al inhibir a la proteína SIRP-alfa evitaría el rechazo de órganos y no se tendría que abatir la inmunidad y las infecciones que se pueden producir. La investigación en ratones es ahora una esperanza para aquellos que han tenido que suplir un órgano dañado.