El treinta y uno de mayo el gobernador José Antonio Gali Fayad celebrará en el auditorio de la reforma cien días de gobierno. En esta ocasión los invitados serán menos que en su anterior festejo, pero desde luego ingresaran únicamente aquellos que vayan dispuestos aplaudir.
En los cien días de gobierno que han transcurrido se ha disparado la delincuencia en Puebla y los poblanos han resentido considerablemente este embate que pareciera no dar tregua a pesar de las sensacionalistas declaraciones del Fiscal general en el estado.
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Desde luego que no puede atribuirse total responsabilidad al gobernador del estado por el alto índice de delitos que agravian a los poblanos, sin embargo como parte de un proyecto estructurado por un grupo político al que pertenece el mandatario estatal, es obvio que tenga que cargar con ciertas culpas.
La inamovilidad de ciertos personajes en el gobierno del estado es parte del proyecto que el gobernador aceptó, sin embargo por el bien de una sociedad que lo eligió es claro que aun por encima de cualquier proyecto se deben realizar ajustes con carácter urgente.
La capital del estado se encuentra azorada por un comando armado que se está especializado en el robo a cuenta habientes, el asalto a comensales en restaurantes y robo a casa habitación, ello no obstante que nos prometieron un estado blindado, por tierra, aire y por arcos de seguridad en sus principales entradas y salidas, pero además vigilados por una policía de proximidad social, con patrullas de última generación, cámaras de video por doquier al igual que retenes y alarmas anti asalto en el sistema de transporte, sin olvidar que contamos ya con un nuevo número de emergencia.
Si todo lo que cito en líneas anteriores realmente funcionara por lo menos a un cincuenta por ciento, es evidente que la suerte de los poblanos sería otra, pero la realidad es que no es así ya que se evidencia una total falta de operatividad y táctica policiaca, ello si de buena fe consideramos que el problema de seguridad pública no tiene cómplices en las propias corporaciones policiacas.
Realmente en estos cien días de gobierno no tenemos nada que celebrar y si por el contrario corresponde al mandatario del estado anunciar mediadas, aceptar que le ha fallado a los poblanos en un esquema que le representó una exigencia de campaña y con motivo de ello es imprescindible realizar ajustes en el gabinete de seguridad pública, tarea a la que debe unirse el alcalde Luis Banck Serrato y olvidarse un rato de andar monitoreando políticamente los municipios del interior del estado.
Si el gobernador Gali pretende en un año ocho meses de gobierno realizar el mismo número de informes que si hubiese sido electo por seis abriles, luego entonces, que cada tres meses existan informes con resultados para la población.
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