Solo los libros sacarán
de la barbarie a este país.
José Vasconcelos
Estas líneas que ahora escribo, llevan la intención de expresar mi gratitud, mi reconocimiento y mi admiración a quienes fueron mis maestros en las aulas, en las diversas escuelas que tuve la oportunidad de estudiar.
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Los maestros, los médicos y los sacerdotes han sido los pilares de la relación entre las personas, en todas las sociedades y en todos los tiempos.
Ahora parece que estas tres grandes figuras están siendo sustituidas por los aparatos tecnológicos que el propio ser humano ha creado.
Hoy, se puede aprender y estudiar, vía online con el uso de la internet. La figura del maestro ha sido prácticamente desplazada y sustituida por la tecnología. Qué bueno, a ver cómo le va a la humanidad por haber osado hacer esto.
Los médicos con todo el avance que ha tenido la medicina no habrán de ser sustituidos, aun cuando en el ejercicio del ministerio puedas buscar el medicamento que tú crees que te va a servir. Autorecetarse no da buenos resultados. Conforme a los estudios realizados en diversas naciones, las consecuencias por la automedicación son catastróficas, independientemente de que hay muchas enfermedades que necesariamente tienen que ser atendidas por médicos y especialistas.
Los sacerdotes han ocupado un lugar importante en las sociedades de todos los tiempos, desde la antigüedad; ahora parece que han sido desplazados por las “enseñanzas”, los consejos, que se trasmiten vía online.
Frente a los cambios que están transformando la humanidad, yo soy de los que estima que los maestros, los profesores, serán insustituibles.
Existe una o dos, tal vez tres generaciones anteriores a la presente, que nos formamos en el aula teniendo como corazón y cerebro de ese hábitat extraordinario a un profesor o profesora.
No he cambiado de opinión en el sentido de que para ejercer el cargo de maestro se requiere vocación con la cual se nace o se forma de tal manera que esa relación entre profesor y discípulo es insustituible.
Gracias a mis queridos maestros de la primaria, Escuela Federal Benito Juárez: Francisco Sánchez Aguilar y de la Escuela Simón Bolívar de la ciudad de Puebla: Celia Huerta y Esperanza Pérez H. de Ríos.
También gratitud perene a mis profesores de la Escuela secundaria del Instituto Normal del Estado: Olaya Velázquez Báez, Alicia Ramos, Carlos Palafox, Josefina Rosainz, Habacuc Tapia, Esperanza Morales, Piedad Gutiérrez, Rogelio Bustos, Peláez, Arellano, Figueroa, Eleazar Vega, Guillermo Guerrero Rosano, Othón García, Filiberto Pérez, Alberto M. Cosío y Fausto Galindo.
A mis maestros y maestras de la Escuela preparatoria Benito Juárez de la Universidad Autónoma de Puebla: Humberto Jiménez, Octavio Sánchez Jiménez, Efrén Palacios Cuevas, Julio Glockner Rosainz, Gabriel Sandoval, Enrique Aguirre Carrasco, Gabriel Aguirre Carrasco, Eutiquio Bermúdez Peñuela, Ángel Altieri Megale, Edmundo Vega, Ítalo Gaya Capellini, Aarón Zaraín García, Antonio Fuentes Medina, Héctor Gómez Calzada, José Sánchez Rodríguez, Rigoberto Topete, Juan Porras Sánchez, Carlos M. Ibarra, Marina Sentíes Lavalle y Lobato.
A mis profesores de la Escuela de Economía de la Universidad Autónoma de Puebla: Manuel López Gallo, Francisco Adame Díaz, Salvador Carmona Amorós, Antonio Tenorio Adame, Roberto García Benavides, Ramón Montalván Franco, Humberto Gaitán Rojo, Ricardo Villa Escalera, Alejandro Cañedo Benítez, Guillermo Hernández Monterrosas, Bernardino Pacheco Mújica, Jaime Ornelas Delgado, Hermenegildo Anguiano, Héctor Tamayo Rosas, Miguel Cordero Sosa, Aurora Bárcena Arteaga, Enrique Semo Calev y Francisco Javier Valdez Bustamante, también les estoy muy reconocido porque gracias a sus enseñanzas he podido lograr lo que soy.
Todos sin excepción fueron verdaderos profesores con gran vocación y ejemplo para quienes fuimos sus alumnos.
Los profesores serán insustituibles, con todo lo que ahora proclama la reforma educativa, que se aplica en este país por el gobierno federal:
Que todos los niños y niñas tengan una educación de calidad. ¿Cómo? ¿Con que? ¿Con quién?
También se propone que los niños aprendan a pensar y a razonar y a aprender a lo largo de la vida. ¿Antes no aprendían a pensar y a razonar? ¿Egresábamos puros totos?
Hoy se proponen aprendizajes clave que son los que permiten seguir aprendiendo a lo largo de la vida.
Otro principio que rige el nuevo modelo educativo es el de desarrollar habilidades como la autoestima, el autorreconocimiento y el trabajo en equipo. Está muy bien, pero tampoco es nuevo.
Hoy la reforma sustenta el tener obligatoriamente maestros calificados. Con “cursitos” ¿ya serán calificados?
También se proclama contar con espacios de libertad para que cada comunidad educativa tome decisiones y ejerza recursos. ¿Para aumentar la verdad?
También se postula la formación continua que se adapta a las necesidades de preparación de cada maestro. Esto está muy bien, ¿Por qué no se les da un año de preparación y actualización?
Después del 2018 veremos qué pasa con el “Nuevo Modelo Educativo”. La única garantía es que Aurelio sea el candidato y el presidente.
Amen.
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