Agua de mar y el viento golpea, si ya no hay calma por lo menos hay poemas, gente sincera y un pedazo de brea, para aislar el llanto.
Un gallo canta en la carretera, canta ahí porque perdió su aldea, así como yo la oportunidad de que me veas, con los ojos cerrados o de que me sientas, con las pestañas pa bajo.
Más artículos del autor
Unos nos amamos mientras el mundo mea, la luna se cansó de que el sol nunca llega, una vieja entera pide limosna, mientras un hombre cojo y solo pide trabajo y un bocado.
Las catedrales observan nuestras penas, las esquinas venden mujeres por un cuarto de quincena, mientras entre oro un cura de blanco, te quita las condenas.
Un tecito receta de una curandera, promete quitarme el dolor que bombea, latido a latido, pasito a pasito, el músculo en el pecho que me escarea, así de rico dicen que sabe el milagro de la miel con hierbabuena.
Unas sandalias en la regadera son el recuerdo de lo que antes era bañarte desnuda y limpiarte el sudor, después de hacerte el amor.
En la calle caen muertos como cascajo, hay más delincuentes que sueños raros, de esos que nacen de la ilusión, de un hombre con algo de razón.
Y las banderas solas se queman, solo las usan como pañal de guerras, que limpian y limpian la sangre negra de una decisión.
Si poco a poco vas cerrando los ojos, y echando las pestañas pa bajo, solo verías, lo que vale la pena ver.
Los ojos abiertos nos dan ceguera, nos ignoramos al calor de una cena, mirando directo a lo lejos y para donde nos gustaría ser.
Solos incautos y entre balaceras, diario morimos en nuestra inocencia, abrazando estúpidamente a quien nos conviene tener.
Le debemos ya mucho a las estrellas, los atardeceres y las flores bellas, que pese a todo, siempre vuelven a nacer.
Un beso rojo de mi abuela en el cachete, al mismo tiempo me servía un vaso de leche, eso me enseñó cuando apenas crecía, lo que es sin mentiras, querer y amar bien.
Cuando vuelvas y encuentres la luz apagada y los brazos abiertos esperando tu llegada, en la mesa habrá puesta una velita, solo por si la luz hace falta.
No tengas miedo de ver con el alma, no tengas miedo de entregar con calma, que de este manicomio, de por sí, nadie escapa.
Los ojos cerrados, las pestañas pa bajo casi siempre alumbran, lo que vale la pena sorber.
La luna llena pareciera se nos ha escondido, temblando de miedo por cómo destruimos todo lo que ella había visto, el sol la consuela ahora temblando de frio, nada es lo que era pues creo de a poco nos hemos perdido.
Las estrellas se alejan al ver cómo escasean poetas y sobran asesinos, no solo de los que quitan la vida sino también suicidas que solos coartan a diario su destino.
Que alguien grite a la luna que aún hay quienes amamos verla, sentaditos en las azoteas con un cigarro y una cerveza, luna, vuelve que el sol ya no es suficiente, lo hemos corrompido y ahora está herido de muerte.
Luna, si escuchas y un día regresas, tráela contigo aunque sea por la fuerza, ahí acomodadita en tu maleta, junto a sus tacones y hermosas piernas, luna, vuelve y vuelve con ella, seamos cómplices de un secuestro, que no mate o arroje a alguien a un barranco.
Nos enseñaron a pelear con los ojos abiertos, sin darse cuenta que lo que vale la pena casi siempre aparece cuando los traemos cerrados y las pestañas pa bajo, y está bien este mundo está hecho para los que tienen vista y no corazón, por ello muchos viven para jamás entender, como es que algunos mueren por lo que sienten y no lo por lo que alcanzan a ver.
@RafaGoli.
Contacto: Rafael.gooli@gmail.com